Trump busca desplegar las fueras militares invocando una ley de 1807

Donald Trump anunció este lunes que desplegará “miles y miles de soldados fuertemente armados” para detener los disturbios en Washington, invocando a la Ley de Insurrección pero ¿puede hacerlo?

El presidente Donald Trump junto a las fuerzas militares. Foto: CNN.

Desde hace una semana, Estados Unidos está en alerta por las masivas protestas en distintos estados del país tras el asesinato de George Floyd en manos de la policía. A esto, se le suma el creciente número de contagios -casi dos millones- y de fallecimientos -más de 100 mil- a causa del Covid-19.

Con motivo de detener las manifestaciones, el presidente Donald Trump anunció este lunes el despliegue masivo de militares y policías en la capital del país, Washington.

“Soy su presidente de la ley y el orden”, enfatizó Trump. “En estos momentos, estoy enviando a miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público para detener los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos y la destrucción sin sentido de la propiedad”.

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Durante su discurso, el mandatario subrayó que está tomando “medidas rápidas y decisivas” para proteger la capital de los disturbios y recomendó a los gobernadores “desplegar a la Guardia Nacional para tomar las calles”.

“Alcaldes y gobernadores deben establecer la presencia abrumadora de las fuerzas del orden hasta que la violencia sea sofocada”, ha reiterado en ese contexto, añadiendo que “si una ciudad o estado se niega a tomar las acciones que son necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré a los militares de EE.UU. y resolveré rápidamente el problema por ellos“, enfatizó el presidente.

Sin embargo, ¿puede Trump desplegar las fuerzas militares?

Trump puede implementar tales medidas bajo la Ley de Insurrección de 1807, cuyo contenido, modificado varias veces desde que se aprobó por primera vez, “autoriza el empleo de las fuerzas terrestres y navales de EE.UU.” para responder a “cualquier insurrección, violencia interna, combinación ilegal o conspiración” que “obstaculice la ejecución de las leyes de EE.UU. o se oponga a ella o impida el curso de la justicia establecido por esas leyes”.

Según el documento, el mandatario tiene derecho a aplicar la Ley de Insurrección sin consultar la medida con el Congreso, aunque debe hacerlo a través de una proclamación formal para dar tiempo a los residentes de áreas afectadas a dispersarse y regresar a sus hogares en un tiempo limitado.

Por otra parte, Trump podría enfrentar ciertas dificultades al invocar el acto unilateralmente y sin contar con el apoyo de los gobernadores estatales. La ley indica que, “de producirse una insurrección contra el Gobierno en cualquier estado, el presidente puede, a petición de su legislatura o de su gobernador si la legislatura no puede ser convocada, llamar al servicio federal a la milicia de los otros estados, en la cantidad solicitada por ese estado, y utilizar a las Fuerzas Armadas que considere necesarias para reprimir la insurrección”. 

Asimismo, el dirigente del país puede aplicar esa ley si los ciudadanos de un estado están privados de “un derecho, privilegio, inmunidad o protección nombrada en la Constitución y garantizada por la ley, y las autoridades constituidas de ese estado no pueden, no logran o se niegan a proteger ese derecho, privilegio o inmunidad, y a proporcionar esa protección”. De ese modo, las autoridades estatales podrían no estar de acuerdo con esta última afirmación.

La Ley de Insurrección fue utilizada por última vez en 1992 por el presidente George H.W. Bush durante los disturbios por la brutal agresión de cuatro policías blancos contra el afroamericano Rodney King en 1992 en Los Ángeles.

Anteriormente, en 1989 la ley fue invocada después del huracán Hugo, cuando tuvo lugar el saqueo generalizado en St. Croix, en las Islas Vírgenes.

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