Trigo transgénico: qué es y por qué es peligroso

A dos semanas de su aprobación en Argentina, y casi desde la sorpresa, la producción de este cereal puede marcar un antes y un después en la forma en que nos relacionamos con los agrotóxicos. ¿Qué tanto sabemos sobre el trigo transgénico?

Por Juan Maldonado

La variedad transgénica de trigo HB4 es el resultado de la modificación en los genes del cereal para que este sea más resistente a la sequía y tolerante a los agrotóxicos. El fomento del uso de químicos en los cultivos, el desarrollo de monocultivos, la proliferación de enfermedades y el desmonte son algunas de las consecuencias que este desarrollo de laboratorio traería consigo.

El pasado 7 de octubre, el Boletín Oficial anunció la aprobación de la comercialización de trigo transgénico creado por la empresa biotecnológica Bioceres. De esta manera, Argentina se convirtió en el primer país en aceptar el desarrollo de este cultivo. Sin embargo, se deberá abstener el proceso “hasta tanto obtenga el permiso de importación en la República Federativa del Brasil”.

Fernando Frank, ingeniero agrónomo, habló con EL RESALTADOR en Radio Nacional y explicó que no esperaban el condicionante de la validación del país vecino. “Brasil es un comprador importante de los trigos que Argentina exporta pero tampoco es el mayoritario”, indicó. Al mismo tiempo, sentenció que no hubo una consulta al mercado interno argentino.

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El lobby se llevó a cabo de una forma más bien silenciosa. Según el entrevistado, existía un seguimiento del caso desde hacía algunos meses pero sólo por parte de los sectores que luchan por la soberanía alimentaria y están al tanto de la problemática.

Los medios de comunicación han omitido la difusión masiva de este momento histórico en la comercialización de cereales modificados genéticamente y, de manera concomitante, han ocultado las consecuencias que trae aparejada la producción del trigo transgénico.

Argentina aprobó la siembra y comercialización de trigo transgénico

¿Qué es el trigo transgénico?

El trigo transgénico es el resultado de la alteración en los genes del trigo, específicamente implica la incorporación de un gen de otra planta, en este caso del girasol. El objetivo principal es crear una especie con mayor resistencia a las sequías y más tolerables al agrotóxico glufosinato de amonio.

La presentación de este envase suena interesante desde el punto de vista del marketing cerealero, pero en realidad Argentina es el primer país en aprobar la comercialización de este cereal modificado. Ya en 2016 un cargamento de trigo argentino fue rechazado en Corea del Sur por contener trigo transgénico ilegal.

Frank argumenta este rechazo mundial con lo ocurrido en diversos sectores vinculados a la comercialización del trigo en América del Norte. En una nota de opinión que publicó en Página 12, indica que Monsanto retiró en el año 2004 su trigo resistente al glifosato reconociendo que “como resultado de la revisión de nuestra cartera [de productos] y el diálogo con líderes del sector triguero, admitidos que las oportunidades empresariales del trigo primavera Roundup Ready son menos atractivas en relación con otras prioridades comerciales”.

¿Qué consecuencias trae el trigo transgénico y por qué el mundo lo rechaza?

Los distintos puntos de rechazo son más bien similares a los que pueden presentar otro tipo de cultivos modificados en laboratorio pero en el caso del trigo, tiene gran importancia la influencia que posee este cereal en la nutrición en general.

En primer lugar, el trigo HB4 posee una mayor tolerancia a los agrotóxicos los cuales generan efectos nocivos en la salud humana. La Lic. en Nutrición M.P. , Marianela Rojos, explica que estos químicos alteran el sistema hormonal (disruptores endocrinos), producen una inhibición de la colinesterasa (enzima esencial del sistema nervioso), y aceleran y agrandan las probabilidades de desarrollar procesos cancerígenos y de deformidades.

La pérdida de la biodiversidad a causa del desmonte y la contaminación es otro de los factores a tener en cuenta en el desarrollo de estas prácticas agrícolas que traen consigo el monocultivo, también un causante del ecocidio en nuestro país.

Al mismo tiempo, que sean instituciones estatales y dependencias avaladas por el Estado las que aprueben este tipo de alimentos transgénicos llama aún más la atención. Sobre todo si se piensa que el empleo de químicos en los suelos productores no disminuiría sino que crecería, al igual que el consumo de estos cereales.

Según Frank, esta normativa “promueve a que se usen más herbicidas, que son agrotóxicos. Argentina es de los pocos países en el mundo que aprobó masivamente la soja y los maíces resistentes a herbicidas y el consumo, lejos de disminuirse que es lo que decían las empresas, se multiplicó por 15”.

“El trigo se autofecunda en un gran porcentaje pero también se cruza con cultivos de cercanía, como sucede también con la soja. Los datos científicos hablan de cruzamientos de entre 1 y el 14%”, explicó el ingeniero también a Página 12.

Por último, desde Nutricias, el Colectivo de Nutricionistas por la Soberanía Alimentaria al que pertenece Marianela Rojos, indican que la producción de trigo transgénico iría en contra de la recuperación del alimento en todas sus dimensiones. Es decir, la recuperación “de la historia de nuestras comunidades ancestrales e indígenas. Es una pérdida como construcción social”.

Contra los agrotóxicos, en la calle y en tribunales - InfoPalmares
Fuente: InfoPalmares.

¿Qué dicen Senasa y Conabia?

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) concluyó que el trigo HB4 es inocuo para la alimentación humana y animal. Al mismo tiempo, la Comisión Naconal de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) sentenció que esta producción no difiere significativamente de los riesgos inherentes al cultivo convencional.

Estas conclusiones, son parte de un trabajo en conjunto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la empresa Bioceres, y la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Según indica el portal del CONICET, “esta tecnología, pionera a nivel mundial, es el resultado de una colaboración público-privada de más de 15 años entre la empresa y el grupo de investigación liderado por la Dra. Raquel Chan, responsable del descubrimiento. Las variedades de trigo HB4 son desarrolladas por TrigallGenetics, un joint-venture entre Bioceres y FlorimondDesprez de Francia, una de las empresas líderes a nivel mundial en genética de trigo”.

Desde los sectores que se oponen a esta producción expresan que no confían en la “tranquilidad” que intenta garantizar CONABIA y Senasa. Consideran que la primera, al recomendar la aprobación de transgénicos y la segunda, al autorizar el uso de agrotóxicos, están en medio de un conflicto de intereses. Interpretan que los organismos están atravesados por representantes de las empresas que llevan a cabo estas intervenciones artificiales promoviendo así el mayor uso de químicos.

¿Qué sucede en Brasil?

La Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) marcó un claro rechazo a la posibilidad de incorporar el trigo HB4 en el mercado. Piden a las autoridades de su país no aprobar esta nueva comercialización.

Los molineros del país vecino indicaron en un 85% estar en contra de la utilización del trigo transgénico. A su vez, el 90 por ciento dijo estar dispuesto a dejar de comprar el cereal argentino si se aprueba la importación.

Además, Abitrigo hizo uso de la memoria al justificar en su comunicado que solo se aprobaron dos variedades a nivel mundial a lo largo de la historia: la primera fue una en Estados Unidos, en 2004, que “generó grandes repercusiones negativas a nivel mundial y la interrupción de su producción y comercialización”.

Además, detallaron que ellos no han identificado “beneficios evidentes para las personas, siendo el objeto exclusivo de buscar incrementar la productividad del campo”. Tampoco se percibieron movimientos “en la demanda de los consumidores brasileños por soluciones transgénicas; por el contrario, existen manifestaciones publicadas por asociaciones de consumidores con restricciones al uso de estos productos transgénicos”.

Es importante destacar que el trigo argentino está presente en el 60% de la panificación brasilera, la cual tiene apenas un 30% del cereal producido en su país y un 10% proveniente de otros países.

Si el mercado de Brasil no autoriza la comercialización, el futuro del trigo HB4 en nuestro país caería en una situación más bien incierta. Argentina debería buscar nuevos compradores en un panorama de crisis a nivel mundial y con antecedentes negativos si se habla de cereal transgénico.

El modelo de producción para combatir las sequías es el modelo impuesto por el desarrollo agrícola y se aleja cada vez más de una soberanía alimentaria que apunte al bienestar de las personas y los ecosistemas.

La no rotación de los suelos y la contaminación que los agrotóxicos expanden van en contra de las políticas que socialmente debemos adoptar en un contexto climático ambiental delicado.

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