Operación Masacre: a 65 años del fusilamiento más icónico de la historia argentina

La dictadura de Pedro Eugenio Aramburu masacró al levantamiento armado en contra de su régimen de facto. La famosa “Operación Masacre”, en la que fueron fusilados 18 militares y 13 civiles.

La portada del libro de Rodolfo Walsh, Operación Masacre.

En un café de Buenos Aires, Rodolfo Walsh escuchó de casualidad que “hay un fusilado que vive”. Fue la punta de un hilo, que terminaría desatando una de las historias más recordadas de nuestra historia política y literaria. El golpe de Estado de la década del 50 sembraría un período de tiranía en el territorio nacional.

En septiembre de 1955, el régimen cívico militar conocido como “Revolución Libertadora“, derrocó a Juan Domingo Perón. El golpe de Estado fue liderado por Eduardo Lonardi, quien asumió como presidente el 23 de ese mismo mes. El 13 de noviembre, Aramburu desplazó a Lonardi y tomó el poder gracias a la fuerza que formaba con el almirante Isaac Rojas.

Desde allí, comenzó un proceso de “desperonización” del país.

Con el Decreto 4161, Aramburu estableció una pena de prisión de treinta días a seis años para los infractores. Además, se debía pagar una multa al mismo tiempo que se inhabilitaba a desempeñar cargos públicos, sindicales o en partidos políticos. Una jugada estratégica contra los “rebeldes”. Por su parte, las personas jurídicas (sindicatos, partidos políticos, etc.) corrían riesgo de “pena de disolución” si cometían delito.

El mismo decreto, decía que si era una empresa quien infringía la ley, ésta debía ser clausurada por 15 días. Si la firma infringía el decreto por segunda vez era clausurada permanentemente. En aquella época, era común ver locales comerciales con cuadros y fotografías de Perón y Evita, por lo cual, el temor era aún mayor.

Con el correr de los meses, Aramburu despertó el descontento social al congelar salarios y concretar el ingreso de nuestro país al Fondo Monetario Internacional por primera vez. Como consecuencia, el ente mundial recomendó y exigió políticas de ajuste y recorte.

Te puede interesar: Caso Joaquín Paredes: “Mi hijo no puede gritar justicia, lo tenemos que hacer nosotros”

Isaac Rojas y Pedro Eugenio Aramburu. Líderes de la Revolución Libertadora.

El fuego del levantamiento

Los generales del Ejército Juan José Valle y Raúl Tanco, seguidos por los coroneles Oscar Cogorno, Alcibíades Cortínez y Ricardo Ibazeta, lideraron un levantamiento para restaurar a Perón en Argentina. Con infiltrados en el gobierno, dieron marcha a un plan que luego fue desbaratado por las fuerzas de Aramburu.

El 8 de junio de 1956 el gobierno de facto ordenó detener a gremialistas y activistas a lo largo y ancho del país. Mientras tanto, se preparaban para ser publicados tres decretos: 10.362, 10.363 y 10.364. Las normativas establecían la Ley marcial y la pena de muerte, pero no fueron publicadas en el Boletín Oficial.

Por su parte, el levantamiento se llevaría a cabo luego de una señal que se daría por radio, durante la transmisión de la pelea de boxeo entre Eduardo Lausse y el chileno Humberto Loayza, en la noche el sábado 9. La sublevación se alistaba.

El alzamiento, que era esperado por las fuerzas militares, llevó a la detención de varios civiles y “rebeldes”. Entre las 22 y las 00 de ese sábado hubo enfrentamientos y combates. A las 0.30 (ya domingo 10 de junio) se publicaron en el Boletín Oficial los decretos de Aramburu tal cual se había planificado.

Las nuevas normativas estaban pensadas para actuar de manera retroactiva, lo cual habilitaba los fusilamientos, violando las bases del derecho penal en Argentina.

No te pierdas: Julia Strada: ¿quién es la nueva directora del Banco Nación?

En la localidad de Florida, fueron detenidos varios civiles en una casa donde se transmitía la pelea. Se los trasladó a la comisaría de San Martín, donde el comisario Rodolfo Rodríguez Moreno recibió órdenes del teniente coronel Desiderio Fernández Suárez. El funcionario de la provincia de Buenos Aires pidió que los fusilara.

Los 12 detenidos fueron llevados a los basurales de José León Suárez, donde cinco fueron asesinados por las balas policiales y los otros siete lograron escaparse.

Aramburu brindó una lista de 11 militares rebeldes que por la tarde fueron asesinados.

El domingo por la mañana, un tribunal militar presidido por el general Juan Carlos Lorio realizó un juicio de sumario a militares sublevados y concluyó que los detenidos, aunque “culpables del delito de sedición”, no debían ser fusilados.

Como Aramburu pidió que el fallo se retracte, Lorio exigió al mandatario que elabore por escrito la orden de fusilamiento. Así fue, el gobernante de facto brindó una lista de 11 militares rebeldes que por la tarde fueron asesinados.

Valle, que estaba escondido en una casa de la calle Corrientes, decidió entregarse a condición de que se detuviera la represión contra sus camaradas. El Primer Cuerpo de Ejército lo condenó a morir frente a un pelotón el 12 de junio.

Tanco, por su parte, se refugió en la embajada de Haití pero el coronel Domingo Cuaranta ingresó en el edificio y lo secuestró a punta de pistola.

Fueron los pedidos del diplomático Jean Briere los que lograron que el gobierno no asesinara al general y respete el derecho de asilo. De esa manera, Tanco volvió a la delegación diplomática.

Por si te lo perdiste: Las vacunas no tienen imanes, quedate tranqui con la cuchara

Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh estaba en un café de La Plata. De casualidad, dio con el rumor “hay un fusilado que vive”. Así, la historia cuenta que inició la narración -tal vez- más importante en nuestra historia. El emblemático suceso fue contado en “Operación masacre”, el libro periodístico con el que nacía, para muchos, la “no ficción” en la literatura.

Desde Télam. Por Juan Maldonado.

Compartí la nota