Julio Aro, veterano de Malvinas y candidato al Nobel de la Paz

El argentino comparte la nominación con Geoffrey Cardozo, un veterano inglés. Ambos trabajan por la identificación de los caídos argentinos en la Guerra de Malvinas.

A sus 19 años, Julio Aro fue elegido para enfrentarse a las tropas inglesas en la Guerra de Malvinas. Tras sobrevivir al enfrentamiento, años después decidió viajar a las islas. Allí, se encontró con que había 122 tumbas sin nombre, sin identidad. En ese momento, junto al ex coronel inglés Geoffrey Cardozo, comenzaron la tarea de identificar a cada una de ellas. Actualmente, solo quedan 7 por nombrar.

Así, por “impulsar el proceso de identificación de los soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas”, ambos soldados fueron nominados al Premio Nobel de la Paz 2021. Ante la noticia, Aro aseguró: “ya tenemos un premio Nobel que nos da paz: el abrazo y agradecimiento de las madres y las familias”.

Al ver una gran cantidad de tumbas cuya leyenda era “soldado argentino solo conocido por Dios”, Julio Aro no quiso que las cosas queden así. Para lograr su cometido, comenzó a reunirse con veteranos ingleses en busca de ayuda. Finalmente, nació la fundación “No me olvides”, para recuperar la identidad de los argentinos caídos en Malvinas.

“Encontré las tumbas de Aguilar y Ochoa pero también otras 122 que no tenían nombre: ‘Soldado argentino sólo conocido por Dios’. Eso me pegó en la cabeza y entonces me propuse ayudar a las madres que no sabían dónde estaban sus hijos”, explicó Julio a Telam, en referencia a dos compañeros que murieron cerca suyo en un bombardeo.

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Julio Aro y la Fundación No me olvides llevó bicicletas a chicos correntinos de Colonia Pando.
Julio Aro y la fundación “No me olvides”
Fuente: Télam

Geoffrey Cardozo, el otro nominado al premio, fue ex coronel inglés en la Guerra de Malvinas y traductor de Julio durante sus investigaciones. “Geoffrey era un coronel retirado que, si bien no estuvo en la guerra, fue el encargado de construir el cementerio de Darwin, el que había dado sepultura a muchos compañeros. No sólo nos aconsejó crear una fundación para lograr nuestro objetivo sino que también nos dio un sobre enorme sobre con fotos, informes, coordenadas del cementerio”, relató Julio.

Un ejemplo de la lucha de Julio fue el caso de Gabino Ruíz Díaz, un ex combatiente cuya tumba todavía no había sido identificada. Al notarlo, Julio Aro viajó a Corrientes, donde estaba la madre de Gabino, para ofrecerle ayuda y pedirle una muestra de sangre para comenzar la tarea de identificación.

Elma Pelozo, la madre de Gabino Ruíz Díaz, accedió rápidamente y comenzó la labor. Si bien durante los primeros años fue difícil y lento, el proceso consiguió adeptos como la ex presidenta Cristina Fernández, Roger Waters y la Cruz Roja. Esta última colaboró con la recolección de muestras genéticas en el cementerio Darwin.

Para el año 2015, el Proyecto ADN liderado por Julio Aro ya contaba más de 50 muestras de sangre de familiares. Posteriormente, a mediados del 2017, miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense bajo la supervisión de la Cruz Roja, comenzaron la exhumación de los cuerpos por identificar. A finales de ese año, se obtuvieron los primeros 88 nombres.

Misión cumplida: Elma ante la tumba de su hijo Gabino.
Elma Pelozo frente a la tumba de su hijo Gabino.
Fuente: Télam

Hasta ahora, hay 115 soldados identificados y 7 por identificar. Entre los que pudieron identificar, esta Gabino Ruíz Díaz, una promesa que le hizo Julio Aro a Elma Pelozo, madre del soldado caído en la guerra. “Con el viaje de Elma a Malvinas logré una sensación de paz en mi corazón, el dulce sabor del deber cumplido”, asegura Julio a Télam.

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