Murió Víctor Basterra, testigo fundamental y sobreviviente de la Esma

Víctor Basterra fue secuestrado junto a su pareja y su hija en 1979. Durante su estadía en la ESMA, logró soportar torturas y trabajos forzados, para luego acudir a la Justicia con un arsenal de pruebas sobre lo sucedido en aquel lugar.

Víctor Basterra formó parte de la larga lista de desaparecidos y torturados durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Sin embargo, también podemos encontrarlo en la lista de quienes pudieron volver de aquel encierro tortuoso. Incluso, a dos días de su muerte, también lo recordamos como un testigo fundamental en los juicios de la verdad por sus aportes y evidencias.

La historia de Víctor durante y después de la dictadura estuvo cargada de violencia, tortura y también de mucha valentía. Si bien no podemos contarla toda, un fragmento de ella comenzó así: el 10 de agosto de 1979, un grupo de hombres que pertenecían a la ESMA entraron en su casa de Valentín Alsina y se lo llevaron junto a su familia.

Así, Víctor fue llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) junto a su pareja Dora Laura Seoane y su bebé María Eva de 2 meses. Durante su “estadía” en aquel lugar, fue testigo y protagonista de diversos sucesos. Entre ellos, dos paros cardíacos por las torturas sufridas.

Como otros desaparecidos y desaparecidas, Víctor militaba para el Peronismo de Base y de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Paradójicamente, su desaparición fue en la víspera de la vista de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Para ocultar su accionar durante esta visita, la ESMA fue vaciada y los detenidos fueron llevados a una isla conocida como “El Silencio”.

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Murió Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y testigo clave en los  juicios de DD. HH. - Diario Hoy En la noticia
Víctor Basterra falleció el sábado pasado, producto de un cáncer.

Un sobreviviente cuyo cuerpo traslado la evidencia

Tiempo después de haber llegado a la ESMA, a Víctor le dijeron que tenía dos opciones: o trabajaba para sus secuestradores o moría ahí mismo. Él decidió trabajar, por ende formó parte de la mano de obra esclava, cuya labor se desarrollaba en el sótano de la ESMA.

Allí, Víctor se encargó de la producción de los nuevos documentos de identidad, ya que ese año se cambiaba el sistema. Como él era experto en fotografía, sus represores no dudaron en emplearlo a su favor, aunque Víctor luego pudo sacar provecho de aquella tarea en cierta forma.

En el sector de Documentación de la ESMA, donde Víctor había sido ubicado para trabajar, se realizaban tareas como la producción de documentación falsa para los marinos. Allí, Basterra encontró una posible forma de acumular evidencia: guardar fotografías de los represores en cajas destinadas al material fotosensible. Se trataba de un lugar ingenioso, ya que los secuestradores de Víctor no acudían a aquel lugar.

Así, Víctor Basterra logró sacar de la ESMA una significativa cantidad de evidencias: fotografías de los represores, documentación, entre otras cosas. Primero las escondía en sus genitales, porque los controles eran muy rigurosos. Después, cuando todo se “flexibilizó” un poco, comenzó a guardarlas en sus medias.

Fotografías aportadas a la Conadep

Liberado pero con vigilancia

Una semana antes de la asunción de Alfonsín, Víctor Basterra fue “liberado”. Liberado entre comillas porque se le dijo que iba a ser controlado, y así lo fue cuando lo visitaron en su casa de José C. Paz al menos 6 veces. En 1984, presentó una querella contra sus captores ante el juzgado de instrucción 30, a cargo de Juan Carlos Cardinali, y los controles cesaron.

A pesar de esa querella, meses antes durante el mismo año, Víctor asumió el riesgo de acudir al Centro Cultural General San Martín, donde funcionaba la Conadep, a pesar de estar bajo vigilancia. Allí, entregó listados de represores y desaparecidos, junto con fotografías de unos y otros. A la vez, logró recopilar documentación sobre las estrategias de los represores.

Después de poner a su familia a salvo en Neuquén, acudió al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y junto a ellos logró confeccionar un testimonio sólido, acompañado de las fotografías y los documentos rescatados de la ESMA. Aquella producción derivó en lo que hoy conocemos como “Informe Basterra”.

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