Autovía de Punilla: ¿Cómo impacta la nueva traza en el ambiente?

El 23 de diciembre, el Gobierno de Córdoba aprobó una ley de expropiación para la autovía de Punilla, y despertó nuevamente la alerta entre ambientalistas.

Año 2018. Fuente la Izquierda Diario

Por Emi Urouro

La normativa, cuyo fin es avanzar en la nueva traza de la autovía 38, fue presentada la primer semana diciembre del 2020, con la firma del Gobernador Schiaretti, y dispone declarar de utilidad pública y sujetos a expropiación, “los inmuebles necesarios para llevar a cabo la obra mencionada de acuerdo al Croquis de Ubicación”.

El proyecto, aprobado el último mes del 2020, autoriza la expropiación de inmuebles “convenientes” y realizar las obras: “RUTA ALTERNATIVA a RUTA NACIONAL Nro. 38 – TRAMO 2: VARIANTE COSTA AZUL – LA CUMBRE, EN LA SECCIÓN COMPRENDIDA ENTRE VARIANTE COSTA AZUL (Pr. 0+000) y EL ACCESO A LA LOCALIDAD DE MOLINARI (Pr. 21+500).

Las palabras del Gobierno días previos a la sanción

El 22 de diciembre, la comisión se reunió nuevamente, para continuar con el tratamiento. Para hablar sobre este punto, El Resaltador se comunicó con el legislador Horacio Latimori, presidente de la la Comisión de Obras Públicas de la Unicameral.

El debate comenzó a partir de las 10:00, el objetivo es obtener dictamen y que el proyecto sea tratado el 23 de diciembre en la sesión legislativa. Con las modificaciones del nuevo proyecto, el Gobierno tiene expectativas de que sea aceptado por el sector ambientalista, pero no parece que vaya a suceder.

El 21 de diciembre, se realizó la primera reunión con organizaciones proteccionistas para trabajar sobre el proyecto, es decir, los tiempos son cortos para la participación de la ciudadanía, si tenemos en cuenta que el miércoles se quiere tratar el proyecto.

“El Gobierno ha cambiado la traza para ver si le podemos dar tratamiento, hoy se va a trabajar con la secretaría de Ambiente y las organizaciones”, confirmó el funcionario.

Recordemos que en 2018, otro proyecto de la autovía de Punilla, por el este de la actual ruta nacional 38, quedó postergado por el rechazo generalizado de organizaciones ambientalistas. En aquella oportunidad, el trazo avanzada por el este, el impacto ambiental y social que generaría forzó a frenar la idea de la Provincia. 

La nueva autovía partiría desde la Variante Costa Azul, atravesaría la comuna San Roque y cruzaría hacia el oeste del río Cosquín. Según el Gobierno, se diferencia de la propuesta de haces dos años porque afectaría menos al bosque nativo, no pasaría por el pie de la montaña, ni atravesaría un viejo yacimiento de uranio. Desde el Gobierno sostienen que el impacto ambiental y social será bajo.

En dialogo con Radio Nacional, Jorge Alves,  presidente de la empresa vial provincial Caminos de las Sierras, comentó que el nuevo trazado tiene varias modificaciones respecto del que generó rechazó en 2018.

“Las diferencias son sustanciales, no va a pasar por el pie de la montaña, no va a pasar por el bosque nativo de las Sierras Chicas, ni por el viejo yacimiento de uranio ubicado entre Santa maria y Cosquín”, explicó.

En relación al punto anterior, agregó que el Gobierno pretende avanzar por el oeste del Río Cosquín por ruta 38, como les plantearon hace dos años las organizaciones que trabajan en ese territorio. 

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El entrevistado resaltó que el proyecto no pasa por zonas densamente pobladas como Bialet Massé o Santa María de Punilla.

La nueva alternativa parte del puente José Manuel de la Sota, en el lago San Roque, baja hacia la comuna de San Roque, donde se duplica la calzada pasando unos 300 mts hasta la plaza Federal. En esa altura se cruza al lago con un nuevo puente para desembocar en la otra orilla, ya que entre Bialet Masse y Parque Siquiman hay un cañadón natural por donde va a cruzar la ruta sin afectar zona densamente pobladas.

El funcionario explicó que una vez que la ruta llegue al oeste, se dirigirá hacia el norte hasta la ciudad de la Cumbre, haciendo una primera etapa hasta la ciudad de Molinari, que es lo primero que se va a licitar.

Ya hecho. Tramo ya ejecutado, de ocho kilómetros, en la zona del dique San Roque. (Nicolás Bravo / La Voz del Interior)

Sobre el estudio de impacto ambiental

Alves comentó que una vez presentado el proyecto, se dispara ese proceso de participación, y se da el aviso a la Secretaria de Ambiente. El proceso continúa, con el estudio de impacto ambiental donde se da participación a las organizaciones, intendentes, concejales, comerciantes, es decir, quienes tengan que opinar sobre la nueva traza de la ruta. 

“Una vez terminado el estudio de impacto ambiental se pone a consideración de la gente en una audiencia pública y se solicita la autorización de la Secretaría de ambiente, y recién a partir de ese momento estamos en condiciones de licitar y de plantear el inicio de esas obras” aclaró el presidente de la empresa vial provincial Caminos de las Sierras.

“No vamos por el bosque nativo, no vamos por el yacimiento de uranio, vamos por el oeste del Río Cosquín y de la ruta 38. Vamos a consultar toda la sociedad. Es fundamental esa ruta para el valle de punilla, porque esta quedando sin competencia turística, porque no tiene buenas vías de conectividad, tiene aglomeraciones de tránsito en el verano”, enfatizó Alves.

La mirada de la Asamblea en Defensa del Ambiente de Córdoba Capital antes de la sanción

“En el marco de la  grave crisis económica, sanitaria, educativa, hídrica y ambiental que vivimos, Schiaretti insiste en un proyecto de autovía que no tuvo ni tiene licencia social. Sin información ni participación ciudadana y sobre todo sin un ordenamiento territorial participativo y serio, este proyecto es un atropello no solo a los pueblos del valle de Punilla, sino a toda la provincia”, señalaba la organización el mes pasado.

Desde la Asamblea alertaban que el Gobierno aprobaría un presupuesto de millones para lograr una autovía sin informar un proyecto definido, ni garantizar participación ciudadana en las decisiones, endeudando a la sociedad por generaciones.

Resaltan que el estudio de impacto ambiental es fundamental en una obra de semejante envergadura, “con respecto a este tema y con la posibilidad de que una de las encargadas sea la bióloga Alejandra Toya, cuyo accionar habría sido cuestionado en la causa por contaminación de la fábrica Porta, es que se generan preocupaciones en referencia al bienestar de la ciudadanía y el ambiente en general”.

Las Asambleas de Punilla sostienen que un proyecto de semejante magnitud por el Oeste de la R38, sin participación de vecinas y vecinos, con anuncios mediáticos y sin un proyecto enmarcado en la ley, implica un riesgo de daño ambiental y bio-cultural enorme. 

Para profundizar la mirada de la Asamblea, nos comunicamos con Marcos Peña Barberon, uno de sus integrantes. El entrevistado comentó que la organización se enteró de la noticia el día jueves 17 de diciembre, es decir, en el preciso momento en que estaba entrando en comisiones el proyecto para declarar de interés publico los terrenos próximos a expropiar.

“La información comenzó a circular en algunos grupos donde está las asambleas ambientales, y pudimos chequearla a través de contactos dentro de la Legislatura que se estaban enterando en el mismo momento que nosotres, ya que no pertenecen al bloque oficialista”, explicó Barberon. 

En relación al punto anterior, señaló que en ningún momento las asambleas que forman parte de la defensa del ambiente y del monte nativo fueron informadas de este nuevo proyecto por parte del Estado Provincial, “que sigue manejándose con el mismo modus operandi: ocultando la información al pueblo y a otros sectores políticos, realizando y difundiendo posibles trazados sin consultar y sin siquiera hacer un relevamiento de datos de las 350 mil hectáreas arrasadas por el fuego en 2020”.

Advirtió que sobre el proyecto se sabe muy poco. Saben que el gasto público sería de 100 millones de dolares, incluyendo un endeudamiento por un préstamo de 70 millones de dolares por parte de un organismo de crédito internacional, que es el CAF. 

“Hasta ahora lo que presentaron es un posible trazado que no es más que una línea amarilla dibujada sobre un mapa satelital que incluiría un nuevo puente sobre el dique San Roque, que cruzaría la altura de plaza federal hasta Bialet Massé. No es un trazado definitivo y aún no han presentado un estudio de impacto ambiental, eso sin tener en cuenta la poca seriedad y profesionalismo a la que nos tienen acostumbrados el Gobierno con sus estudios de impacto ambiental”, resaltó Marcos.

El entrevistado agregó que a diferencia de lo que dicen los voceros del Gobierno y de Caminos de las Sierras, que prometen un proyecto con impacto nulo, el nuevo trazado pasaría por bosque nativo en calidad de máxima protección, por sitios arqueológicos, patrimonio ancestral de nuestros pueblos, y arrasaría con reservas naturales y cuencas hídricas, algo gravísimo si tenemos en cuenta el contexto de crisis hídrica que está viviendo el valle de Punilla y toda la provincia.

En relación al punto anterior agregó: “basta ver la bajante historica del dique San Roque, de donde se abastece con agua casi 2 millones de personas, incluyendo el 70% de la Ciudad de Córdoba. Es alarmante la falta de conciencia política y social”.

¿Qué sucede con la audiencia pública? Aún no hay fecha de audiencia, se enteraron por una nota de la Voz del Interior que licitarían la obra en marzo, es toda la información que tienen. 

El entrevistado agregó si bien las audiencias públicas en la provincia no son vinculantes, en 2018 se pudo demostrar la capacidad de respuesta del pueblo con una maratónica audiencia de 8 días, donde se expresaron en un rotundo rechazo a esta obra, más de 300 personas.

“Ahora, en este contexto de pandemia, el Gobierno de Schiaretti hace uso y abuso de la situación para hacer audiencias virtuales, donde no solo no permite a la gran mayoría del pueblo reunirse/manifestarse sino que además ponen trabas para anotarse, por ejemplo, ser ciudadano digital nivel 2, algo que no está al alcance de muchas personas”, criticó Peña Barberon.

#AutoviadePunilla “Esta área, que se extenderá por espacio de 43,5 km; atraviesa zonas urbanizadas; áreas de interés…

Publicado por Asamblea en Defensa del Ambiente Córdoba Capital en Miércoles, 6 de enero de 2021

Las asambleas de Punilla y Córdoba Capital están nucleadas en un grupo de coordinación regional de asambleas desde el año 2017, están organizadas y en estado de alerta para resistir cualquier proyecto que ponga el peligro al monte nativo y la vida de las próximas generaciones.

Y concluyó “estamos en un punto de quiebre, de no retorno, si no aprendemos a cohabitar y habitarnos en nuestra casa común de manera armoniosa con nuestros ecosistemas que nos proveen agua y vida, el futuro va a ser muy complicado”

La opinión de una especialista

Gilda Collo, Dra en Ciencia Geológicas, Investigadora Independiente del Cicterra-Conicet, integrante de la Asamblea Punilla Sur, y reciente exploradora de otros modos de sentipensar la tierra, nos brindó información sobre el nuevo proyecto.

Primero, comentó que para pensar el impacto que mega obras como la autovía del Valle de Punilla tienen en el ambiente es necesario plantearse de que hablamos cuando hablamos de ambiente.

“Claramente el paradigma donde se enmarcan las evaluaciones de impacto ambiental, que son llevadas adelante por los organismos públicos o por los proponentes de estos proyectos, piensan al ambiente como todo lo que no es humano, lo que esta por fuera de la humanidad y que está a nuestro servicio como una especie de recurso, y nosotros los humanos pensados por fuera o por arriba de la naturaleza”, comentó.

Crédito: La Izquierda Diario

La especialista indicó que existen en los territorios, desde las asambleas y organizaciones, otras miradas que proponen pensarnos como parte de ese ambiente, que consideran que lo modificamos pero a su vez somos modificados, en una especie de metabolismo constante.

“En este contexto el impacto en el ambiente de estas mega obras no solo involucra el impacto sobre bosques, ríos, animales, modificaciones en la calidad del aire, impacto sonoro en la región, sino también involucra el impacto sobre las familias potencialmente desplazadas, como en el caso de la propuesta de esta nueva traza, el impacto de las economías regionales, y en los modos de habitar y transformar el territorio”, dijo.

Para la investigadora, de la mano de esta mirada hegemónica del ambiente, aparecen también las concepciones modernas de desarrollo y progreso, que están vinculados a un sistema de valores que implican el control y dominio del entorno a nuestro servicio, lo que nos va a llevando a esta crisis ambiental que estamos atravesando.

“Es una crisis civilizatoria que tiene un componente ambiental, cultural, espiritual, que nosotros tenemos muy presente a partir de lo que entedemos por calentamiento global. El proyecto de la autovía responde a estas lógicas, que sostienen estos sistemas de producción/consumo y desarrollo/progreso que nos llevan a fortalecer y profundizar esta crisis”, enfatizó la docent.

Collo expresó que si bien el proyecto de autovía, por un lado, propone traer soluciones a los problemas de movilidad del valle, su razón de ser reside en resolver cuestiones que están vinculadas a un determinado sector turístico y a sostener estos modelos de producción y consumo.

“Entonces, vale la pena preguntarnos si realmente para los habitantes de Punilla necesitamos hacer una autovía de dos carriles por mano, en lugar de recuperar, como proponen algunas asambleas, la movilidad a través del tren o de mejorar el transporte público de pasajeros interurbanos que es más que deficitario, mejorar la disponibilidad o provisión del agua, la salud pública en la región”, reflexionó.

La Dra Gilda Collo, reiteró que existen en el territorio otras miradas que están centradas en las economías regionales, en lo que se podría llamar una especie de ‘bioregionalización’, es decir, en pensar nuestro modo de habitar en función de las producciones regionales, por ejemplo, los proyectos agroecológicos en el Valle.

“Una mega obra como la autovía de montaña profundiza fuertemente las prácticas depredatorias que van en contra de estos impulsos de producciones regionales (…) que se presentan como procesos de transición hacia territorios autónomos y en equilibrio con los ciclos y tiempos de nuestra tierra”, señaló la entrevistada.

Sobre asambleas, audiencias públicas y activismo social

Gilda Collo, considera que los procesos de participación ciudadana no deberían restringirse únicamente a los espacios generados a raíz de mega obras y evaluaciones de impacto ambiental, que se deben democratizar y fortalecer, sino que se deben extender hacia otros lugares, como por ejemplo, los espacios de producción y reproducción de conocimiento, que históricamente nos han invitado a pensar en una única forma en relación a la tierra.

“Desde los territorios, como mencionaba, aparecen otras formas de vincularnos con el ambiente, de construir naturaleza, territorio, y desde nuestros espacios académicos debemos poner en dialogo estas miradas. Es necesario que profundicemos modos de producir conocimiento con participación ciudadana, pero que también pensemos nuestros programas de educación ambiental, que finalmente son los que generan el sentido común con el que luego nos vamos a vincular con el territorio”, concluyó.