Argentina y el litio: una historia de poco amor y destrucción

La Puna argentina es escenario de un show de extracción y contaminación desde hace años. Las distintas resistencias indígenas y ambientalistas ponen el freno a lo que podría ser un saqueo aún peor.

La relación de nuestro país con el extractivismo de litio lleva ya varias décadas de anécdotas. Foto: El País.

Argentina es la tercera productora de litio y la tercera reserva de ese mineral en el mundo. El potencial del elemento para la fabricación de baterías es uno de los principales motivos de su mercantilización y explotación.

El Economista, asegura que según datos de la Secretaría de Minería en nuestro país hay dos minas de litio en operación, una en construcción y 17 proyectos avanzados. El Gobierno nacional y las provincias de Jujuy, Catamarca y Salta prometen ingresos generosos para los territorios involucrados.

El antropólogo especializado en geoarqueología y perito ambiental, Néstor Omar Ruíz, dialogó con El Resaltador y habló de la real situación del litio en nuestro país. “Las mineras controlan al Estado. Por ejemplo, en Jujuy firmaron un convenio espurio por el cual la provincia es acreedora del 8,5% de las acciones, de manera ficticia, porque esto nunca se verifica en el tiempo”, sentenció.

Otro de los ejemplos, es el de Catamarca. Actualmente, “cobra el 3% de la regalía minera, es decir de lo que la empresa declara producir. Serían 100 millones de pesos por año. Nada en comparación a los resultados que las empresas publican en sus sedes madres”, explicó el profesional.

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Una historia no tan reciente

La relación de nuestro país con el extractivismo de litio lleva ya varias décadas de anécdotas. No fue sólo por la necesidad de mantener las baterías de los celulares encendidas, sino también por los cambios en las legislaciones nacionales los que permitieron el ingreso de capitales extranjeros.

“La modificación del código minero a fines del siglo pasado, en el Gobierno de Menem, permitió que en este caso se produzca la explotación a través de un método llamado evaporítico, que tiene consecuencias significativas para el ambiente y produce un impacto perenne en el tiempo“, indico Ruiz.

En Jujuy se instalaron en salares casi despoblados y alejados. Según el antropólogo, “sedujeron a un par de comuneros que firmaron la conformidad” para poder ingresar al territorio. Sin embargo, “la resistencia ha hecho que en Jujuy no sigan progresando más proyectos que los dos que están en funcionamiento y en ejecución“.

En forma mancomunada, grupos ambientalistas y los pueblos indígenas locales han logrado frenar el avance en algunos frentes, pero no fue suficiente.

En Salta todavía no se pudo coordinar una resistencia entre grupos ambientalistas y las comunidades indígenas residentes. Eso hace que avancen a pasos agigantados cinco proyectos para la explotación de litio. En Catamarca el año pasado comenzó a coordinarse al resistencia en el Salar de Hombre Muerto. Todo a raíz de la resistencia de Fiambalá por otra mina. Por supuesto los proyectos son muchos mas de los que llegan a ejecutarse”, expresó Ruiz.

La importancia de la resistencia habla en algunos resultados de la lucha. En Jujuy, con la minera Exar se logró demorar dos años la explotación que aún no inició. “A los otros 62 proyectos los hemos expulsado y el Gobierno se retiró”, indicaron.

En Salta, en cambio, avanzan casi sin resistencia.

Por otro lado, Ruiz apuntó contra la falsa generación de puestos laborales. “Generan algunos empleos locales para las tareas subalternas porque los técnicos son piratas profesionales que viajan por el mundo saqueando y trabajan para las multinacionales. Genera algún esquema de valor en cuanto a la provisión de algunos insumos básicos en una escala muy pequeña. Es lo único positivo de la extracción de litio”, señaló.

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El litio contamina

La técnica de extracción de litio estándar en al región es la evaporar el agua de la salmuera. El cloruro de litio se convierte en sal de hidróxido o carbonato y después se hace pasar por una etapa de evaporación. La explotación evaporítica de litio utiliza enormes cantidades de agua. Miles de litros de agua por día.

“La evaporación utiliza el agua de la salmuera en un 70% y el agua de los ríos y arroyos en un 30%. Por otra parte la explotación de litio requiere cantidades importantes de cal”, detalló Ruiz. “El impacto de la cal que al reaccionar con el agua produce un efecto de aniquilamiento de la biota al volatilizarse. La biota es la que sostiene a los esqueléticos suelos puneños“, agregó.

El impacto principal es la desertificación y el desecamiento de La Puna. En palabras del especialista: “Primero, por la deshidratación de la superficie de la tierra (que de por si es seco), el desecamiento se produce a nivel profundo, porque las salmueras que se extraen tienen una profundidad de 600 metros o más, eso hace que las reservas hídricas de La Puna se vayan secando. Aguas abajo, las vertientes y los ojos de agua se van secando. Desde hace ya varios años la falta de agua ya está impactando“.

Otro punto de preocupación que se genera alrededor de la radicación de estas empresas multinacionales es la basura que generan. Por lo general, los desechos terminan incorporándose en canteras de enterramiento a cielo abierto.

La lucha y al resistencia pueden frenar y demorar algunos años el extractivismo del litio en La Puna. Pero es claro el mensaje que mientras existan permisos y garantías comerciales, legales y gubernamentales vendrán a por todo.

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