Argentina tiene su Proyecto de Ley para prohibir plásticos de un sólo uso

La diputada nacional de la UCR por Córdoba, Brenda Austin, afirmó que el contexto internacional es propicio para plantear proyectos de este tipo. Te contamos en qué consiste esta iniciativa, punto por punto.

Hace casi dos días, la diputada nacional de la UCR por Córdoba Brenda Austin, confirmó un proyecto de ley para prohibir plásticos de un sólo uso. 

Los motivos que impulsaron este proyecto son muchos, es por esto que se propició un conversatorio para definir sus lineamientos. 

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Para el 2050 este ritmo de consumo de plásticos y de mala gestión de los residuos que se generan, el océano tendrá más plástico que peces. Se calcula que todas las personas consumimos el equivalente a una tarjeta de crédito en plástico por semana. 

Replantearse la gestión de los residuos y el consumo de descartables (más que nada plástico), es un punto crucial del proyecto. 

La iniciativa de Brenda Austin constó primero de un conversatorio generado en la cámara, que invita a ONG’s y referentes sociales y ambientales a debatir sobre el tema. También se incluyó a concejales (Pinamar y Ushuaia por ejemplo, que han tenido iniciativas para contrarrestar este tipo de consumo).

En el conversatorio también participaron representantes de la cámara de la industria del plástico, referentes de ambiente de la Nación y CABA. 

También se puso a disposición de la gente el Portal de Leyes Abiertas (herramienta de la Cámara de Diputados) para que la gente pueda hacer sus aportes sobre los proyectos de ley que hacen los diputados. Se recibieron más de 80 sugerencias al respecto.  

Creemos que encontramos un proyecto que encuentra un equilibrio entre la necesidad de avanzar de modo urgente, pero también de contemplar incentivos para buscar el cambio de hábitos y la reutilización”, afirmó Austin.

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Brenda Austin, diputada nacional de la UCR por Córdoba

La iniciativa establece distintas categorías, en donde un grupo de plásticos busca prohibirse (vasos, cubiertos, platos e hisopos, bolsas). 

Para este grupo se establece un plazo de prohibición progresiva de 1 a 3 años, dónde se restringe de modo inmediato la exhibición a la vista del cliente de estos productos (como cuando vas al local de comida rápida). 

A su vez, dentro del plazo de 1 año se prevé la prohibición de entregar de manera gratuita estos elementos y en el plazo de 2 años la producción, comercialización, distribución, importación y exportación. 

También se identifica otro grupo de productos, que son los de destino sanitario, donde se incorpora una regla de etiquetado que provea al cliente de información sobre la cantidad de plástico que tienen los productos y su nivel de contaminación. A su vez la forma de gestionar estos residuos (en el caso de pañales o toallitas higiénicas). 

El proyecto de ley a su vez incorpora la prohibición de lo que se llaman “microperlas de plástico” que están presentes en las pastas de dientes y cremas dermatológicas. 

Esta prohibición debe ser inmediata, ya que estos productos son enjuagados y llevados en el agua de las cloacas hasta el mar (uno de los focos más problemáticos de contaminación). 

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El proyecto también identifica áreas de especial protección, en donde la aplicación de la ley pasaría a ser inmediata. Este es el caso de los parques nacionales y los cursos de agua en provincias y ciudades del país. 

A su vez, el proyecto contempla un capítulo completo que aplica a la “desplastificación del Estado”, buscando que este sea el que de el ejemplo reemplazando estos plásticos en sus oficinas por opciones ecológicas y reutilizables. 

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Por otra parte, se establece una regulación que busca la posibilidad de construir incentivos para el uso de reutilizables, en el caso de los delivery’s. También promover la iniciativa, que ya se puede ver en algunos usuarios, en la cual llevan sus tapers cuando retiran comida rápida

Con este proyecto no solo se delimitan facultades para aplicar las normas y sancionar los incumplimientos. También se busca aplicar un régimen de incentivos para acompañar a la industria plástica a la reconversión de sus sistemas productivos para adaptarse a esta Ley. 

También se busca darle lugar a los bioplásticos, una tecnología disponible en nuestro país que ayudaría mucho a colaborar con el impacto ambiental. 

“Creemos que es una norma que es un punto de partida, que tiene que ser necesariamente complementada con un espacio de discusión sobre la gestión de residuos”, remarcó Brenda. 

“Tenemos que trabajar más en la concientización y la educación para el desarrollo sostenible”, finalizó la diputada. 

Por Carmela Laucirica

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