Agujero Azul: buscan convertirlo en un santuario para conservar la biodiversidad marina

Se trata de una zona de 164.000 kilómetros cuadrados de “plataforma continental bajo jurisdicción argentina”, en donde se propuso crear un “Área Marina Protegida Bentónica”.

En aguas internacionales, existe una zona denominada Agujero Azul. Allí, las luces de los barcos pesqueros se encienden como si se tratara de una ciudad. Incluso, desde el espacio se puede ver cómo este área marítima se asemeja a una noche en el AMBA, incluso con mayor tamaño.

Este juego de luces ocurre particularmente en una porción del Agujero Azul, que comprende unos 4.300 kilómetros cuadrados sobre la plataforma continental argentina y está al límite de su zona económica exclusiva (ZEE). Dichas actividades pesqueras no solo son de dudosa legalidad, sino que claramente dañan a los ecosistemas de la zona.

Es por esto que en noviembre del año pasado,  los diputados Graciela Camaño (Consenso Federal) y Leonardo Grosso (Frente de Todos) presentaron un proyecto de ley para la creación de un “Área Marina Protegida Bentónica” en la zona.

Con base en las imágenes satelitales de la NASA y difusión de Greenpeace, se conoció que el pasado 12 de enero se contabilizaron 270 buques. Los mismos estaban concentrados en una superficie de 4.300 kilómetros cuadrados, a 500 kilómetros del Golfo de San Jorge, en el Atlántico Sur.

“El Agujero Azul es una zona del mar que tiene una pequeña porción dentro de la ZEE y el resto afuera. Se llama así porque es un corredor biológico del Mar Argentino, muy rico en biodiversidad”

Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de Greenpeace por la protección del Mar Argentino, a Télam

Se trata de un área poco profunda, con zonas de menos de 200 metros de profundidad. Allí es propicio el asentamiento de especies como el calamar, por la abundancia de alimento y condiciones que facilitan su reproducción. Además, es un lugar muy elegido por los mamíferos para sus migraciones, algunos de ellos en estado de vulnerabilidad como los rorcuales y cachalotes.

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Imágenes geolocalizadas.
Imágenes satelitales
Fuente: Télam

Agujero Azul como zona de “pesca de arrastre de fondo”

Entre sus atractivos, el Agujero Azul representa una oportunidad comercial muy importante para la industria pesquera. Esto se debe a que constituye uno de los dos únicos lugares en el mundo en donde se puede aplicar la técnica de “pesca de arrastre de fondo” en aguas internacionales. Así, se convirtió en una zona propicia para pescar calamar, merluza común y merluza negra.

Al tratarse de una técnica que no es selectiva, la misma arrasa con todo el suelo marino, llevándose corales, esponjas y muchos peces que luego son descartados. Para pescar calamares, se utiliza la técnica de “palangre”, la cual si bien es más selectiva usa carnadas y anzuelos a nivel superficial, poniendo en peligro a las aves.

Desafortunadamente, por ser un área que en parte se encuentra en aguas internacionales (a más de 200 millas náuticas de la zona económica exclusiva de cada país), solo puede ser regulada por organismos o acuerdos regionales para la pesca. Los mismos son denominados Organizaciones Regionales de Ordenación Pesqueras (OROP).

Como contrapartida, en la ONU se está conversando para la creación de un Tratado Internacional de Aguas Profundas o Tratado Global del Mar. Naciones Unidas lo describe como “el primer instrumento vinculante bajo la Convención sobre el Derecho del Mar (1982). Y abarcaría la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica marina en las áreas fuera de jurisdicciones nacionales”.

Desde Greenpeace, Luisina Vueso expresó que el tratado “permitiría crear santuarios marinos” en hábitats críticos como el Agujero Azul. Agregó que se espera que “salga este año, pero depende de los gobiernos del mundo”.

Actualmente, solo el 8,2% de los espacios marinos bajo jurisdicción Argentina se inscriben bajo la figura de áreas marinas protegidas.

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