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Un recorrido por la Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews"

En este espacio se llegaron a imprimir, entre 1974 y 1976, miles de ejemplares de El Combatiente, Estrella Roja, entre otras publicaciones de historia, política, economía, literatura y poesía. Por Florencia Forchino La casa interior El Vasco, contador protagonista, nos recibió en Fructuoso Rivera 1035, con el típico calor cordobés que puede hacer un 18 […]

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En este espacio se llegaron a imprimir, entre 1974 y 1976, miles de ejemplares de El Combatiente, Estrella Roja, entre otras publicaciones de historia, política, economía, literatura y poesía.

Cartel de identificación de la casa. Créditos: /ImprentadelPueblo.RobertoMatthews

Por Florencia Forchino

La casa interior

El Vasco, contador protagonista, nos recibió en Fructuoso Rivera 1035, con el típico calor cordobés que puede hacer un 18 de diciembre. En esta casa donde nos ubicamos, situada en el Barrio Observatorio de la ciudad de Córdoba, funcionó durante la última dictadura militar una de las mayores imprentas clandestinas comandada por el PRT (Partido revolucionario de los trabajadores) y ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y que hoy se fortalece como la Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews”. Una casa tipo ‘chorizo’, con habitaciones que salen a un largo patio y que abajo tiene una construcción embute que le dió vida a la imprenta. En este espacio se llegaron a imprimir, entre 1974 y 1976, miles de ejemplares de El Combatiente, Estrella Roja, entre otras publicaciones de historia, política, economía, literatura y poesía.

Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews”. Fructuoso Rivera 1035, Córdoba.

Carlos ‘Vasco’ Orzaocoa es un histórico militante del PRT y ERP, oriundo de la ciudad de Córdoba.

“A partir de esa militancia estuve en esta casa y conocí a todos los compañeros, no participé en las tareas gráficas en sí, pero sí en reuniones que hacíamos todas las semanas sobre la situación política del país y las tareas que había que hacer. Salí al exilio en 1977, estuve en Europa y en Nicaragua, donde participamos con compañeros internacionalistas en la toma del poder por el frente sandinista de liberación nacional. Estuve en Nicaragua hasta 1981, después estuve en Perú y en 1986 volví al país. A partir de allí comencé la militancia por los derechos humanos, yo tenía un motivo especial, mi esposa está desaparecida desde 1975, ella estaba embarazada de 7 meses, seguimos buscando a mi hijo o hija”.

Carlos ‘Vasco’ Orzaocoa en el patio de la casa.

Recorrimos la casa mientras se servía un vaso con agua fresca, desde una botella de coca, esas que uno deja listas para batallar el calor y las conversaciones. Nos mostró los espacios empezando por la parte delantera, donde a veces se festejaban los cumpleaños de lxs vecinxs de la cuadra. 

En la casa vivían Victoria Abdonur y Hector Eliseo Martinez junto a sus 3 hijos. Héctor era herrero y tenía, al final del patio, su taller donde construía diferentes cosas, principalmente rejas. Describe el Vasco: “Era normal para los vecinos que la Ford F100 saliera con muchas rejas todas las tardecitas, entonces en forma disimulada salieron durante un año y medio que duró la construcción de la bóveda, bolsas de tierra que eran desechadas en la cañada”. 

Victoria era ama de casa, vigilia y cuidadora de la imprenta; entre las  amistades con lxs vecinxs, las barridas de vereda y los cumpleaños en su casa, era quien se encargaba de avisar que todo iba bien para comenzar el día laboral. “Esa tarea empezaba a las 7:10 de la mañana cuando Victoria abría la ventana de la primera habitación, sacaba las sábanas y las aireaba. Eso nos indicaba que estaba todo bien y en orden y que podíamos entrar” recuerda Vasco.

Crédito: Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews”.

Carlos nos describe lo que para él son las etapas que vivió esta casa. La primera etapa consistió en la construcción tipo embute y comenzó en la mitad de 1973, “había una cuadrilla de 13 compañeros que estaban siempre abajo, eran militantes del partido y además albañiles. Ellos con pico y pala sacaron toneladas y toneladas de tierra, y luego hicieron la estructura”. Éste momento de la construcción duró un año y medio, y después siguió la formación de militantes para que trabajen en la imprenta. Miguel Barberis y Matilde Sanchez fueron lxs encargadxs de las tareas gráficas y ‘el gringo franco’ quien lxs capacitó para eso. “Fue un periodo de mucho proyecto, de mucha vida, de mucha militancia, de amor, había mucho amor” nos cuenta Vasco y agrega, “esto duró hasta el 12 de julio de 1976. A partir de esa fecha hasta 1979 ésto fue ocupado por lo militares, y fue el segundo momento de ésta casa, el momento de muerte y tortura. Acá vinieron compañerxs que fueron torturados y violados. De todo esto tenemos testimonios ya judicializados incluso”.

Todavía sigue intacta guardando oscuridad la habitación que los militares usaron por dos años como espacio de detención. Un pequeño lugar muy húmedo de no más de 3 metros por 2 metros donde aseguran se torturaban de a 5 personas. La gente después de estar ahí era trasladada a La Perla o al Campo de la Rivera; Carlos recuerda: “si iban a La Perla desaparecían, si iban al Campo de la Rivera podían sobrevivir. El barrio lo recuerda mucho, porque a la noche cortaban la calle y en la habitación de arriba había un centinela las veinticuatro horas del día”.

Celdas de tortura

Cuando se fueron los militares la casa quedó a disposición del penal Nro 2 con el Juez Puga, quien decidió entregarla en depósito a una familia. A partir de allí y hasta el 2019 queda la Familia Varela habitando este lugar. Sobre ése momento El Vasco nos cuenta: “Nosotros empezamos a exigir la entrega de la casa con los herederos, hijos de Victoria y Hector a partir del año 2005. Tuvimos muchos inconvenientes y trabas, nadie tenía intenciones de que se recuperara, incluso se nos pusieron impedimentos increíbles, como por ejemplo apareció una escritura pública donde figuraba que los compañeros Victoria y Héctor habían vendido la casa en abril de 1976. Averiguamos a quien se la habían vendido y resulta que la persona compradora había fallecido en 1973, ese fue uno de los tantos impedimentos para lograr la recuperación”. El 7 de marzo de 2019 finalmente la pudimos recuperar.

“Nosotros queremos hablar especialmente del primer momento de la casa, del momento de la vida, de la solidaridad, del proyecto, de la militancia, del amor. Queremos que se conozca todas las ideas que se publicaron acá, acá funcionó una imprenta, y para la historia y la cultura argentina, la palabra imprenta es difusión de ideas y está muy ligada a toda una riquísima historia militante. Muchos compañeros que a través de distintas generaciones quisieron un mundo mejor, ese mundo mejor es el que se quiso difundir desde acá. Los suspiros de esta imprenta son suspiros de liberación, de búsqueda de justicia, de igualdad y de fraternidad, muy necesarios en este momento que vivimos una barbarie espantosa a partir de este sistema. Lo más importante es la respuesta que hemos tenido por parte de lxs jóvenes, todos los que se han acercado a esta iniciativa son jóvenes y entendemos que lo hacen porque están necesitando de los proyectos, esperanza, motivos e insurgencias que ellxs tienen y con el antecedente de esta imprenta y de lo que se imprimió acá, van a estar más interiorizados y seguros para hacer un proyecto de liberación”.

Imprimir ideas

Todo lo que pasó en esta casa era parte de una organización política, el entonces Partido Revolucionario de los Trabajadores formaba parte de la Junta de Organización Revolucionaria a nivel latinoamericano, quien articulaba el traspaso de conocimiento a los países y tenía que ver con la línea política, la visión y lectura ideológica de la coyuntura que se vivía en ese momento. Acá en Argentina el PRT tenía una dirección y un equipo de redacción de prensa con militantes que se dedicaban exclusivamente a investigar, escribir y tipear. Esto último lo hacían en una máquina especial para que quedara un ‘stencil’ que era enviado de Buenos Aires a Córdoba, donde a través de un proceso químico se pasaba a chapa y luego se ponía en un rodillo en una máquina impresora. Era el método offset muy similar al que se usaba en La Voz del Interior en ese momento.  

Desde Córdoba salía toda la producción hacia el Noroeste argentino. “El equipo de distribución era tan complejo como el de impresión, porque tenía que garantizar la llegada del material. Salía todo de la casa en el doble piso que tenía la F100 y eso iba a un buzón en una librería en San Vicente, donde al día siguiente pasaba un camión que, también con doble piso llevaba todos los periódicos a Tucuman, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Luis”, nos cuenta el Vasco sobre los procesos de organización de la gráfica. Una imprenta gemela en Buenos Aires, era quien distribuía en la mesopotamia, Chaco, Misiones, Provincia de Buenos Aires y la Patagonia.

Roberto Matthews “Boby”

Al poco tiempo de que la gráfica se pusiera a imprimir, alrededor de 1974, es secuestrado durante las tareas de distribución en Buenos Aires, el militante “Roberto Matthews” alias Bobby. Carlos recuerda: “En Córdoba la gráfica recién empezaba y estábamos viendo que nombre ponerle, elegimos Roberto Matthews en su honor”. Citando a la red social de la Casa de la Memoria Roberto Matthews “Bobby militaba junto con su compañera Alicia Bello en el PRT-ERP, juntxs fueron testigos del crecimiento del aparato de prensa y propaganda de la zona sur del Gran Buenos Aires. Aunque no tenía conocimientos propios de imprenta, su capacidad de resolver cualquier problema imprevisto permitía un gran dinamismo y empuje para el desarrollo de la tarea que se le encomendaba.

Casa Memoria

Después de recorrer toda la plata baja y escuchar  lo que Vasco tenía para contarnos, para hacernos entrar en contacto con ese momento desde la propia experiencia, nos despedimos; estábamos ansiosxs por bajar a conocer y él no iba a bajar. Se le nota toda la entrega en los años, los años en el cuerpo, y el calor era cada vez más sofocante, asi que nos saludamos con intenciones de volver y planear articulaciones con la casa.

Se sumó Valentina Sabán, militante del barrio que trabaja en la recuperación de la casa y en la construcción del espacio de la memoria, para llevarnos a recorrer el embute. “La idea es que se puedan hacer visitas guiadas siempre, en este momento están un poco restringidas por la pandemia y porque estamos haciendo un registro climático de cómo se modifican las condiciones por el clima y la presencia de personas y como eso genera deterioro de la bóveda. Es una investigación a mediano y largo plazo que estamos haciendo con equipo especializados”, nos cuenta Valentina.

Era la cocina la que albergaba el ingreso, circulación y egreso de lxs trabajadorxs, materiales y prensa. Las personas ingresaban por una escalera marinera empotrada en la pared oculta detrás de una alacena y todo el cargamento y equipos ingresaban por un montacarga, del otro lado de la cocina. Allí donde estaba ese montacarga ahora hay una nueva escalera que es el ingreso principal de las personas, mientras que el ingreso original se dejó de utilizar para su preservación.

Ingreso actual a la bóveda, antiguo lugar donde estaba el montacargas.

Son 10 metros de profundidad que tiene la bóveda y se sienten cuando unx empieza a bajar, en los primeros metros de descenso hay lo que parece un descanso, y una pequeña habitación, nos imaginamos que allí pudo funcionar una oficina o lugar para guardar papeles e insumos de gráfica. Ya bajando en más profundidad está el espacio, el subsuelo del patio, es largo y cilíndrico y todavía se pueden ver escrituras en las paredes, como el nombre original “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews”.  Hay un pequeño pasillo por el cual se puede atravesar el espacio que termina en una habitación muy oscura, con bachas de lavado, donde se cree funcionaba el laboratorio de revelado fotográfico y de las placas de impresión. Son claras las señales donde no se puede parar o para que lado no se puede pasar, es un espacio que se está preparando para la conservación y a su vez, se continúa deteriorando

Es acá en Fructuoso Rivera 1035  donde se está volviendo a escribir la historia. Al caminar la Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews” te atraviesan sus recuerdos, primero como sensaciones y después desde el relato, el registro  de las paredes manchadas, los cuartos oscuros, las plantas crecientes del patio. La historia contada por un grupo de militantes dispuestxs a revalorizar un pasado que se intentó destruir y a asentar a esta casa como el legado Histórico de Córdoba que es.

Mural representativo de la Casa de la Memoria Roberto Matthew en Paraguay y Laprida Barrio Observatorio. Diciembre 2020

Si querés colaborar con las tareas de recuperación del espacio podés comunicarte a través de sus redes sociales: 

instagram: @imprentadelpueblo.matthews 

facebook: /ImprentadelPueblo.RobertoMatthews

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