La situación de los asentamientos y villas en Argentina: mayor densidad y crecimiento desordenado

La situación de los asentamientos y villas en Argentina: mayor densidad y crecimiento desordenado

Actualmente, según Renabap, hay más de 4000 asentamientos y villas que agrupan más de 4 millones de personas. En el 78% de esos los barrios populares de Argentina, los jóvenes se quedan en la vivienda de sus padres, lo cual dificulta cada vez más la regularización de los terrenos: por la densidad y el crecimiento desordenado.

TECHO es una organización presente en 19 países de América Latina, que busca superar la situación de pobreza que viven millones de personas en asentamientos, a través de la acción conjunta de sus habitantes y jóvenes voluntarios y voluntarias.

Según un informe de la organización, en el 78% de las villas y asentamientos, los jóvenes se quedan en la vivienda de sus padres. Ya sea en una nueva casa o casilla que arman en el mismo terreno, o asentándose en otro lote del mismo barrio.

Esta conducta fue relevada en los más de cuatro mil barrios populares que fueron identificados por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) que articula el Ministerio de Desarrollo de la Nación. En estos asentamientos viven alrededor de 4 millones de personas y es por esta magnitud que, según TECHO, se dificulta la posibilidad de regularizar estos barrios.

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Para resolver la cuestión habitacional, las nuevas generaciones de los sectores medios y altos de la sociedad suelen recurrir al alquiler o la compra de un inmueble dentro del mercado formal. En tanto, en los sectores populares las estrategias son más variadas y pasajeras, ya que la falta de acceso al suelo se complementa con la dificultad de lograr una vivienda digna.

Según la directora del Centro de Investigación Social de TECHO Argentina Gabriela Arrastúa, una de las desventajas de que las nuevas generaciones continúen habitando en los asentamientos es que hará más compleja la tarea de urbanizar los barrios en un futuro, por la densidad y el crecimiento desordenado.

En este contexto, los habitantes de los barrios populares quedan condicionados a alquilar informalmente a precios similares a los de la ciudad formal o comprar a conocidos, sin tener seguridad en la tenencia.

“El alza sostenida de los precios del suelo y la vivienda, así como también la falta de créditos o soluciones por parte del Estado y los privados con requisitos que sean alcanzables para los habitantes de los barrios populares, siguen empujando a las familias al mercado inmobiliario informal. Por eso, proyectar un espacio como definitivo puede ser complejo e inusual para estas personas”, explica la especialista de TECHO Argentina, en diálogo con el medio RedAcción.

Según Arrastúa, la vivienda es lo urgente, pero resolverla sin abordar la cuestión del suelo no hará que las familias de los barrios populares logren la tan ansiada seguridad ni el acceso a una tierra donde desarrollar su proyecto de vida.

La sanción de la ley de Régimen de Integración Urbana y Regularización Dominial de los Barrios Populares, la cual todavía no se ha implementado pero significa un avance en el camino hacia la seguridad de la tenencia de la tierra de los habitantes de estos sectores.

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“Sin embargo, esta ley legisla sobre lo ya existente, por lo que es necesario complementarla con normas que establezcan parámetros claros sobre lo nuevo, que sean proactivas en cuanto a la regulación del mercado y la generación de suelo urbano”, agrega.

Otro punto a tener en cuenta es que en los barrios populares, el 70% de los habitantes se encuentra cerca de un factor de riesgo, como la ribera de una arroyo, un camino de alto tráfico, basurales o torres de alta tensión. Por ejemplo, en el caso de la familia de Medina, tras la última lluvia el terreno se inundó y el agua les llegó a las rodillas.

A su vez. en los asentamientos el 70% no tiene acceso a la energía eléctrica; el 90% no cuenta con conexión formal de agua potable; y el 98% no cuenta con red cloacal.

(Fuente: www.redaccion.com.ar)