Rio Suquia: ¿paisaje cordobés o cloaca a cielo abierto?

La situación sanitaria del Rio Suquia es crítica. La presencia de bacterias coliformes fecales como la Escherichia coli supera ampliamente los niveles aceptables. Lo que siempre fue el rio que atraviesa a la ciudad, hoy va camino a ser la cloaca más grande de Córdoba.

Río Suquía: un cuerpo de agua que recorre, además de otros tantos lugares, el centro de la ciudad de Córdoba. Todo el que conozca Córdoba lo ha visto. Lo atraviesan numerosos puentes, la gente se sienta a sus orillas para pasar la tarde y cuando las fuertes lluvias lo hacen crecer se convierte en noticia. Pero esta vez, no nos convoca su crecida ni su paisaje, sino su situación sanitaria; la cual es crítica por cierto.

Actualmente, las aguas del Suquía registran niveles de contaminación muy altos, sobre todo si hablamos del porcentaje de bacterias coliformes fecales como la Escherichia coli. Una de las instituciones encargadas de estudiar la situación fue el Centro de Química Aplicada (Cequimap) de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC. Entre los lugares en donde obtuvieron muestras, pudieron identificar cinco de ellos en donde la presencia de la bacteria antes mencionada es mayor a la permitida por la normativa vigente.

Si bien es habitual que exista cierto nivel de bacterias coliformes fecales a la vera del río, por la presencia de animales que allí defecan, los niveles actuales duplican las cifras tolerables. Según la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia, los valores aceptables en agua de recreación son mil bacterias coliformes fecales y 800 de Escherichia coli en 100 mililitros de agua.

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¿Qué dicen los estudios al respecto?

En mayo del 2016, se identificaron 2.100 bacterias coliformes fecales y 1.500 de Escherichia coli en la zona de Villa Warcalde. Metros después de la intersección con el arroyo La Cañada, se hallaron 2.300 de coliformes fecales y 2.300 de Escherichia coli. Los desbordes cloacales, las conexiones clandestinas y las plantas de depuración son los principales responsables de la contaminación del Suquía. ¿Por qué tomamos como referencia información de hace 5 años? porque la situación no ha mejorado, e incluso ha empeorado. Estos datos son un puntapié de cifras que no paran de ascender año a año.

Otras zonas en donde se analizó el agua del Suquía fueron Campo de la Ribera, en donde se hallaron 930 bacterias coliformes fecales y 930 de Escherichia coli. En Circunvalación, las cifras ascendieron a 9.300 y 4.300 respectivamente.

También se hizo un estudio sobre las aguas abajo de la planta de Bajo Grande. Supuestamente, las instalaciones de este lugar ubicado en Camino a Chacra de la Merced son las que se encargan de tratar los líquidos cloacales de la ciudad. Sin embargo, una vez más, los niveles de contaminación en las aguas de la zona son altísimos. En esta oportunidad, la presencia de bacterias coliformes fecales fue de 930.000 cada 100 mililitros de agua, e igual número de bacterias Escherichia coli.

Más de 30 años de historia entorno a la contaminación del Suquía

La historia de contaminación del Suquía no es reciente, y así lo puede afirmar la microbióloga Adriana Abril, quien estudia las aguas del río desde 1988. En diálogo con la Universidad Blas Pascal, la especialista recordó: “en aquel entonces, los cuellos de botella eran los barrios Müller y Villa Páez, con las fábricas que largaban directamente al río. Eso se saneó, se construyeron cloacas, sacaron las fábricas e hicieron la Costanera”.

“En 1997 se creó la Comisión de Aguas y se identificó como problema crítico a la planta de Bajo Grande”, explicó la especialista. Años más tarde, en 2006, comenzó una construcción para ampliar la planta y que pueda tratar 10 mil metros cúbicos por hora. La obra terminó en 2011. Sin embargo, se hicieron peritajes judiciales que detectaron fallas serias, lo cual explica por qué hasta hoy hay altos niveles de contaminación, pese a esa obra.

Por su parte, el geólogo Francisco Quintana Salvat también dialogó con la casa de altos estudios. Así, explicó que los desbordes cloacales diarios también forman parte del problema: “los desagües pluviales que están en el área central y en su periferia van a La Cañada y al río”, explicó.

En el Suquía hay contaminación para todos los gustos

En 2011, la UNC y la UCC llevaron a cabo un estudio del agua del Suquía junto a laboratorios LACE. ¿El resultado? El 3,2% de las muestras dieron positivo en virus de Hepatitis E. En 2012, de la mano del Cidma (Universidad Blas Pascal), se encontró una concentración de estrógenos 10 veces mayor al límite establecido por normas internacionales. Finalmente, en 2013, un trabajo llevado a cabo por la UNC y el Conicet detectó ocho fármacos de los 15 monitoreados.

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Expedición Aguas Turbias: un viaje en balsa por el Suquía

La historia de Expedición Aguas Turbias nos llega por medio de una de sus integrantes: Sol Romero Weht. La iniciativa nació de una situación familiar, más precisamente el fallecimiento de su tía María Ester Weht. Ester era vecina de Chacra de la Merced (zona aledaña a la planta de Bajo Grande), y se puso al hombro la lucha de la contaminación del Suquía durante años. Así, Expedición Aguas Turbias surgió como una manera de tomar la posta y homenajearla.

“Viajamos en balsas (fabricadas por nosotrxs) por el río desde Corazón de María hasta Capilla de los Remedios, con carteles y banderas. Sabemos que es algo que no se puede hacer legalmente, pero contaminar tampoco se puede así que decidimos hacerlo así. Creamos una página donde estamos contando un poco sobre el proyecto”, relata Sol en un mensaje de Instagram.

“Esta idea nace desde el amor, el dolor y el orgullo. Una idea descabellada que fue tomando forma. En honor a la lucha de nuestra madre, tía, hermana e hija que tanto luchó por los derechos de toda la comunidad, principalmente por la contaminación de nuestro río. Nuestro reclamo sigue esa línea, mostrando el estado actual del río después de más de 30 años de mal funcionamiento de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) Bajo Grande, que si bien es la principal fuente de contaminación no es la única”.

Sol Romero Weht – Expedición Aguas Turbias

Teóricamente, una obra de ampliación de Bajo Grande que iba a estar lista en diciembre de 2020 podría mejorar la situación del río. Sin embargo, la misma se retrasó para fines de este año, mientras que el nivel de contaminación del Suquía no para de aumentar. De esta manera, desde Expedición Aguas Turbias decidieron documentar y a la vez conocer el estado actual del río. “Una expedición hacia lo desconocido, un recorrido con el fin de mostrar la realidad, por que alguien tenía que hacerlo o quizás no”, describe Sol a este medio.

En un recorrido de 14 kilómetros, este colectivo logró mostrar cómo vecinos y vecinas de Chacra de la Merced conviven con la contaminación a la vera del rio. “En el recorrido nos encontramos con lo que ya esperabamos: olor a cloaca, mucha basura en las orillas del río y flotando, y sobre todo un agua turbia y sin ningún tipo de vida animal que se mantiene igual durante todo el trayecto. Nos sorprendió (aunque no tanto) que el río se mantiene igual desde Chacra de la Merced hasta Capilla de los Remedios, es tan alto el nivel de contaminación que sobrepasa la capacidad de regeneración del propio río”, concluyó Sol.

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