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Llegan las fiestas ¿Cómo venís con la responsabilidad afectiva?

Se acercan las celebraciones de fin de año, y qué año. Relaciones van, relaciones vienen, nuevos vínculos, el chongueo parece resurgir en diciembre, por eso, es importante hablar de responsabilidad afectiva. Por Emi Urouro El 2020 será recordado por la pandemia del siglo -esperemos que sea una nomás-, el evento que paró a todo el […]

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Se acercan las celebraciones de fin de año, y qué año. Relaciones van, relaciones vienen, nuevos vínculos, el chongueo parece resurgir en diciembre, por eso, es importante hablar de responsabilidad afectiva.

Cuadro “Los amantes II” de René Magritte

Por Emi Urouro

El 2020 será recordado por la pandemia del siglo -esperemos que sea una nomás-, el evento que paró a todo el mundo durante meses y modificó las formas de vincularse. Pero no por eso vamos a dejar de hacer un balance, un cierre, y ver como nos estamos llevando con quienes nos rodean.

El contacto físico, en diferentes niveles, fue suplantado por la virtualidad...pero el amor es más fuerte, no hablo de esa noción romántica que nos vendieron, sino del afecto que sentís por amigos, amigas, hermanos, hermanas, o por las personas que elegís para transitar el sinuoso camino de las relaciones sexo-afectivas.

En relación al punto anterior, y teniendo en cuenta que el año ya se acaba, nos comunicamos con Eugenia López, licenciada en Psicología, para hablar de un tema clave: responsabilidad afectiva. Si hay nuevas formas de vincularse, que sea desde el cuidado, desde la empatía.

Primero definamos el término, después lo llevemos a la práctica

La psicóloga señaló que es necesario desglosar estos dos conceptos para entenderlos mejor: "Por un lado, la responsabilidad es el valor moral y ético que tiene que ver con el cumplimiento de hechos (obligaciones, compromisos, acciones que “deben hacerse”) y con responder ante circunstancias o decisiones que tomamos. Y el afecto tiene que ver con una disposición y manifestación emocional de cariño, afinidad y/o amor hacia un otrx". 

López plantea dos interrogantes: ¿Cómo es posible que estos dos conceptos vayan juntos? ¿Qué es entonces la responsabilidad afectiva?.

"Es importante que comprendamos que la base fundamental de la responsabilidad afectiva es lo opuesto al ideal de 'amor romántico' que nos enseñaron e interiorizamos de las novelas y películas", explicó para introducir las respuestas a sus preguntas.

Para la profesional, hablar de responsabilidad afectiva tiene que ver con la empatía y la ética que tenemos con nuestros vínculos sexuales y/o afectivos, que pueden incluir: amigos, amigas, pareja o familia.

"Por lo tanto, la responsabilidad afectiva implica una nueva manera de construir relaciones más saludables, donde la base sea la comunicación, la honestidad y la libertad, y lejos del amor romántico: sin violencia, posesión ni maltrato", resaltó la entrevistada.

Cuadro: Edward Hopper

¿Cómo venís con el tema responsabilidad afectiva? profundicemos sobre ésta idea

Las nuevas formas modernas de vincularse no deben perpetuar prácticas nocivas a nivel emocional, no debemos olvidar que del otro lado hay una persona con un mundo interno copado de sentimientos.

Eugenia resume la idea anterior con la siguiente frase: Yo hago lo que quiero y vos no tenés nada que ver en eso.

La comunicación, como dijo la entrevistada, es clave para que las relaciones sean parejas, y no un escenario de malestar o dolor. Todo bien con el chongueo ¿Pero sabés que sienten los demás? ¿Se hablaron de los termino de como transitar ese vínculo?.

"Se habla mucho de autonomía, de libertad y no comprometerse, y a veces se confunde la libertad con la ausencia de compromisos, pero esta idea es errónea. Para que el vínculo o relación que establezcamos (formal, informal, casual, amistad) sea verdaderamente libre y sano, es necesario tener responsabilidad afectiva", enfatizó la psicóloga.

Y agregó: "Esto es, poder ser honesto/a con respecto a cómo nos sentimos, ser claros a la hora de comunicar lo que nos pasa, y hacernos cargo de las decisiones que tomamos. ¿Parece mucho no? Pero en realidad lo hacemos siempre, (quizás en muchos otros ámbitos), solo que no somos conscientes de ello. Por ejemplo, en las relaciones laborales". 

La licenciada recomienda comprender, cuidar, respetar, y asumir la responsabilidad por lo que hacemos, teniendo en cuenta que nuestras acciones van a generar algo en el otro es parte de comprometerse y ser responsable afectivamente.

Siguiendo esa línea, recordó que no estamos solos o solas, y la calidad de nuestros vínculos es importante para poder sentirnos bien y disfrutar libremente. 

Ciertos comportamientos reflejan una falta de responsabilidad afectiva...y como era de esperarse, traen consecuencias

"Actitudes como desaparecer o alejarse del vínculo sin comunicar absolutamente nada previamente, la falta de comunicación o empatía, construir el vínculo a partir de los deseos/satisfacción y emociones propias, dejando de lado las del otro/a, son algunos ejemplos que muestran una falta de responsabilidad afectiva, y hoy en día, con el poder y el impacto de las redes sociales en nuestras vidas se perciben cada vez más", explicó López.

A fin de año, los sentimientos parecen incrementarse, tenemos más ganas de estar con nuestros afectos, pero no podemos perder de foco el cuidado que le debemos a esos lazos.

Eugenia sostiene que es clave ser conscientes de los actos que dañan emocionalmente al otro/a, generando mayores inseguridades, desilusión, sentimiento de vacío, angustia y que puede afectar el autoestima. 

Cuadro: Eduardo Kingman

¿Cómo podemos ser más responsables con nuestros vínculos?

"El cambio tiene que empezar por nosotros/as, esperarlo del otro/a no es efectivo si no comunicamos cuando nos sentimos cómodos y cuando no. La frase 'Yo soy así y si no te gusta te vas' puede sonar muy conveniente, pero no está posibilitando apertura ni flexibilidad en el vínculo que permitan una reflexión sobre los actos y comportamientos", respondió la profesional.

Pero, y me atrevo a parafrasear a Fito Páez, ¿Quién dijo que todo está perdido...yo vengo a ofrecer mi corazón?, López comentó que todas las actitudes o conductas que afectan o dañan el vínculo pueden modificarse.

Tips para mejorar nuestra responsabilidad afectiva:

  • Trabajar la empatía: todas las personas somos diferentes y las cosas nos impactan de forma distinta. Entender que nuestros actos pueden afectar a un otrx es importante para poder ponernos en su lugar.  
  • Reconocer mis emociones y hacerme cargo de ellas: asumir y comprender lo que me pasa, para no trasladarlas a la otra persona. Comunicar las emociones en nuestras relaciones es importante para que podamos sentirnos mejor en el vínculo y con nosotrxs mismxs. 
  • Los diálogos y/o acuerdos previos son esenciales: generalmente muchos problemas surgen cuando no hay diálogo, porque se producen frustraciones, desilusiones y se dan por sentado cuestiones erróneas. Por esto es fundamental que te escuches y escuches. Es importante establecer acuerdos previos y comunicar sobre lo que te gusta, lo que no, y sobre las expectativas que tienes sobre el/los momentos que comparten en la relación.

Toda acción genera una reacción, y más en esta sociedad compleja que formamos los seres humanos, donde las relaciones son base de la comunidad. Por eso, chonguea todo lo que quieras, pero hacelo responsablemente.

Pasamos un año complicado, no sumemos a lo que hace mal, no olvidemos que del otro lado hay una persona que siente, celebremos desde el cariño y cuidando a quienes nos rodean.

Emilia Urouro

Encargada de la redacción de las notas y de generar contenido para las diferentes plataformas del Resaltador. Feminista, popular y nacional.
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