Si fueras tortuga: ¿comerías plástico?

¿Alguna vez te imaginaste comiendo plástico, en vez de tu comida favorita? Seguramente no, y las tortugas marinas tampoco. Sin embargo, el 97% de las que rescata la Fundación Mundo Marino presentan residuos plásticos en sus estómagos.

Imaginemos por un momento que somos tortugas marinas: vivimos en el agua y comemos lo que la naturaleza nos brinda. Pero todo cambia cuando el ser humano interviene en esa naturaleza, porque nuestro hábitat natural ahora está lleno de plásticos, que parecen comida, pero no lo son.

Eso le pasa al 97% de las tortugas marinas que son rescatadas por la Fundación Mundo Marino: este porcentaje presenta algún rastro de residuo plástico en su estómago cuando reciben atención de esta organización. En el caso de 2019, 401 animales necesitaron asistencia médica en la fundación, según su informe anual.

A raíz de esta problemática, el año pasado se registraron 140 animales de la fauna marina con falta de alimentación. ¿Cómo se supo esto? Debido a que ellos presentaron cuadros de desnutrición, seguidos de deshidratación e hipotermia. En cuanto a la deshidratación, quienes más la sufren son los lobos marinos, quienes obtienen el agua del alimento sólido que ingieren.

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En cuanto a la falta de alimento, existen varias cuestiones que pueden ocasionarlo: entre ellas, está la sobre pesca y el cambio de ruta que experimentan las presas, producto de la emergencia climática. Con respecto a los animales afectados, el biólogo y jefe del centro de rescate de la Fundación Mundo Marino aclara que “su cuadro fisiológico alterado nos indica que algo malo está ocurriendo mar adentro y no lo estamos pudiendo ver”.

Fuente: World Wildlife Fund

¿Qué le pasa a los animales marinos cuando comen basura?

La presencia de basura en el mar es algo lamentablemente habitual en nuestros ecosistemas. Pero lo que es más preocupante aún es lo que esta genera en los animales que residen en el agua. En el caso de las tortugas marinas, estas suelen confundir al plástico -lo que más se tira al mar- con su comida (medusas y otros animales “gelatinosos”).

“La ingesta de plástico en gran cantidad por parte de una tortuga marina, además de poder provocar una obstrucción intestinal, les genera un cuadro de “chaleco salvavidas” por la cantidad de gases que comienzan a generar. Así, se les ve afectada su capacidad de inmersión y de buceo, tanto para buscar presas y alimentarse como para buscar temperaturas más aptas”, explica en el informe de la fundación la bióloga Karina Álvarez.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Puede parecer sumamente obvio, más aún en el marco de emergencia climática en el que vivimos actualmente, pero nunca está de más recordarlo entre todos. En estos casos, no sólo el hecho de reciclar debería ser una constante en nuestro día a día; a la vez, el esfuerzo por dejar atrás los plásticos de un solo uso también es crucial.

Si vamos a la playa, al río o a cualquier ecosistema, recordemos que allí viven un sin fin de seres vivos: animales, plantas y otros tantos, los cuales sufren por nuestra desmedida contaminación y total desconsideración por su hábitat. Si no tiramos basura en el piso de nuestra casa, ¿por qué hacerlo en el suelo que ellos habitan?

Por Carmela Laucirica

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