Cuarentena entre medialunas, música y memes

El mundo se encuentra atravesando una pandemia, un virus puso stop a casi todo. Ante este panorama ¿Te animaste a hacer medialunas? ¿Subiste un vídeo imitando los momentos más brillantes-desastrosos de tus artistas preferidos? ¿Le mostraste a tus seguidores tus rutinas de ejercicio? o ¿Encontraste ese meme que te alegró este desmadre? Todavía no cumplimos un mes de cuarentena y las redes sociales se volvieron un mundo de actividades creativas, la humanidad tiene ese qué sé yo que nos hace unos vivos bárbaros, o por lo menos nos creemos unos vivos bárbaros.  

La idea de la nota me la dieron indirectamente mis amigas. Recién comenzaba el aislamiento obligatorio y los grupos de whatsapp ya estaban llenos de páginas para cursos de diseño, de cocina, de memes, de clases virtuales de pilates. Pensé “¿Que onda amiga?, aguantá”, y la verdad, saqué cosas muy interesantes de sus recomendaciones. 

Esta introducción al tema, posiblemente muy innecesaria,  pero bastante oportuna teniendo en cuenta que tengo más tiempo para escribir, me llevó a pensar en el uso del tiempo y acá apareció la perspectiva psicológica.

Desde el 20 de marzo Argentina se encuentra bajo cuarentena obligatoria, si bien el objetivo es disminuir la velocidad y cantidad de casos positivos de coronavirus, no podemos omitir que la sociedad atraviesa una situación extraordinaria: El encierro masivo, la distancia entre los seres queridos

En este contexto, el aislamiento, y una de sus consecuencias, “el aburrimiento”, han provocado que la web se llene de música, dibujos, recetas de comida, producciones audiovisuales. Para hablar sobre el tema, dialogamos con Mauro Gross, coordinador de la Red de Psicólogos en Córdoba (RedPSICba). El profesional consultado, me dio su mirada sobre cómo está funcionando la creatividad  en este tiempo que esquiva el contacto físico

Para empezar, le pregunté a Gross ¿Qué es el aburrimiento?. El entrevistado me dijo que se puede definir al aburrimiento como un afecto, un estado de ánimo que aparece como sensación de un vacío, que algo falta, una carencia de sentido. O bien, como una consecuencia, un efecto, cuando un entorno o discurso se vuelve “completo”, y aplasta nuestra subjetividad.

“Curiosamente, esta situación de aislamiento bien presenta estas dos caras. La sensación de falta por lo perdido e interrumpido en estos días, cuestiones tanto materiales como simbólicas; y por otro lado, en el sentido de una percepción de embotamiento ante tantos estímulos, actividades y ofertas disponibles para hacer algo ”, profundizó Mauro. 

El psicólogo piensa que esta situación de aburrimiento dentro del aislamiento es muchas veces una oportunidad para hacer algo distinto, un momento para repensarnos por fuera del vértigo de lo cotidiano. Aunque también -según Gross-, para muchas personas, esto puede ser algo que los hace sufrir y pasarla mal. Por ejemplo, cuando el aburrimiento tiene una estrecha vinculación  con la tristeza.

Ahora bien ¿Es malo aburrirse? “No creo que pueda hacer un juicio de valor sobre el aburrimiento en función si es bueno o malo. Habrá que ver en cada caso. Si creo que en este momento de pausa, un poco más obligada que elegida, es interesante pensar el aburrimiento no tanto como distracción de la angustia, sino más bien como un modo de echar mano a la creatividad, en hacer algo con eso. Sobrellevando este afecto de una manera más liviana y transformándonos así en sujetos activos dentro de esta situación de aislamiento”, explicó el entrevistado.


Como mencioné al principio de este artículo, el tema que me desveló -junto con los vivos del Instagram-, es la relación de estar aislados en cuarentena, con mucho tiempo libre, y las ideas creativas. Me pregunté ¿El arte es una respuesta?

“Totalmente, el arte puede presentarse como una manera de transformar y encauzar toda la energía, el afecto, que habitualmente estaba dirigido al ‘afuera’ y que hoy por esta situación de aislamiento se ha replegado. No es casual en este sentido, afortunadamente para quienes disfrutamos de la música, por ejemplo, que las redes sociales se hayan plagado de recitales o actividades para difundir. Quizás esa haya sido una de las mejores invenciones en estos tiempos: el socializar, ayudar y compartir. También es cierto que no es necesario realizar una obra de arte o brindar un recital como Pedro Aznar para considerarse creativos/as. La creatividad puede estar también presente en la intimidad de una charla, en la cocina de una cena o en el juego con un niño/a”, respondió el psicólogo.

Para finalizar la nota, me parece oportuno señalar lo que dijo Gross en cuanto a las recomendaciones que daría para usar el tiempo en esta cuarentena y explorar el lado creativo.

“Quizás, dejar de sobrecargarse con actividades que precisamente distraen del aburrimiento, tapando lo que podamos o no sentir en estos momentos. Quitaría la presión y/o el imperativo de que ‘se debe hacer algo’ en este tiempo, para permitirnos atravesar por ese estado de confusión, de angustia, pudiendo construir así desde la singularidad de cada sujeto algo con eso. No es sencillo, pero siempre se puede pedir ayuda, es importante saber que no se está solo/a” , cerró el entrevistado.

Por Emi Urouro

Ilustración Stefanía Gonzáles

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