Un quiebre a la historia del tenis femenino: porqué creer en Nadia Podoroska

Nadia Podoroska es la tenista argentina mejor ubicada actualmente en el ranking mundial. Pero su perfil es más que un logro deportivo: qué representa su figura para la nueva generación del tenis femenino.

Nadia Podoroska.

Por Florencia Corradini

Uno de los grandes desafíos del deporte femenino argentino es conquistar la agenda salteando los clásicos motivos que lo llevan a encontrar espacio en los medios: hazañas extraordinarias, reclamos o  la cosificación de sus cuerpos.

La historia de Nadia Podoroska se ubica en la góndola de las hazañas deportivas. La rosarina de 23 años actualmente cuenta con la mejor marca nacional en el ránking mundial de tenis femenino (42). En 2020 se convirtió en la primera argentina en acceder a semifinales en singles de Roland Garros desde 2004. Y como sucede con las mujeres deportistas en nuestro país, los resultados deportivos legitiman y abren la cancha para comenzar a conocer la realidad no sólo de sus protagonistas, sino también de la disciplina.

Desde el imaginario social, el tenis se construye desde estereotipos que responden a ciertos valores de status social, más bien elitistas. En la rama femenina, la abanderada histórica siempre fue Gabriela Sabatini, un perfil instaurado casi como una leyenda pero que responde poco a las nuevas generaciones de deportistas que se involucran y que no les tiembla la voz a la hora de poner la realidad sobre la mesa.

Y he aquí el “efecto Podoroska”. Si bien en 2019 un colectivo de tenistas argentinas se agrupó para reclamar a la Asociación Argentina de Tenis plazas para competencias internacionales, fondos y políticas para desarrollar la disciplina, el eco mediático hizo agua.

La “Rusa” Podoroska también se había unido a ese pedido de jóvenes jugadoras. Hasta entonces había 21 torneos planificados para la rama masculina y ninguno para la femenina. Luego de reuniones y tratativas, la gestión que encabeza Agustín Calleri y Mariano Zabaleta progresivamente avanzó en un programa integral que contempla categorías menores y en la Creación de una Comisión de Genero.

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Más que un Grand Slam

¿Pero cuánto representa Nadia Podoroska en el tenis? Su simbología es invaluable.

En primera instancia, rompe con el estereotipo de tenista de elite, silenciosa y dedicada sólo al rendimiento deportivo. “El deporte es sexista. No es que las mujeres seamos pocas o tengamos menos talento, sino que nos faltan oportunidades y apoyo”, señaló en 2019, cuando se unió al reclamo colectivo de las tenistas argentinas a la Asociación Argentina de Tenis (AAT) para que se realizaran torneos en el país. En algunos medios, ya la tildan como la “Maca Sánchez” del tenis femenino.

Además, produce un quiebre en las lógicas del deporte individual. Su figura anima e inspira a la colectivización de los reclamos, una característica que sincroniza con la nueva generación de feminismos en el deporte argentino. Algo que también había logrado Camila Argüelles, selección argentina de tenis de mesa que encabezó en el 2018 el primer pañuelazo apoyando la lucha por el aborto legal en la mismísima puerta del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo y que impulsó la creación del Colectivo Deportistas Argentinas.

La ola del feminismo en el deporte rompe cada vez con más fuerza y lleva todo a su paso. Estrategia: gambeta, finta, dribling, bloqueo, revés. Misión: la inacabable conquista de derechos. En el tenis femenino, Podoroska encabezó el primer punto de quiebre.

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