Río Tercero: a 25 años de las explosiones, recordamos a Ana Gritti

El 3 de noviembre de 1995, estalló una Fábrica Militar de Armamentos en Córdoba. En este nuevo aniversario, vamos a contarte sobre una abogada que enfrentó a los poderosos.

Fuente: documental Ana, entre la Justicia y la soledad.

Por Emi Urouro

Pasaron 25 años de las explosiones en Río Tercero, ocurridas durante la presidencia de Carlos Menem. Aquel atentado causó la muerte de siete personas, más de trescientas resultaron heridas y gran parte de la población vio afectada su salud mental.

No es un dato menor decir que la ciudad sufrió serios daños materiales y que el establecimiento militar quedó destruido. Da una idea de la magnitud del hecho.

Fue entonces que la abogada Ana Gritti, quien falleció en 2011, entró en aquel escenario lleno de sombras, de políticos y militares corruptos que trabajaban para intereses muy alejados del pueblo.

Fue la única querellante de la causa penal por las explosiones, su marido, Hoder Dalmasso, se encontraba entre las siete víctimas fatales. 

Una letrada con convicción. Sobre su infancia y su carrera, comentó: “No teníamos tiempo para jugar, medio día íbamos a la escuela, el otro medio dia había que ayudar en la casa, y en el campo no había mucho tiempo (…) Cuando me decían ‘¿Qué vas a ser cuando seas grande?’ Yo respondía abogada” (Fuente: documental Ana, entre la Justicia y la soledad).

La doctora buscó durante muchos años que los culpables fueran juzgados, nunca creyó la hipótesis del accidente, instalada por el Gobierno del ex presidente Menem y los medios cómplices, le hizo frente a la impunidad. 

Trabajo a destajo, estudio el funcionamiento de explosivos y entendió que el trotyl (compuesto químico explosivo) no explota sin un detonador, ni tampoco se enciende con fuego. 

Esa información, descubierta junto a sus abogados Ricardo Monner Sans y Horacio Viqueira, fue clave.

En 1998, durante un peritaje, se reveló que habían agregado aluminio a un barril de trotyl, elemento que al entrar en contacto con fuego explotaba. Una prueba que años después sería avalada por la Justicia.

Ana sostuvo que el hecho había sido intencional, preparado y programado por expertos, ningún accidente, sino un atentado cubierto por los poderosos.

Carlos Menem, ex presidente de la Nación

“Cuando hablamos de un hecho intencional, si bien tenemos distinta cantidad de muertos, no nos diferenciamos del 11 de septiembre para los norteamericanos, tenemos menos muertos pero tampoco es distinto al 11 de marzo de España. Han sido todos atentados. En nuestro caso, con una situación muy grave, porque fue terrorismo de Estado durante un Gobierno democrático”, expresó en 2006.

Pero recién en 2014 el Tribunal Oral Federal de Córdoba N° 2 concluyó que la explosión había sido intencional y que el móvil de la misma fue el encubrimiento del contrabando de armas a Ecuador y Croacia realizado entre 1991 y 1995.​

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Gracias a la lucha insobornable de la Dra. Ana Gritti, única querellante de la causa, sabemos que lo acaecido aquel 3 de noviembre de 1995 fue un atentado. Pese a las dilaciones y artilugios propios de quienes intentan sembrar impunidad, en febrero de 2015, el Tribunal Federal II de Córdoba finalmente dictó sentencia condenando a un pequeño grupo de militares por la voladura de los polvorines”, expresaron diferentes organizaciones, en un comunicado donde solicitan firmas por la justicia definitiva y la reparación histórica.

Esas agrupaciones resaltan que hasta tanto la justicia no alcance a los máximos responsables, seguirán solicitando firmemente justicia definitiva.

El párrafo anterior, hace referencia a los únicos condenados – con penas de entre 10 y 13 años- por el atentado, cuatro militares que cumplían roles directivos en la estatal Fabricaciones Militares: Edberto González de la Vega, Carlos Franke, Jorge Antonio Cornejo Torino y Marcelo Gatto. 

Pero Ana luchaba también para que Menem fuera juzgado. Una abogada que realmente se enfrentó a quienes manejaban al país a su antojo, y hacían negocios ilegales.

Debieron pasar 15 años para que la Justicia llegará hasta el ex mandatario. Hace unos meses, el Tribunal Oral Número 2 de Córdoba resolvió elevar a juicio oral y público la causa que involucra a Carlos Saúl Menem en la voladura de la Fábrica Militar.

La imputación es la misma por la que se condenó a los ex militares, es decir, delito de estrago doloso (intencional) agravado por la muerte de personas. Las querellantes son las hijas de Ana, quienes están representadas por por los abogados Aukha Barbero, Horacio Viqueira y Ricardo Monner Sans.

El legado de la doctora es de lucha contra la impunidad, es de persistencia, es de trabajo por la verdad y la justicia.

Aquel 3 de noviembre, su vida dio un giro total, salió a buscar a los culpables, salió a encontrar la verdad. Y los siguientes fragmentos, reflejan su compromiso por la causa, que como toda lucha exige sacrificios.

“Yo era una persona muy alegre, me recuerdo como una persona alegre, bastante jovial y creo que perdí mucho de eso. Aparte de todo lo otro que perdí, aparte del rol que debí asumir, no solamente en la familia, que hay que hacer de padre y de madre, aparte del rol en la búsqueda de la verdad, está todo lo que le tuve que robar a mis hijas…”, dijo en el año 2000.

Y agregó: “Era robarles a ellas para brindarles esto que a las tres nos iba a dar la posibilidad de encontrarnos con una realidad que buscamos. Indudablemente son dos etapas de mi vida totalmente distintas, yo nací en 1945 y creo que el 3 de noviembre del 1995 nació otra persona que tiene algo de la anterior pero que tiene cosas totalmente distintas”.

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