Estela de Carlotto cumple 90 años: símbolo latinoamericano de la lucha por los DDHH

Por Juan Maldonado

El 5 de agosto de 2014 la sociedad en su conjunto recibió la noticia de una reparación histórica: el nieto de Enriqueta Estela Barnes de Carlotto había sido encontrado. La abuela de plaza de mayo, símbolo latinoamericano de la lucha por los derechos humanos, completaba un rompecabezas que nunca pidió, pero que abrazamos entre todos y todas como si fuese propio.

La presidenta histórica de Abuelas de Plaza de Mayo fue educadora de nivel primario y ama de casa. Se casó con Guido Carlotto, de quién se enamoró en el tranvía, y junto a él tuvieron cuatro hijxs. Guido fue secuestrado y Estela debió pagar un gran rescate para volver a verlo con vida.

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Durante la última dictadura civíco-esclesiástico-militar secuestraron, torturaron y asesinaron a su hija Laura Estela Carlotto. Era militante peronista y pertenecía a la Juventud Universitaria Peronista mientras estudiaba Historia en la Universidad Nacional de La Plata. Nunca le contó a su madre que estaba embarazada y dio a luz durante su detención clandestina.

Estela se unió a Abuelas a principios de 1978 mientras buscaba intensamente a su hija y a su nieto “Guido”, como pensaban llamarlo. Su lucha fue tal que hasta logró reunirse con Reynaldo Bignone, quien le aseguró que Laura no aparecería con vida. En agosto de ese mismo año, la Junta militar entregó a la familia Carlotto el cuerpo para su entierro.

Estela junto a su hija Laura.

Desde aquel momento, la búsqueda por encontrar a Guido fue el motor que contagió a otras abuelas y madres a continuar con la investigación y paradero de aquellxs 30.000 desaparecidxs. En 1989 asumió a la presidencia de la institución y la lideró hasta hoy, en su cumpleaños n° 90.

En el camino de restitución de la identidad, ayudó a recuperar a 130 nietxs, pero fue aquel 5 de agosto de 2014 cuando recibió la noticia de que el nieto n° 114 era Ignacio -Guido- Montoya Carlotto. El anuncio conmovió a toda Latinoamérica, dado que Carlotto es símbolo de una pelea incesante por la verdad y en varias ocasiones fue reconocida candidata al Premio Nóbel de la Paz.

Ignacio Hurban, como su familia apropiadora lo nombró, tuvo dudas de su identidad y se acercó a la organización para saber la verdad. Fue allí cuando se cumplió la frase que las abuelas repetían: ellos nos van a buscar como nosotros los venimos buscando.

Ignacio Montoya Carlotto y Estela de Carlotto (NA).

“Guido” es músico y compositor. A principios de la última década comenzó a sospechar de su identidad y fue su pareja quien le comentó que él era adoptado. Hizo preguntas, tuvo miedos, se acercó a su verdad.

“¿Cómo se puede querer tanto a alguien sin conocerlo, sin saber qué siente, cuándo ríe, por qué sufre? Trato de imaginarme tu cara. Le pruebo bocas, ojos, gestos. Naciste un 26 de junio de 1978… Hace 32 años que te llamás Guido y yo te extraño”*.

El reencuentro entre Estela y el hijo de Laura fue una cachetada para aquellxs que dudaban de la lucha de Abuelas y pedían que olviden la búsqueda. Todo lo contrario, fue la respuesta a una pregunta que como sociedad teníamos históricamente.

Estela, quien alguna vez dijo que “nunca más fuimos a veranear con mi marido” porque todo era “un buscar, luchar”, viajó con su nieto física y emocionalmente. Desde aquel 5 de agosto de 2014 desarrolla un proceso de encuentro permanente con su historia y con un hombre ya formado que recientemente recuperó su identidad.

Estela es una mujer que vivió en constantes transformaciones a lo largo de toda su vida. Como ella dice “antes era otra mujer”, frase que aplica en distintas ocasiones de su historia atravesada por la lucha, los desencuentros, los encuentros, los dolores y las alegrías. Pero lo que no cambiará  es su perseverante pelea por la verdad, la memoria y la justicia.

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