Escuela de padres y madres, para trabajar la parentalidad

El grupo familiar- con todas sus diversidades- constituye una de las bases para que las personas se desarrollen en sociedad. Por eso, hoy te vamos a contar sobre la Escuela de Padres y Madres, ubicada en la Ciudad de Córdoba.

Por Emi Urouro

Belén Gauna, licenciada en Psicología y especialista en psicología Jurídica por la UNC, fue quién organizó esta iniciativa. Principalmente está dirigido a quienes cumplen la función de cuidado de niñas, niños y adolescentes en general.

Nos explicó que consiste en un espacio de información, experiencias, aprendizaje y reflexión acerca del ejercicio de la parentalidad, sus competencias y las actividades que conlleva, desde un enfoque positivo.

“Este proyecto implica la puesta en práctica de un programa psicoeducativo que funciona como un recurso de apoyo y contención para fomentar modelos de crianza adecuadas que se basan en la empatía, en la comunicación, y en la educación positiva”, dijo Gauna.

La escuela busca contribuir a la modificación de conductas y a la adquisición de pautas saludables en las distintas dinámicas familiares. ¿Cómo? potenciando el desarrollo de las habilidades parentales para la promoción del bienestar familiar,en base a relaciones positivas entre madres, padres, hijos e hijas, de acuerdo con el ejercicio de una parentalidad positiva.

La entrevistada comentó que el ejercicio de la función parental puede verse desde muchas perspectivas, inevitablemente el contexto histórico-social-cultural van a influir en las representaciones de ese ejercicio, de alguna manera que pueda resultar determinante.

Siguiendo al párrafo anterior, Belén agregó que, en ese sentido, pasó de ser una obligación natural a un rol socialmente establecido y luego a una elección personal.

“De lo que no hay duda, es de la trascendencia a nivel singular y social que tiene el ejercicio de esta función. Si hacemos foco en este efecto trascendente es inevitable considerar la influencia imperante de los distintos modos aprendidos, representados por padres y madres dentro de los sistemas familiares, y que a su vez serán reproducidos por los propios hijos/as en su futuro”, profundizó la licenciada.

En la actualidad, con una realidad de cambio constante, se tiende a acentuar la necesidad de un nuevo aprendizaje al momento de ejercer la parentalidad. Para Belén, esto significa flexibilizar modelos y ser capaces de adecuarlas a las distintas etapas evolutivas, y las necesidades de los hijsa/as en relación a esas etapas.

“Esta escuela propone un crecimiento gradual, donde cada uno de los asistentes puede hacerse consciente de la forma en que ejerce su función dentro del sistema familiar. Darles la oportunidad de que con constancia y seguimiento de las actividades que se proponen, puedan modificar las conductas erradas, y afianzar las acertadas”, señaló la psicóloga.

Belén contó que tienen la intención de insertar el programa en el ámbito público, pero la emergencia sanitaria ha detenido este proceso. Así mismo, ahora solo se encuentra en la Ciudad de Córdoba, pero otras localidades se han comunicado con el equipo.

“La misma pandemia y confinamiento nos puso de frente a muchas limitaciones y situaciones familiares que necesitamos comprender mejor, para poder abordarlas de la manera mas saludable. Los niños son un universo y a la vez son de cristal, es importante aprender de la infancia”, resaltó la entrevistada.

La escuela “Girasoles”, trabaja también con el concepto de “Paternidad activa”, en base a una perspectiva de género, para que los papás tengan mayor participación en la crianza, contención y acompañamiento de hijos e hijas.

El espacio brinda las herramientas para que las y los adultos puedan dar lugar a infancias y adolescencias libras y felices, que resulten en personas sanas, fuertes y empáticas.

La idea del proyecto tiene su origen en un voluntariado que realizó Gauna en España. En el marco de una maestría de Intervención Social y Comunitaria por la universidad de Málaga, pudo participar en una “escuela para madres”, donde registró respuestas positivas en ese grupo.Y quiso traer esa experiencia al país.

“Todo lo que se trabaja desde el espacio aporta a contribuir a procesos formativos dentro del campo de la educación no formal y socio participativa para todas aquellas personas que sean padres, madres, cuidadores de niños/as, adolescentes o que aspiren a serlo”, aclaró la profesional.

¿Por qué le pusieron a la escuela ‘girasoles’? “Primero porque el girasol es el símbolo del sol, y representa el amor y la admiración. También pensando en su movimiento, gira buscando la luz, reproduciendo un modo de vida feliz, y una búsqueda constante de iluminación, de vitalidad, asociándose con el positivismo y la energía”, explicó Belén.

El equipo se completa con Antonella, trabajadora Social y docente de la UNC; Florencia, sociopedagoga, licenciada en Educación Especial y Acompañante Terapéutica; y Ana, sociopedagoga y Acompañante Terapéutica.

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