Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Según Naciones Unidas, en comparación con 2010, en 2050 se requerirán 593 millones de hectáreas más de terreno agrícola, una superficie que casi duplica el tamaño de la India. Por eso, es importante conmemorar la lucha contra la desertificación y la sequía.

Fuente: INTA

En 1994, la Asamblea General del organismo internacional proclamó el 17 de junio como el “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”. El fin de esta conmemoración es tomar consciencia acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos.

Ahora bien ¿Qué es la desertificación? Según explica la ONU, es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Es necesario destacar que es causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas, así mismo, este proceso no hace referencia al avance de los desiertos existentes.

Desde Naciones Unidas, advierten que la desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. Para el organismo, factores como la pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Actualmente, se estima que más de 2 000 millones de hectáreas de tierras, anteriormente productivas, se encuentran degradadas. Y si la situación sigue su curso, para 2030 la producción de alimentos requerirá otros 300 millones de hectáreas de tierra.

Se prevé que dentro de 10 años, la industria de la moda utilizará un 35% más de terreno, es decir, más de 115 millones de hectáreas, el equivalente a la superficie de Colombia. Estos datos, publicados por ONU, reflejan la dimensión del problema, y la necesidad de actuar urgentemente.

“La materia requiere una importante atención aún más especial en estos tiempos, considerando la situación de COVID-19. Acciones basadas en la comprensión clara de los derechos, recompensas y responsabilidades en la gestión de la tierra puede ayudar a abordar las consecuencias de COVID-19 al abordar uno de los principales factores ambientales de los brotes emergentes de enfermedades infecciosas como es la pérdida de biodiversidad”, puede leerse en el comunicado del organismo internacional.

¿Cuál es el tema de esta año? “Alimentos. Forrajes. Fibras”, que enlaza el consumo con la salud del suelo. En el 2020, este 17 de junio se enfoca en en cambiar las actitudes públicas hacia la principal causa de la desertificación y la degradación de las tierras: la producción y el consumo incesantes de la humanidad.

Para Naciones Unidas, el crecimiento demográfico, el aumento de los ingresos de la población y el incremento de la población urbana intensifican la demanda de tierra para producir alimentos, forrajes y fibras textiles. Además, destacan que esta producción también está contribuyendo al cambio climático, ya que un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra.

Al punto anterior debemos agregar que el sector de ropa y calzado ocasiona el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, este número, según las previsiones, ascenderá 50% para 2030.

“Mediante cambios en el comportamiento de los consumidores y las empresas y la adopción de una planificación más eficiente del uso de la tierra y de prácticas más sostenibles, podríamos disponer de terreno suficiente para satisfacer la demanda. Todos tenemos una responsabilidad como beneficiarios del suelo”, enfatiza el comunicado.

Fuente: un.org

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