Ampliación los Álamos, un barrio organizado que resiste

El 2020 no solo estuvo (está) atravesado por una pandemia y una crisis económica-social, a eso debemos agregar el déficit habitacional, que de una u otra manera ha marcado la agenda política.

Por Emi Urouro

En la Ciudad Córdoba, sobre todo en la periferia, los barrios tienen problemas de infraestructura, entre otras dificultades, pareciera ser que la lejanía del centro los deja en el olvido para las autoridades, tanto municipales como provinciales.

En esta oportunidad, vamos a hablar sobre el Barrio Ampliación los Álamos, ubicado al norte de la Ciudad, un sector que desde hace tiempo denuncia desbordes cloacales y otras problemáticas vinculadas al entorno.

El barrio esta conformado por 178 viviendas, de las cuales, 98 pertenecen a la Asociación Civil Parque Esperanza, y 80 a la Asociación Civil Ambrosio Funes, estas últimas no tienen gas de red.

Por su parte, Parque Esperanza luchó y gestionó la red de gas natural, y construyeron sus medianeras con mucho esfuerza y solidaridad vecinal.

En esas agrupaciones, personas se unieron para exigir mejores condiciones habitacionales.

Denuncian abandono del espacio público, falta de un lugar que contenga las actividades recreativas sociales culturales y políticas, y desborde cloacal.

Una vecina comentó que las cloacas no funcionan desde hace 17 años, es decir, cuando se inauguró Ampliación los Álamos.

En esa línea, resaltó que el Municipio solo las destapa cuando se lo solicitan, pero a los pocos días vuelven a taparse, el problema es estructural.

La entrevistada comentó que hay vecinos y vecinas que conviven con los fluidos cloacales en sus propias casas. El olor es constante, “parece que viviéramos prácticamente en la cloaca” apuntó.

Sobre este punto, nos explayaremos más adelante, ya que es una de las tantas falencias que denuncian desde el barrio.

¿Qué más pasa en este sector vulnerado?

Según datos relevados en el Marco del proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Córdoba, son varias las dimensiones que necesitan una solución urgente .

La problemática de la basura también afecta a la zona, cómo el límite del barrio choca con la circunvalación, se convierte en un punto dónde, desde carteros hasta grandes empresas, depositan su basura.

Otro dato a tener en cuenta, es que el 30% de las vecinas y vecinos vive en situación de hacinamiento critico, debido a que no hay acceso a la tierra.

Al punto anterior debemos agregar que los ingresos no alcanzan para acceder a programas de viviendas del Gobierno. Además, por lote se registra un promedio de 3 familias.

¿Y respecto a la inseguridad? Es otro problema, ya que el abandono de espacio público que afecta a la Circunvalación, repercute en este aspecto.

Vecinas y vecinos advierten, en cuanto a transporte, que llega una sola línea (la del 50), y que deben esperar hasta una hora en promedio.

Para contextualizar, es pertinente mencionar la situación crítica que atraviesa la juventud, se estima que de 10 jóvenes, solo 4 tienen trabajo, y en su mayoría trabajo informal como changas o construcción.

Otro factor registrado por el programa de extensión, es el alumbrado público con falta de mantenimiento, señalan que existen puntos y zonas oscuras.

Un dato no menor es que el mantenimiento de calles, veredas, plazas, lo hacen vecinas y vecinos. Es decir, los servicios municipales brillan por su ausencia.

Para luchar contra estas problemáticas, por el derecho a un entorno digno, trabajan en conjunto las asociaciones Parque Esperanza y Ambrosio Funes, el proyecto Extensión FAUD-UNC, y SEHAS.

Desborde cloacal en primera persona

En palabras de la vecina entrevistada, cuando llueve las cloacas se desbordan, aunque las destapen cada 20 días, el ciclo es constante.

La escuela y las plazas están alrededor de estas cloacas, por ende el cruce no es nada fácil y hasta imposible cuando se trata, por ejemplo, de personas mayores.

Ante sus reclamos, les han dicho que el Gobierno Provincial hizo la obra hace tiempo, sin establecer comunicación con la Municipalidad. Por eso, consideran que la instalación se hizo de manera incorrecta.

“No hay barrido de calles. No hay rampas en esquinas.No hay semáforos. No hay sendas peatonales. No hay señalizaciones ni carteles. No hay paradas de colectivo señalizadas”, advierten las organizaciones que trabajan por el derecho a un hábitat digno.

Y aquí el punto clave, la organización como respuesta ante la desidia de quienes gobiernan, la organización como salida colectiva, la organización como herramienta por una vida plena.