Administración pública: Brecha de género en puestos jerárquicos

El movimiento feminista no para. Avanza por la conquista de los derechos de faltan. Un punto clave a tener en cuenta son los lugares de poder y decisión, en diferentes instituciones. ¿Las mujeres y diversidades se encuentran en igualdad de oportunidades que sus colegas varones?.

La Secretaría de Gestión y Empleo Público de la Nación, difundió un informe que analiza la discriminación en el acceso y jerarquización laboral por cuestiones de género.

En ese sentido, el trabajo indagó sobre la brecha de género en la gestión pública –funciones ejecutivas y de conducción-. ¿Qué estudiaron? “las desigualdades entre varones y mujeres a la hora de acceder a altos cargos de gobierno, funciones ejecutivas y de conducción en la administración pública”.

Ahora bien ¿Qué es la ‘Brecha de género’? El informe la define como una construcción analítica que permite medir las diferencias que presenta una variable en relación al género.

Siguiendo al punto anterior, el documento agrega que es posible advertir tales variaciones al observar, cuantificar y comparar factores como el acceso, la participación, permanencia, remuneración, de hombres y mujeres en instituciones u organizaciones sociales de diferentes sectores productivos.

¿Qué variables intervienen en este fenómeno? “la precoz incorporación al mercado laboral en trabajos informales, la maternidad no planificada, las responsabilidades del cuidado en el hogar familiar, entre otras causas”.

Las cuestiones citadas anteriormente guardan relación con la desigualdad en el acceso a la educación por género.

Ahora bien, hechas esas salvedades teóricas vamos al informe. El universo de estudio es el personal civil del sector público nacional y el período que abarca es 2009 -2020.

Se analizaron tres categorías de cargos: Autoridades Superiores (ministros/as, secretarios/as del gabinete nacional, etc); Alta Dirección Pública (cargos ejecutivos del sector como directores/as nacionales); y Personal Fuera de Nivel o Extraescalafonario ( como asesores).

“La distribución por género del personal civil que no detenta funciones ejecutivas en el Sistema Nacional de Empleo Público es equitativo: 49,6 % varones, 50,4% mujeres”, explica el documento.

Así mismo, señalan que esa paridad desaparece a medida que se accede a cargos de mayor jerarquía como los de Alta Dirección Pública y Autoridades Superiores, donde hay mayor proporción de varones.

En 2020 -marzo- las mujeres representan el 45,5 % de la Alta dirección y el 32% de los cargos en Autoridades Superiores. El informe agrega que esta última categoría muestra un fuerte crecimiento comparada con el 22% que se registraba en diciembre 2019.

En la categoría Alta Dirección Pública casi no hubo variaciones respecto a la menor representación femenina desde 2009. El trabajo señala que la presencia promedio durante el período 2009 – 2019 fue del 41%.

Así mismo, dentro de esta categoría, el año con menor participación de mujeres en cargos ejecutivos es 2011 con 39% y 2019 el de mayor presencia con 44 %.

En la categoría Personal Fuera de Nivel Escalafonario, se registró un promedio de 24,5% de presencia de mujeres durante el lapso 2009-2019. Solo 2019 supera el techo del 30%.

En este grupo, formando principalmente por asesores/as, se observó en marzo 2020 una representación del 34% de mujeres en la categoría.

¿Y que porcentajes registraron sobre ‘Autoridades Superiores’? “el promedio de mujeres durante el período 2009-2019 apenas supera el 21%, valor que contrasta con el 31% que se registra en marzo 2020″.

Vale recordar, que dentro de esta última categoría se encuentran los cargos políticos superiores en el gabinete nacional – Ministros/as, Secretarios/as y Subsecretarios/as de Estado-.

“Es necesario avanzar en políticas activas que contribuyan a incrementar la
incorporación de mujeres en cargos de alta jerarquía en la Administración Pública”, puede leerse al final del informe.

En esa línea, se destaca la importancia de visibilizar en la esfera pública la presencia y el accionar de las mujeres que ocupan esas posiciones laborales.

Así, se podrá promover un cambio en el modo de ejercicio de la función asociada al cargo público- “formas masculinizadas del ejercicio del rol, tienden a reproducir atributos y responsabilidades que se perciben como propios de los varones”- para mostrar con claridad que hay otras formas posibles de ejercer el poder.

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