6 noches de protestas en Cataluña por la detención del rapero Pablo Hasél

El artista fue apresado por insultar a la monarquía y a las fuerzas de seguridad. Anoche hubo 34 personas detenidas.

Foto: AFP / Josep Lago.

La región de Cataluña vive momentos de tensión. Por sexta noche consecutiva se llevaron a cabo protestas en apoyo al rapero Pablo Hasél. El artista fue detenido por cantar e insultar a la monarquía y a las fuerzas de seguridad españolas, entre otras cosas.

Este domingo se registró una jornada con menos incidentes pero masiva. Centenares de personas se concentraron en al estación de Sants y al menos ocho fueron apresadas y siete resultaron heridas.

Luego, la manifestación se trasladó hacia el centro de la capital catalana, donde pretendían continuar la protesta.

“Hay ocho personas detenidas en Barcelona, cinco por robo con fuerza en una tienda de ropa y tres por desórdenes públicos y atentado a agentes de la autoridad”, informó la policía catalana, según la agencia de noticias rusa Sputnik.

Las autoridades reportaron siete agentes heridos, mientras el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) informó que había atendido a seis personas por los incidentes.

Fue la sexta noche consecutiva de manifestaciones desde que Hasél fue encarcelado el 16 de febrero. Según informan medios catalanes, la de este domingo fue la protesta con menores disturbios.

La Policía de cataluña (Mossos d´Esquadra) detuvo anoche a 34 personas denunciadas por desórdenes públicos, robos y saqueos con violencia. La mayoría de las detenciones fueron en Barcelona, 31, mientras otras dos tuvieron lugar en Tarragona y la restante, en Lleida, según la agencia de noticias DPA.

Los Mossos informó que 500 marcharon en Barcelona en reclamo de la libertad de Hasél, mientras que el diario La Vanguardia cifró en 1.000 el número de manifestantes.

La detención de Hasél. Foto: ACN / ORIOL BOSCH.

Pablo Hasél, ¿Quién es?

Pablo Rivadulla Duró de 32 años, conocido artísticamente como Pablo Hasél, fue detenido el pasado 16 de febrero por cantar en contra de la monarquía y las fuerzas de seguridad.

Sus letras simpatizan con los ideales de extrema izquierda y cree en la instauración de la Tercera República.

El hijo del empresario Ignacio Rivadulla -expresidente del club UE Lleida-, fue condenado a nueve meses de prisión en 2018 por unos tuits publicados entre 2014 y 2016.

Las publicaciones de Twitter calificaban al rey Juan Carlos I de “mafioso”, elogiaba a personas implicadas en ataques terroristas y acusaba a la policía de torturar -y matar- a migrantes y manifestantes.

¿Qué dice su condena? “Enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona”. Hasél, tenía hasta el viernes pasado para presentarse de manera voluntaria ante la Justicia. Finalmente fue detenido y trasladado a la prisión de Ponent, en Lleida.

El debate por la libertad de expresión

La encarcelación de Hasél elevó un debate social por la libertad de expresión y resaltó aún más la brecha política española. No solamente por la monarquía, sino también entre las distintas fuerzas políticas.

Además de las miles de personas manifestantes, algunas celebridades como el director de cine Pedro Almodóvar o el cantante Joan Manuel Serrat brindaron su apoyo.

El presidente español, Pedro Sánchez, expresó que “la violencia es un ataque a la democracia. En consecuencia, el gobierno de España hará frente a cualquier tipo de violencia. En una democracia plena, y la democracia española es una democracia plena, resulta inadmisible el uso de cualquier uso de violencia”.

Las declaraciones del mandatario le jugaron en contra dado que dirigentes de su socio de extrema izquierda, Unidad Podemos, declararon estar a favor de las personas manifestantes.

El líder de Podemos y vicepresidente segundo del ejecutivo, Pablo Iglesias, dijo la semana pasada que en España no hay una “democracia plena” y anunció que pedirá el indulto para él.

Desde la oposición de conservadores y extrema derecha, defienden el accionar judicial y piden que Hasél cumpla con su condena.

Por el momento, las noches de manifestaciones y de tensión seguirán en las calles catalanas. El punto de partida fue la detención del rapero, pero detrás hay una brecha política, económica y social que ya conocemos.

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