10 años sin Néstor Kirchner: los pilares de su presidencia

El 25 de mayo de 2003, en su discurso inaugural de asunción en el Congreso Nacional Kirchner afirmó que venía a “proponer un sueño”. A 10 años de su fallecimiento, repasamos algunos de los ejes más importantes de su presidencia.

Un día como hoy pero hace 10 años, el país amanecía con una inesperada noticia: el fallecimiento de Néstor Carlos Kirchner, quien gobernó a la Argentina entre 2003 y 2007. Kirchner fue, además, intendente en Río Gallegos, gobernador de Santa Cruz, Presidente y diputado nacional hasta el último día de su vida.

La imagen del ex Presidente quedó grabada en millones de argentinos que hoy lo recuerdan, en el décimo aniversario de su fallecimiento. Su lectura sobre la realidad política y económica del país y de la región latinoamericana marcó un antes y un después en la historia argentina. Su legado, actualmente, está más vigente que nunca.

Es que a Kirchner le tocó gestionar un país con una crisis sin precedentes en su momento, con altos niveles de pobreza, indigencia y desocupación, y con un endeudamiento estrepitoso que llevó a la Argentina a declararse en default en 2001.

Si bien los cimientos sobre los que se para el país ahora son diferentes, la situación de hundimiento es similar más allá de que ahora el agravante sea un contexto de emergencia sanitaria que golpea a la economía mundial.

¿Qué hubiese hecho Néstor para salir de esta crisis? ¿Cuáles hubieran sido sus políticas económicas y sociales? ¿Cuál hubiese sido la postura del país ante el mundo y qué hubiera pactado con los distintos sectores de poder en la Argentina para concretar políticas de Estado? Son algunos de los interrogantes que surgen de la masa militante, de dirigentes políticos y de periodistas que invocan su figura en distintos debates sobre la actualidad del país.

Las comparaciones son odiosas, claro, y pensar el “qué hubiese hecho” siempre es contrafáctico. Lo que es importante es analizar cuáles fueron los principales pilares de su gestión y los caminos que trazó en el país.

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“Vengo a proponerles un sueño”

El 25 de mayo de 2003, en su discurso inaugural de asunción en el Congreso Nacional Kirchner afirmó que venía a “proponer un sueño” y sostuvo que iba a solucionar el flagelo de la pobreza con políticas de Estado que mejoren la situación de la economía.

Argentina debía poco más de US$ 191.000 millones en títulos de deuda, tenía las tarifas de los servicios públicos congelados y con amenazas de juicios, una desocupación que rondaba 20,8%, y un nivel de pobreza en el 54%.

Durante el 2003 la economía se desarrollaba de manera vertiginosa. El PBI mostraba un crecimiento del 8,7%,  Argentina solo pagaba los intereses de deuda que tenía con los organismos internacionales financieros, y acumulaba reservas. Para el año siguiente, ese crecimiento alcanzaría al 9%.

Hasta febrero del 2005, la agenda de Kirchner estuvo signada por la renegociación de la deuda con los acreedores privados, de la cual logró una quita de capital del 66% en una operación que contó con la adhesión del 75%, con el acompañamiento de Alberto Fernández, Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen.

Kirchner tenía una mirada muy clara del mundo que se vivía en ese momento. En su discurso ante la Naciones Unidas, en septiembre del 2003 dejó en claro que la magnitud de la deuda era responsabilidad de ambas partes y que “nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda alguna de los que están muertos”.

De inmediato, el 15 de diciembre de 2005, se pagó la deuda que el país mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), unos US$ 9.810 millones, al tiempo que comenzó la intervención del Indec y sus índices fueron perdiendo, poco a poco, credibilidad.

Néstor Kirchner dejó el gobierno el 10 de diciembre del 2007 con cuatro años de crecimiento sostenido del PBI a una tasa del 8% anual, uno de los períodos más fructíferos de la historia económica argentina.

Había logrado mantener el equilibrio macroeconómico en el área fiscal y externa, con un saldo positivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que promedió un 4,8% del producto.

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Néstor Kirchner junto al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

“Vengo a pedir perdón”

En uno de sus discursos más recordados, Nestor pidió “perdón de parte del Estado por la vergüenza de haber callado durante más de 20 años de democracia” por los crímenes de lesa humanidad. Demostraba, así, un fuerte compromiso por parte del Gobierno en transformar la lucha por los derechos humanos en políticas de Estado.

Quizás en el hecho más recordado de su historia política, el 24 de marzo de 2004, Kirchner junto a su ministro de Defensa, José Pampuro, presidió el acto en el Colegio Militar. Luego de saludar a los estudiantes se dirigió al primer piso del edificio donde ordenó al jefe del Ejército, Roberto Bendini, descolgar los cuadros de los genocidas Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Antonio Bignone.

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Descolgando los cuadros de los presidentes de facto.

Luego, tomó una de las decisiones más importantes en defensa de los derechos humanos que fue reabrir los juicios contra militares acusados de violaciones. Para ello, aprobó un decreto que aceleraba la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final.

Conjuntamente a las medidas adoptadas para la nulidad de las leyes de impunidad, se llevaron adelante importantes políticas vinculadas a la memoria y reparación de las víctimas.

El 24 de marzo del 2004, Kirchner suscribió un acuerdo con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la creación del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos humanos en el predio de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada.

“Fue como un hijo, así lo hemos considerado las Madres y las Abuelas. Además fue el primer presidente que nos escuchó, que tomó nuestros reclamos como una política de Estado”dijo Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo, en diálogo con Télam.

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“Construir una región integrada desde la diversidad, la pluralidad y la plena democracia

A su llegada a la presidencia, Néstor Kirchner, se enfocó en promover las relaciones con las naciones de su región, especialmente con Venezuela y Brasil por un lado, por otro un distanciamiento con el Gobierno de EE.UU., debido a su posición con los Tratados de Libre Comercio.

Su gobierno fue un factor determinante para rechazar la implementación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en Latinoamérica durante la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata (este). “No nos vengan aquí a patotear”, dijo.

“Lo aconsejable es dejar que, en un marco de racionalidad, cada país pueda elegir su mejor camino para el desarrollo con inclusión social”, les dijo a los presidentes de Estados Unidos y Canada, en aquella cumbre.

Además, fue un gran impulsor de la integración en la región al ser uno de los fundadores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en 2004, organismo del cual fue secretario general posteriormente.

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“Néstor le habla a la juventud, la juventud le habla a Néstor”

Otro de los ejes más importante de su presidencia fue el de dar un papel protagónico a la juventud militante en la realidad del país, un actor político que había reverdecido con la vuelta a la democracia pero que fue golpeada durante la decadencia de la década menemista en los 90′ y el estallido social a principios de siglo.

Cuando Kirchner adoptó sus primeras medidas, como el impulso de los juicios contra los criminales de la dictadura o la dura renegociación de la deuda pública, la juventud comenzaba a acercarse a una nueva corriente de corte progresista en el peronismo.

Esa masa militante terminó por consolidarse tras el conflicto de 2008 entre el Ejecutivo y las patronales agrarias. Las y los jóvenes demostraron en cada acto un fuerte respaldo al Gobierno de Néstor y Cristina.

Otro momento clave fue días antes de su fallecimiento. En septiembre de 2010, Néstor había organizado junto a La Campora un acto en el Luna Park: “Néstor le habla a la juventud, la juventud le habla a Néstor”, era la consigna del evento. Aquel multitudinario acto fue el último del expresidente, quien falleció un mes después.

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Valores y convicciones que no dejó en la puerta de la Casa Rosada

Con sus luces y sombras, Néstor Kirchner fue sin duda un político bisagra en la historia contemporánea de la política Argentina. Dueño de un estilo confrontativo y desfachatado, el expresidente se corría de los protocolos a la hora de declarar y no temía enfrentarse a ciertos poderes económicos y mediáticos que hasta su gobierno parecían intocables, siendo el caso de Clarín el más paradigmático. 

Con grandes aciertos y errores, al mismo tiempo que quedó mucho por hacer durante los 12 años de gobierno del Frente para la Victoria, algo con lo que cumplió fue con sus valores y convicciones que, así como lo afirmó en su mensaje de asunción, no pensaba dejar en la puerta de la Casa Rosada. Esto último es, sin dudas, su virtud más recordada.

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