El nuevo Director General de Inteligencia es hijo de Alberto César Barbich, defensor de la dictadura militar y negacionista del robo de bebés.

Carlos Alberto Presti, primero teniente general y ahora Ministro de Defensa, nombró al contraalmirante Pablo Javier Barbich al frente de la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Estado Mayor Conjunto (EMCO) de las Fuerzas Armadas, quedando a cargo de las relaciones con la Secretaría de Inteligencia del Estado.
Pablo Barbich es hijo de Alberto César Barbich, militar acérrimo defensor de la última dictadura y negacionista del plan sistemático de apropiación de bebés, quien murió impune en 2022.
La designación del nuevo Director General de Inteligencia alarma a organismos de DDHH que también se opusieron a Presti como Ministro de Defensa, en tanto él también es hijo de un genocida. Ni Presti hijo ni Barbich hijo jamás marcaron públicamente ninguna diferencia con sus padres.
La Libertad Avanza (con poner militares vinculados a la dictadura en la función pública)
La designación de Pablo Barbich se produjo en el marco del debate por la reforma en el sistema de inteligencia que el Presidente Javier Milei dispuso mediante el DNU 941, firmado el 31 de diciembre.
La oposición intentará que el Decreto sea derogado en el Congreso, considerando que propone cambios regresivos, antidemocráticos y contra derechos constitucionales.
Barbich fue ascendido a contraalmirante en diciembre de 2025. Entre 2018 y 2019 se desempeñó como enlace de la DNIEM (Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar) en Estados Unidos. Durante ese período realizó el curso sobre redes transnacionales ilícitas en el Centro William J. Perry de Estudios Hemisféricos, institución a la que también asistieron referentes de La Libertad Avanza como Victoria Villarruel, Agustín Laje y Nicolás Márquez.
«No se pronunciaron para diferenciarse de sus padres»
H.I.J.O.S. repudió la designación como funcionarios de miembros de las fuerzas armadas con vínculos con la dictadura, como es el caso de Presti hijo y Barbich hijo.
Si bien el organismo de DDHH entiende que los hijos no son responsables de los crímenes de sus padres, remarcan que ninguno de los dos realizó jamás declaraciones que marcaran una diferencia con sus progenitores, avalando sus crímenes con su silencio: «Ni Presti hijo ni Barbich hijo se pronunciaron públicamente para diferenciarse de las ideas y prácticas de sus padres».
El actual Ministro de Defensa es hijo de Roque Carlos Presti, un genocida que murió impune, y hoy es quien coloca en una posición de magnitud a otro hijo de un militar partícipe de la dictadura, Alberto César Barbich.
En tanto Director de Instrucción Naval, Barbich padre fue jefe de los represores a cargo del ex Centro Clandestino de Detención ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada). Este hecho lo convierte en un co-responsable de la estructura de secuestro, tortura, asesinato y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado.
Además, en democracia, Barbich padre fue un férreo activista que se dedicó a frenar los juicios de lesa humanidad. En 1987, firmó una solicitud junto a otros 88 almirantes -incluido el abuelo de la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel- donde reivindicaban a la dictadura denominándola una «guerra legítima» y rechazando la judicialización de los militares responsables.
Como presidente del Grupo de Almirantes Retirados, emitió declaraciones contra los procesos judiciales que juzgaban a los apropiadores de bebés. Negó, contra toda evidencia, el plan sistemático de robo de identidad y apropiación de niños, al que calificó como «inexistente» y denunció una supuesta «complicidad ideológica» en los poderes del Estado.
Su hijo Pablo Javier Barbich, quien ahora se encuentra al mando de lnteligencia Militar, nunca marcó distancia con su padre ni condenó públicamente la última dictadura militar.
Las designaciones de militares con vínculos con el terrorismo de Estado en la función pública, empezando por la Vice Presidenta Victoria Villarruel, es un proceso que La Libertad Avanza viene llevando silenciosamente en noticias que a menudo se diluyen entre la crisis económica y los múltiples y cotidianos avasallamientos sobre derechos humanos, ciencia, tecnología, industria, educación y salud, por mencionar solo algunas áreas.
Sin embargo no deja de ser sumamente alarmante, en la medida en que retroceden las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, y se normalizan narrativas y prácticas que nos remiten a la época más oscura de la historia contemporánea de nuestro país.
En este sentido, organismos como H.I.J.O.S, Abuelas de Plaza de Mayo e Historias Desobedientes (éste último, de familiares de genocidas que se oponen a los crímenes de sus parientes y militan por los DDHH) exigen que los funcionarios con vínculos familiares carnalmente implicados en el terrorismo de Estado tomen una postura pública de rechazo a la última dictadura.
Alberto César Barbich, padre de Pablo Javier Barbich, nuevo jefe de inteligencia militar, integró el Grupo de Almirantes Retirados armado 2 días después de la detención del genocida Massera en 1998 por el robo de bebés durante la dictadura. Barbich integró la Armada hasta 1982 ⬇️ pic.twitter.com/09TfbsbvkE
— H.I.J.O.S. Capital (@hijos_capital) January 25, 2026

