¿Qué se les enseña a quienes diseñan ciudades?

El problema del acceso a la vivienda no es algo nuevo, no es propio de la pandemia ni de nuestro país. En este tira y afloja, tenemos por un lado el concepto de vivienda como mercancía, destinada a unos pocos, contra el derecho humano de vivir en la ciudad y gozar de un lugar al cual llamamos hogar. 

Por Stefania Gonzalez y Carmela Laucirica

Las ciudades que habitamos nos muestran un crecimiento constante en su desarrollo. Sin embargo, ¿De qué crecimiento hablamos? Podemos ver cómo las ciudades se agrandan, las edificaciones son cada vez más y los espacios verdes y públicos cada vez menos. Y con esto queremos repetirnos la pregunta: ¿De qué crecimiento hablamos? Del crecimiento para unos pocos.

Acceder a una vivienda digna no es una dificultad novedosa ni propia de la pandemia, tampoco es exclusiva de nuestro país. Por un lado, tenemos a quienes conceptualizan la vivienda como una mercancía, algo comercializable y que genera ganancias para quien la posee. Por el otro, acceder a una vivienda se establece como un derecho humano, el cual se piensa para todos y todas.

Esto último claramente no se ve en nuestras ciudades en la actualidad, lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿Qué se les enseña a quienes construyen ciudad? ¿Cuál es el rol de las instituciones académicas en este sentido? ¿Qué pasa cuando el cliente no es el personaje adinerado que puede pagar la casa de sus sueños? ¿Y qué pasa cuando hay que diseñar ciudad para personas que ni siquiera pueden acceder a un terreno? 

Estas son las preguntas disparadoras que nos llevan a escribir esta nota, luego de que la agenda mediática pusiera como protagonista la toma de tierras en Guernica, abriendo el debate entre pensar el asentamiento de personas cuyos derechos son vulnerados y la criminalización de los mismos por poner primero la propiedad privada.

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El diseño de ciudad desde un punto de vista insuficiente y simplista

Según el arquitecto Norberto Iglesias (FADU – UBA) “cuando trabajamos en el campo del hábitat nos enfrentamos con la evidencia de que el conocimiento que se imparte sobre estos problemas en nuestra formación como arquitectos es realmente insuficiente y en ciertos casos mal planteado o simplista, frente a la complejidad del hábitat urbano”.

Con más de un 40% de pobreza en el país y una crisis ambiental que derivó en pandemia mundial, el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) arrojó que sólo en la Provincia de Córdoba hay 194 barrios populares. De estos, el 95% no tiene conexiones formales de agua y el 99% no tiene cloacas. ¿En la Academia se tienen en cuenta estos datos a la hora de formar futuros profesionales?

Pensar en una sociedad sin problemas de habitabilidad podría ser un nuevo principio, o bien plantearse un sistema en donde el acceso a la vivienda no sea frenado por grandes garantías, créditos de mucho dinero y/o recibos de sueldo obligatoriamente. En abril de este año, contabilizamos 8.5 millones de argentinos y argentinas que trabajan de manera informal: ¿por esa razón no pueden acceder a una vivienda digna?

¿Quién será garante de quienes trabajan en las calles en rol de comerciantes? ¿Con qué recibo de sueldo alquilarán un departamento quienes cobran su salario en mano, sin siquiera un papel firmado? Aunque no sea lo que soñábamos de chicos, la precarización laboral es un hecho, el cual no solo incide en la economía personal y familiar, sino también en la posibilidad de tener una casa propia.

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Contraste entre Villa Urquiza y grandes desarrollos inmobiliarios
Fuente: La Voz del Interior

¿Qué nos dicen lxs arquitectxs de todo esto?

En diálogo con dos estudiantes de arquitectura y un arquitecto y docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNC (FAUD), trasladamos algunos interrogantes a las voces de la academia. A pesar de lo que uno a veces creería, hablamos con 3 personas que se forman sobre el tema, pero que cada vez participan menos en el diseño de las ciudades.

Así lo afirma Gonzalo Fuzs, docente de la FAUD y arquitecto, quien nos comparte que las y los arquitectos “tienen un rol cada vez menos activo en tanto la ciudad va siendo moldeada por intereses ajenos muchas veces a la disciplina”. Según él, esto se debe a una sinergia entre los intereses de los desarrollistas y el Estado, quienes trabajan en conjunto en una ciudad poco democrática y cada vez menos planificada.

“Por otro lado al no existir una ley que obligue al estado a concursar el proyecto de la obra pública (como sí existe una ley que obliga a licitar entre varias empresas su construcción) muchas veces el diseño de edificios e intervenciones urbanas paradigmáticas son adjudicados “a dedo” a equipos amigos del poder de turno sin que exista un instrumento legal que lo impida”, señala el arquitecto Fuzs. 

Rocío y Camila estudian arquitectura en la FAUD, y sostienen que dentro del diseño de las ciudades “les arquitectes podemos tener un rol decisivo en este aspecto. Pero para eso hay que tener un lugar en donde se toman las decisiones o bien, estar organizades con la comunidad para poder defender los derechos de las mayorías y no permitir el avance especulativo”.

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Charla realizada por estudiantxs organizadxs para incluir a las problemáticas sociales
en el plan de estudios
Fuente: Organización FAUD en lucha

El rol de la Academia a la hora de abordar el acceso a la ciudad

Desde su lugar como docente, Gonzalo Fuzs nos habla de “una educación masiva, pública y gratuita; con un acceso a la docencia a través de concursos públicos y la consiguiente libertad de cátedra”. Así, las maneras de abordar la problemática del acceso a la ciudad son “diversas y heterogéneas”. 

Sin embargo, el gran problema surge cuando hay que “vincular los debates que se dan en la academia para que tengan incidencia en la ciudad “real”. En este contexto, Fuzs sostiene que existen múltiples ejemplos de docentes abordando la problemática del acceso a la ciudad, pero que “muchas veces quedan en propuestas teóricas tan inocuas que actúan a nivel urbano como si esas discusiones no se dieran”.

Siguiendo el mismo debate, Camila y Rocío tienen algo para decir. Desde su rol como estudiantes de la FAUD, notan que “se asume que el déficit habitacional existe y se mantiene una visión simplista de la situación, donde la solución que se propone es vivienda nueva y no se debate sobre la situación de conjunto que viven los sectores vulnerables”. Para ellas, “muchas veces el principal problema no es la falta de vivienda sino la precariedad de las ya existentes”. Por lo tanto, proponen una mirada compleja y multidimensional sobre el déficit habitacional, “que requiere de un trabajo interdisciplinario y participativo”.

Asamblea masiva en la FAUD
Fuente: Organización FAUD en lucha

Es necesario tomar contacto con las problemáticas concretas

A la hora de conocer y comprender los problemas de habitabilidad y acceso a la vivienda, el docente Fuzs recalca  la importancia de realizar trabajos de campo. Tanto a nivel urbano, arquitectónico o técnico, es necesario que lxs estudiantxs conozcan y se pongan en contacto con estas problemáticas durante su formación.

Adicionalmente, las estudiantes entrevistadas advierten algo importante entorno al trabajo de campo: “creemos que deberíamos tener más contacto con el campo de acción, pero eso no garantiza que se abandone la idea desarrollista”. Esta afirmación parte de que, según Rocío y Camila, “esta idea se va construyendo desde muchos aspectos”.

“No se puede diseñar teniendo una idea abstracta de las problemáticas que intervienen en la conformación de la dinámica urbana, ni de sus habitantes. Tenemos que tender puentes entre la academia y la sociedad volviendo a poner el foco en los problemas reales que desde nuestra disciplina podemos ayudar a solucionar”, explica Gonzalo Fuzs.

En teoría, la Academia, quienes estudian en ella y quienes habitan las ciudades deberían confluir en una misma premisa: una ciudad para todos y todas. Ya sea desde el diseño de la misma, instruir a quienes la diseñarán o directamente habitarla, todxs forman parte del mismo proceso. 

Desafortunadamente, seguimos siendo testigos de cómo la Academia tiene hoy como premisa fundamental la mirada mercantilista de la ciudad, cuando lo que se necesita es una universidad al servicio de la sociedad. ¿Podremos abandonar la mirada mercantilista e ir hacia una perspectiva más humana? ¿Llegará el día en que la vivienda no sea un bien de cambio, sino un bien de uso para todxs?