Los Pueblos Originarios cordobeses y una representación cuestionada

A principios de marzo, el Consejo Indígena eligió por unanimidad a sus nuevos representantes. Entorno a esta decisión, algunas reflexiones sobre la identidad de nuestros pueblos originarios.

Por Fernando Guzmán y Carmela Laucirica

Recientemente y luego de estar “acéfalo” por unos meses, el Consejo Provincial de Comunidades de Pueblos Originarios tuvo nuevas elecciones. Lejos de unir, produjo una nueva ruptura. Dicha elección fue cuestionada por un grupo de comunidades en donde se encuentra el Consejo de Participación Indígena (CPI), representantes a nivel nacional y dependen del “INAI” (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) de Argentina.

Así, el Consejo tiene nueva representante. La fórmula está integrada por Lucía Lusan como titular y Héctor Tulián como suplente. Lucía forma parte de la Comunidad Lusan de Córdoba Capital. Por su parte, Héctor Tulian es miembro de la Comunidad Ktalamochita, de la ciudad de Villa Nueva.

La asamblea se desarrolló en el ámbito de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia. Participaron ocho comunidades de las 14 que se mantienen activas. Por unanimidad eligieron a la fórmula ganadora.

Es necesaria la asamblea del pueblo pre existente

Con esta noticia, podríamos hablar del viejo dicho “divide y reinarás”. Pero además hay una búsqueda de identidad y distintos posicionamientos políticos que marcan diferencias.

Aunque sin dudas, estos tiempos llevan por distintos caminos a un mismo destino: el de la gran asamblea del pueblo pre existente de la actual Córdoba, algo tan necesario como  reconocernos con nuestras diferencias a pesar de todo.

Muchas familias, desde hace años, fueron abriendo el camino en su búsqueda y de autorreconocimiento y sintieron la necesidad de volver a armar las comunidades. Otras; con apellidos que figuran en documentos, reconocidos en su momento por la Corona española, también lo hicieron.

Algunas llevaron el proceso de profundizar en los relatos familiares de abuelas y abuelos “indios”, con apellidos cambiados e impuestos por los encomenderos y la iglesia católica.

Y algunas familias, casi despojadas de todo, ocultas en la gran urbe de la capital cordobesa fueron rescatadas y visibilizadas por la investigación realizada por el ICA (Instituto de Culturas Aborigen), que basó su construcción alrededor de ellas.

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autoridad originaria by prensa Gobierno
Lucía Lusan fue elegida como nueva autoridad.
Foto: prensa Gobierno de Córdoba

Pueblo Comechingón, nombre impuesto

Pero pareciera ser que el trabajo de la invasión, el cambio de cultura, de identidad, el ocultamiento y la invisibilización fue tan contundente, que las comunidades, organismos e institutos utilizaron el nombre impuesto desde la conquista, el Pueblo “Comechingón”.

Y no sólo eso. Sino que también sus autoridades en muchos casos llevan el nombre de “Curacas”. Que nunca fue el que llevaron las autoridades de estos territorios, sino que es una imposición “quechua”, que también perdura hasta estos tiempos.

Los Curacas eran los jefes de familia, que se elegían para ser los interlocutores y hacer cumplir las órdenes del Estado y la Iglesia. Trabajar y rendir culto a la religión impuesta; en las lenguas oficiales: el castellano y el “Quechua”. Antes no había pueblo “Comechingón” y tampoco “Curacas”.

Entonces, la construcción de esa identidad no representa y no debe representar al Pueblo pre existente. Del nombre originario y lenguas debemos hablar de los Henia del norte y los Kamiares del sur.

La mayoría de los pueblos llevan el mismo nombre que su lengua.
Y ese es uno de los primeros temas a debatir y consensuar, en una gran Asamblea: recuperar el nombre pre existente.

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Un documental que bucea en las profundidades de la comunidad Qom | Diario  de Cultura

Los Matacos son Wichis, los Tobas son Qom

Como lo hicieran los llamados “Matacos” que su nombre original es el de  “Wichis”; o el de “Tobas” que son los “Qom”, o los “Chirigüanos” que son los “Ava Guaraní”. Todos con nombres despectivos impuestos y que lograron sacarse de encima ese estigma y recuperar su cultura.

Nuestro linaje en estos territorios es muy antiguo, 12.000 años si tenemos en cuenta a los “Ayampitin”. 8.000 los “Ongamiras”, y por último 3.000 años los “Chelkos” (un alero en Traslasierra se llama así y los originarios de Tanti también),  los “guerreros que nunca mueren”.

En los distintos caminos políticos, algunas comunidades decidieron integrar el “Concejo Provincial” de Comunidades Indígenas de Córdoba, que contiene además al Pueblo “Sanavirón” y al Pueblo “Ranquel”.

Muchas otras comunidades decidieron no inscribirse en el mismo por distintos motivos. Algunas que en un principio se anotaron, decidieron luego alejarse; considerando que dicho concejo era manejado políticamente por el gobierno provincial y no se tenían en cuenta a todas las comunidades para acompañarlas en hacer cumplir sus derechos ancestrales,  entre otras cosas.

Ellos además armaron una “coordinadora” y acompañan a nuevas comunidades a formarse y defender sus territorios. Aunque el trabajo de los “CPI” es acompañar a todas las comunidades por igual, esto aún no se estaría cumpliendo en los hechos, ya que también,  muchas comunidades no son tenidas en cuenta, como debería ser.

Transformar las instituciones para adquirir autonomía

Por otro lado, hay comunidades de Córdoba que se sumaron a “OPINOA” (Organización Pueblos Indígenas del Noroeste Argentino). Así, pidieron que se diera de baja al “CCPPIRA” (Consejo Consultivo y Participativo de los Pueblos Indígenas de la República Argentina).

Un espacio ganado dentro de la posibilidad de autonomía de los pueblos originarios de Argentina, para no depender exclusivamente del Estado y sus “CPI”. Además, es un organismo de consulta de la ONU, para la aplicación del convenio 169 de la OIT sobre derechos de los pueblos indígenas.

El Concejo Consultivo está integrado  por representantes de todos los pueblos pre existente de Argentina. Trajo el reconocimiento a nivel nacional de muchas comunidades, además las acompañó en sus luchas y generó una mesa de dialogo y trabajo.

Contó con la participaron de varias comunidades de Córdoba, que se agruparon en una organización territorial, llamada KAMI HENEN. Con la misión primordial de recuperar la identidad cambiada, empezando por el nombre, defender los territorios ancestrales sagrados, hacer cumplir las leyes que protegen a los pueblos originarios y acceder a todos los derechos negados.

Muchos caminos, muchas diferencias políticas, distintas posturas en la recuperación de la identidad cambiada, pero un mismo pueblo, en un mismo territorio, con los mismos derechos y el mismo destino.
La gran Asamblea para volver a ser libres.

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