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El greenwashing catamarqueño acapara la industria del litio

En un nuevo informe, la organización Be.Pe habla de cómo se disfraza de "energía limpia" a la explotación minera en el norte argentino. El proyecto minero ubicado en el Salar de Tres Quebradas, a pocos kilómetros de la localidad de Fiambalá, pertenece a la empresa Liex S.A., subsidiaria de la corporación canadiense Neo Lithium desde […]

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En un nuevo informe, la organización Be.Pe habla de cómo se disfraza de "energía limpia" a la explotación minera en el norte argentino.

El proyecto minero ubicado en el Salar de Tres Quebradas, a pocos kilómetros de la localidad de Fiambalá, pertenece a la empresa Liex S.A., subsidiaria de la corporación canadiense Neo Lithium desde 2016. Este salar integra el sistema de Lagunas Altoandinas y Puneñas, protegido desde 2009 por el Convenio Ramsar para la conservación internacional de humedales. Este salar, cuyo sistema de lagunas se ve amenazado por la actividad minera, está a más de 4000 metros de altura en la Cordillera de Los Andes.

¿Por qué este proyecto es otro caso más de greenwashing? Porque con esa iniciativa, Argentina busca atraer inversiones para la producción de carbono de litio, cloruro de litio e hidróxido de litio. Se trata de la materia prima para la elaboración de baterías para los autos eléctricos, proyecto que pintan como "transición verde" pero que sigue siendo un modelo extractivista nocivo para el ambiente.

El proyecto Tres Quebradas está ubicado dentro de lo que se conoce como el “Triángulo del litio”, lugar de zonas desérticas y salares que ocupa Argentina, Chile y Bolivia. Se considera que allí se encuentran la mayor reserva de este mineral a nivel global. Con esta iniciativa, se está vulnerando la Ley General de Ambiente (25.675) tras habilitar la explotación minera sin estudios de impacto ambiental completos. Con la adherencia de nuestro país al Acuerdo de Escazu, la situación es aún más grave.

Podés leer ¿Qué establece el Acuerdo de Escazú?

¿Qué tiene que ver el Acuerdo de Escazú en todo esto? se sepa o no, se ignore o no, este tratado internacional vela por el pleno goce de los derechos de acceso a la información ambiental, la participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

Catamarca no cuenta con oficinas de la Defensoría del Pueblo para elevar sus quejas sobre la minería en la provincia. Así, los canales de recepción de quejas y de solicitud de información sobre las empresas mineras dependen del Ministerio de Minería. 

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Otra vez lo mismo, el cuidado del ambiente para el último

Neo Lithium instaló 30 pozos de exploración de extracción de salmueras de litio sobre el salar Tres Quebradas, que tiene una extensión de 30.000 hectáreas sobre la cordillera. Para esto, se realizó un estudio de impacto ambiental exploratorio, que fue aprobado por el gobierno de Catamarca. Una vez más, las precauciones en materia ambiental escasean: no se realizó un estudio hidrogeomorfológico que calculara la capacidad de recarga del acuífero. Estamos hablando de una actividad que necesita extraer dos millones de litros de aguas subterráneas por cada tonelada final de litio.  

A nivel local, los acuíferos alimentan los ríos que abastecen a las comunidades y sus tierras productivas. En la zona de Fiambalá, objeto de la investigación que tomamos como referencia, las comunidades conviven con diversos cursos de agua. Al avanzar con la minería en la zona, estos ecosistemas corren el riesgo de agotarse y/o contaminarse.

La historia se repite una vez más: empresas internacionales invirtiendo sus capitales en Argentina, el Estado provincial avalando procesos sin mirada ambiental, siguiendo la línea del Estado nacional. Así, vemos a las multinacionales explotar industrias nacionales, de las cuales Argentina saca el menor redito -y ni hablar del atropello ambiental, claro-.

Entonces, nos encontramos frente al siguiente escenario: Argentina propicia la labor extractivista internacional con marcos legales flexibles, cargas impositivas bajas, derechos laborales que van en contra del cuidado del ambiente, y la lista sigue. Asimismo, el control del precio del mineral no es una responsabilidad nacional,porque de eso se encargan las empresas extranjeras. Los mercados estan concentrados en esas (pocas) manos.

Al tratarse de empresas extranjeras, resulta dificil que las mismas puedan contar con una imagen real de lo que pasa en el territorio que explotan. En otras palabras, se vulneran derechos del pueblo argentino por desconocimiento y desconsideración de sus demandas, necesidades y opiniones.

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Fuente: Asociación Civil Be Pe

Un proyecto que nada tiene que ver con "transiciones verdes"

¿Por qué se habla del boom del litio y su consecuente greenwashing? porque se propone una "transición verde" de medios de transporte alimentados por combustibles fósiles a otros con baterías hechas de litio. De este modo, la dicotomía está clara: discursos que se hacen los ecológicos por pasar de nafta a baterías, pero que destruyen los ecosistemas con su extractivismo falto de conciencia ambiental.

Para tener un panorama general, cabe tener en cuenta que en 2017, se informó sobre 60 proyectos de explotación de litio en el país. Lo hizo el jefe de gabinete de la nación de ese entonces, Marcos Peña. En Argentina, se ha constatado que las reservas de litio no son escasas. Y quizás es esta una de las razones por las cuales los gobiernos y las empresas avanzan tan ferozmente con su explotación. Hasta ahora, el mineral se comercializa como carbonato de litio, cloruro de litio, e hidróxido de litio.

Bajo la vieja y confiable promesa de aumentar los puestos de trabajo, nos vuelven a vender un accionar que nada tiene que ver con "transiciones verdes".

Y acá es donde entra en juego la cuestión de género enmarcada en el negocio minero. Resulta que la principal razón -y quizás la única- para incluir mujeres en el esquema laboral de las minas es el bajo costo de la mano de obra y las demandas internacionales de inclusión laboral. Si bien no hay motivos reales para pagarles menos, las mujeres que trabajan en las minas no cobran lo mismo que los hombres. Más aún, no se tiene en cuenta el rol de cuidado de la familia que muchas de ellas ocupan paralelamente.

En este mismo sentido, se puede ver cómo la mujer es puesta en una posición inferior dentro del esquema laboral. Un ejemplo concreto de esto es la Revista La Alumbrera, la cual en una de sus ediciones titula así su tapa: "Camiones con perfume de mujer".

Revista La Alumbrera

El avance de la industria minera es inminente en diversas zonas del país, pero las comunidades originarias, los pueblos que rodean los yacimientos mineros y la ciudadanía no aceptarán tales atropellos así como así. La lucha contra la megaminería continúa en Argentina.

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