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Crisis en Bolivia: trabajadores toman las calles, Evo denuncia persecución de EE.UU.

Publicado por:Rodrigo Andrada Savoretti

Bolivia arde. La central obrera exige la renuncia del presidente Paz mientas que miles marchan hacia El Alto «para salvar Bolivia». A su vez, Evo Morales denuncia plan atentatorio de su vida, organizado- según sus declaraciones- por la DEA, recientemente instalada en Bolivia tras 18 años.

«Hasta que renuncie Paz», es la consigna instalada y vociferada por trabajadores urbanos y campesinos en toda Bolivia hace más de dos semanas. Las protestas que iniciaron ni bien asumió Rodrigo Paz ahora se profundizan y hacen trastabillar la gobernabilidad del Ejecutivo.

A principios de este año titulamos «Bolivia en crisis: retorno de la derecha y ¿fin del ciclo del MAS?»; allí abordamos: la anatomía de la ruptura entre Evo y Arce; la crisis de los hidrocarburos; y los desafíos del campo popular boliviano en un año que ya olía a gomas quemadas, represión y ajuste económico. 

Pasaron cinco meses desde entonces y el conflicto social y económico solo creció, con más victorias populares que avances del neoliberalismo.

Con La Paz sitiada por las y los trabajadores urbanos y campesinos, El Alto movilizado masivamente y los evistas en Cochabamba preparados para resistir un renovado plan contra la vida de su líder, todo indica que el gobierno de Paz está herido gravemente.

Foto: Juan Karita/AP Foto.

«Marcha por la Vida para Salvar Bolivia»

En estos momentos se desarrolla una marcha que tiene un objetivo contundente:  «salvar Bolivia». Y a pesar de que el oficialismo intenta minimizarla, la movilización crece cada vez que pisa una nueva localidad.

En los últimos meses, el gobierno de Rodrigo Paz ha implementado un shock económico que incluye la reducción de subsidios a los combustibles -con aumentos de hasta el 163% en el diésel-, una propuesta de reforma constitucional para  «flexibilizar la inversión extranjera», la apertura a licitaciones en recursos estratégicos como el litio y la disolución del Ministerio de Medio Ambiente para «agilizar proyectos productivos».

Estas medidas, sumadas a la polémica e inicialmente impulsada «Ley 1720 de reconversión de tierras», son duramente cuestionadas por la oposición y los movimientos sociales, quienes las caracterizan como políticas de corte neoliberal que precarizan la economía familiar, omiten los controles ambientales y entregan los recursos naturales del país al gran capital transnacional, especialmente occidental.

En conversación con El Resaltador, el periodista boliviano Marcos Antonio Moscoso, remarca sobre el presente de Paz:

«Bastante debilitado, aunque es aún probable que pase esta coyuntura, pero está muy desgastado y en poco tiempo».

Sobre la coyuntura, el trabajador de la prensa opina: «Tuvo derrotas importantes como la caída del DS5503, con el cuál quería entregar en bandeja los RRNN, explotación de tierra (…) y eso se terminó revirtiendo. Ahora también tuvieron que abrogar la ley que era a favor de los agroindustriales, en desmedro de los pequeños productores campesinos y su organización. En ese sentido, no va a poder hacer lo que quería, solo le queda administrar si se quiere sostener, porque está tendiendo de un hilo».

Las y los trabajadores bolivianos respondieron a estas medidas con la denominada «Marcha por la Vida para Salvar Bolivia», la cual partió el pasado martes 12 de mayo desde la población de Caracollo, recorriendo casi 190 kilómetros a pie durante seis días para confluir estratégicamente en las ciudades de El Alto y La Paz, con el fin de exigir la renuncia del mandatario.

La tensión alcanzó su punto máximo durante el fin de semana, cuando un megaoperativo policial y militar de 3.500 efectivos intentó despejar las rutas. La Defensoría del Pueblo reportó al menos 47 manifestantes detenidos y 5 personas heridas.

Recientemente, el gobierno nacional ordenó el repliegue temporal de las Fuerzas Armadas y de la Policía en ciertos tramos viales, optando por  «mantener activas mesas de diálogo sectoriales».

Sin embargo, para los próximos días se prevé un escenario crítico, ya que los manifestantes pretenden ingresar directamente al «kilómetro cero» en la Plaza Murillo de La Paz, mientras los bloqueos en las carreteras principales se sostienen con vigilias permanentes.

La DEA estadounidense: ¿orquesta un plan para secuestrar a Evo Morales?

 «EEUU ordenó al Gobierno de Rodrigo Paz ejecutar una operación militar, con el apoyo de la DEA y el Comando Sur norteamericano, para detenerme o matarme», expresó Evo en sus redes el pasado viernes.

Hagamos memoria: a Morales se le hizo un golpe de estado (2019), luego se lo proscribió (2019-actualidad), más tarde se atentó contra su vida (27 de octubre de 2024) y desde entonces no deja de estar en la mira de la derecha boliviana y sus jefes políticos: los Estados Unidos.

Evo Morales. Foto: Reuters.

Recientemente, -según una denuncia difundida por la reconocida Radio Kawsachun Coca-, se habría filtrado un documento confidencial del Comando General de la Policía Boliviana que detalla un plan para capturar al expresidente Evo Morales. El operativo, denominado «Operación Relámpago Tambaqui», consistiría en un despliegue masivo en la región del Trópico de Cochabamba, coordinado entre el Gobierno, las Fuerzas Armadas y la DEA de Estados Unidos.

La fuente señala que la orden de operaciones N.º 156/2026 instruye el despliegue de al menos 2.340 efectivos policiales, apoyados por una logística de 164 vehículos y 82 motocicletas.

El documento advierte que se trata de una misión de «alto riesgo», por lo que se recomienda formalmente al contingente el uso de equipo de protección letal «para enfrentar cualquier resistencia en la zona».

El informe de Radio Kawsachun Coca destaca que el plan identifica como «fuerzas oponentes» a las federaciones del Trópico y a diversas organizaciones sociales, campesinas e indígenas. Finalmente, el documento estratégico no fija una fecha pública para la intervención, utilizando las claves militares «Día D» y «Hora H».


Párrafo aparte: no es la primera ni última intromisión estadounidense a través de la DEA, aquí les comparto una publicación del periodista Lautaro Palacios para ejercitar la memoria.

Veremos cómo siguen las negociaciones -en principios frustradas- del gobierno con los líderes sociales. En estos momentos la calle parece marcar el pulso de la historia. Si solo perdura la represión -y no la política-, «Paz» sería solo el apellido de un boliviano más, y no el clima social imperante ni una normalidad a la que regresar.

Bolivia exhibe, una vez más, el carácter irreverente y resistente de su pueblo, capaz de hacer valer sus límites con el cuerpo social en combate directo.

Foto de portada: Claudia Morales/REUTERS.

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