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Bolivia en crisis: retorno de la derecha y ¿fin del ciclo del MAS?

Publicado por:Rodrigo Andrada Savoretti

La fragmentación del Movimiento al Socialismo (MAS) y una crisis económica silenciada terminaron por abrir las puertas del Palacio Quemado a Rodrigo Paz. El triunfo de la derecha boliviana marca un giro geopolítico que alinea a la nación andina con el eje Washington-Tel Aviv, poniendo en vilo la soberanía de uno de los recursos más estratégicos del siglo XXI: el litio. Dialogamos con el periodista boliviano Marcos Antonio Moscoso.

Hace dos meses, Bolivia ha dejado de ser la excepción continental. Tras casi dos décadas de hegemonía del Proceso de Cambio, la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia confirma que las presiones injerencistas globales y locales, cuando se combinan con una fractura interna, son el combustible perfecto para la restauración liberal.

Paz, hijo del histórico dirigente Jaime Paz Zamora y exalcalde de Tarija, asume el mando en un contexto de marcada fragilidad macroeconómica y una profunda crisis social. Su victoria es una de las piezas que faltaba para completar parte del rompecabezas de las naciones latinoamericanas bajo la «Nueva Doctrina Monroe» de Estados Unidos en el Cono Sur.

Con Milei en Argentina, Kast en Chile y ahora Paz en Bolivia, el denominado Triángulo del Litio queda bajo administraciones con una afinidad declarada hacia los intereses de la administración de Trump, desplazando cualquier atisbo de influencia China.

En este análisis, abordamos: la anatomía de la ruptura entre Evo y Arce; la crisis de los hidrocarburos; y los desafíos del campo popular boliviano.

Paz y Arce. Foto: Hoy Día Córdoba.

La ruptura del MAS y el liderazgo de Evo

Para entender el triunfo de Rodrigo Paz, hay que mirar primero las heridas autoinfligidas del MAS. La disputa entre el ala evista (leal a Evo Morales) y el ala arcista (vinculada al gobierno saliente) fue una constante de principio a fin del gobierno saliente.

El periodista Marcos Antonio Moscoso es contundente al identificar el origen del desastre: «Evo tiene sin duda la mayor convocatoria del campo popular, pero no es suficiente para rearticular porque hay otras fracciones que, si bien pequeñas, suman. Llegamos a esta situación porque no tuvimos la capacidad de poner el proyecto político por encima de las diferencias de forma, generación y temas personales».

Esta parálisis institucional ocurrió mientras el país enfrentaba su mayor desafío económico en décadas. La caída en la producción de gas natural —el histórico motor de la economía boliviana— generó una escasez de divisas que disparó el mercado paralelo del dólar y provocó desabastecimiento de combustibles.

Según Moscoso, el MAS se olvidó de hacer política para dedicarse a la burocracia. «Hubo un tiempo administrativo de lo que ya había, no se leyó las nuevas necesidades y eso llevó a un estancamiento del proceso».

«Nos equivocamos en no enmendar los errores cometidos antes del Golpe de Estado (de 2019), no logramos superar el mismo ni entender a profundidad sus causas», advierte Moscoso.

El nuevo presidente de Bolivia. Foto: EFE.

El Triángulo del Litio bajo la sombra de Washington

Bolivia posee una de las mayorees reservas de litio del mundo en el Salar de Uyuni (estimada en 23 millones de toneladas). Hasta hace poco, el Estado boliviano mantenía acuerdos estratégicos con empresas rusas (Uranium One Group) y chinas (CBC) para la Extracción Directa de Litio (EDL). Sin embargo, la llegada de Rodrigo Paz pone estos contratos en una zona gris.

La geopolítica regional ha dado un vuelco pro estadounidense. La consolidación de un eje liberal en Sudamérica favorece la estrategia del Comando Sur de EE.UU., quien ha declarado abiertamente que los recursos de la región son una cuestión de «seguridad nacional» para Washington.

«En Bolivia volvió el sometimiento a Estados Unidos y las relaciones con Israel; esas son malas señales», advierte Moscoso.

El analista subraya que el riesgo es la pérdida de soberanía sobre los recursos estratégicos. «El país podría someterse peligrosamente al proyecto de ultraderecha de Trump y tener en riesgo el litio».

Esta alineación no solo afecta la economía boliviana, sino que debilita el bloque regional que buscaba una OPEP del litio junto a México, Argentina y Chile, lo que deja en evidencia la afectación que genera el alineamiento con el gigante del Norte para la lo que es la integración latinoamericana.

El salar de Uyuni, ubicado en el Departamento de Potosí en el Estado Plurinacional de Bolivia a 3650 metros sobre el nivel del mar, es el mayor desierto de sal del mundo con una superficie de 12 mil kilómetros cuadrados.

¿El fin del «Milagro Boliviano»?

Durante años, Bolivia fue elogiada por su estabilidad de precios y su crecimiento sostenido. Sin embargo, el modelo comenzó a mostrar grietas definidas en la gestión de Arce.

El agotamiento de las reservas de gas natural provocaron una compleja situación, ya que obligó al país a importar combustibles caros para venderlos baratos, limitando las Reservas Internacionales y generando una escasez de dólares que paralizó el comercio nacional.

A su vez, la subida de tasas de interés globales y el costo de la energía por la guerra en Ucrania aceleraron el desplome, situando a Bolivia en niveles de riesgo de impago ante la incapacidad de financiar su deuda externa.

En su momento, Arce denunció un «boicoteo» legislativo de los evistas y ataques especulativos extranjeros. La fractura interna del partido oficialista y los bloqueos de caminos agravaron el desabastecimiento, elevando el costo de vida a niveles insostenibles.

Este escenario de incertidumbre económica ¿fue el caldo de cultivo para que la propuesta de Rodrigo Paz -centrada en la «apertura de mercados» y la «eficiencia administrativa”- calara en una parte de clase media empobrecida y en sectores populares que temían una hiperinflación?

Moscoso explica que el voto por Paz no fue necesariamente un voto ideológico de derecha ni tampoco uno anclado en lo meramente económico:

«El pueblo boliviano trabajador, obrero, campesino, no dio su voto a ningún candidato de la pasada época neoliberal como Doria Medina o Tuto Quiroga. El campo popular eligió lo que veía menos peligroso. El voto fue por el candidato a vicepresidente Lara, que proyectaba seguridad. El pueblo no votó por un cambio de modelo, sino por un administrador que cuidara lo conquistado».

Marcha a la Paz. Foto: TeleSur.

Sin paz económica

Antes de las fiestas, Paz dio un giro 180° para la historia económica de Bolivia al decretar la eliminación de una política de Estado que cumplió dos décadas: el subsidio a los combustibles, mediante el Decreto 5503.

Lo hizo declarando un estado de emergencia nacional en los ámbitos financiero, energético y social, bajo el argumento de que el modelo económico de las últimas dos décadas, liderado por el MAS, es “insostenible” y que la medida “es fundamental para rescatar y estabilizar el país”.

A la par, Paz decidió la eliminación del diésel de la lista de sustancias controladas para “agilizar su importación privada” y “garantizar el suministro a sectores productivos”.

El gobierno de Estados Unidos celebró la reforma. Marco Rubio calificó el ajuste como un “paso necesario tras años de mala gestión” y ofreció “apoyo técnico para la transición». Injerencismo sin disimulo, marca registrada de la gestión Trump.

Relación rota, país en manos de la derecha. Foto: RL.

En contraposición, el ex presidente Evo Morales, quien denuncia haber estado proscripto en las ultimas elecciones, denunció un “desequilibrio brutal», señalando que el aumento de la gasolina (86%) y el diésel (160%) supera por mucho el crecimiento de los salarios, “asfixiando a la clase trabajadora”.

El anuncio provocó caos en las gasolineras y el rechazo del sector transporte. En La Paz, los sindicatos ya anunciaron un incremento de más del 100% en las tarifas de pasajes para compensar los nuevos costos operativos.

Desde entonces, sectores organizados se movilizan en la Paz con el objetivo de que el gobierno elimine el decreto que quita subsidios y aumenta los combustibles.

Mineros movilizados contra las medidas de Paz. Foto: Resumen Latinoamericano.

¿Hacia dónde va el MAS? El desafío de la rearticulación

La derrota electoral ha dejado al MAS en un estado de introspección forzada. La pregunta que recorre las bases es si es posible una unidad real entre Evo Morales y los sectores renovadores después de años de ataques mediáticos y judiciales cruzados.

Para Marcos Antonio Moscoso, la solución no es solo electoral, sino de reconstrucción del tejido social:

«La rearticulación más inmediata es con Evo al frente, pero para ello también se necesita retejer a todos los sectores del campo popular que fueron parte de la construcción del Proceso de Cambio».

La autocrítica del campo popular debe ser profunda, cree el entrevistado. No se trata solo de haber perdido una elección, sino de haber permitido que el desencanto social creciera hasta el punto de que el pueblo prefiriera a Paz antes que al propio MAS.

El presente en disputa 

El siglo XXI boliviano se debate hoy entre la defensa de un Estado Plurinacional que transformó la realidad de millones, pero que parece haber agotado sus posibilidades de acción, y el retorno al modelo de exportación de materias primas bajo tutela extranjera. Como dice Moscoso, los efectos para Sudamérica serán una escalada de las políticas que ya vemos en los países vecinos, favoreciendo a las élites en desmedro de las mayorías. Revertirlo no será sencillo. Pero tampoco será imposible.

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