“Agua, sal de mi canilla”, porque es nuestro derecho

En 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo como el “Día Mundial del Agua”, para no perder de foco la importancia de este líquido vital.

Día Mundial del Agua. Escena cotidiana en la que se aprecia en el horizonte a un niño cargando garrafas de agua en Jowhar, Somalia (2013). FOTO:ONU/Tobin Jones

“Agua, sal de mi canilla/ Quiero que me hagas cosquillas” reza una canción de Los Piojos, un homenaje a ese elemento que sostiene la vida en la tierra, descuidado por una sociedad consumista.

Agua, para beber, para producir, para bañarse, sus bondades son innumerables, pero este derecho es vulnerado en diferentes puntos del punto, a lo que debemos sumar que ahora se la quiere presentar como un negocio, para unos pocos.

Un poco de historia nunca viene mal: el Día Mundial del Agua se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada Brasil, en 1992.

Desde entonces, la fecha convoca a reflexionar y analizar la situación actual del agua. Con avances y retrocesos, este bien preciado para humanidad todavía no es de acceso universal.

Según la ONU, 2200 millones de personas viven sin acceso a agua potable, a pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida la calidad y abastecimiento de agua dulce.

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Si bien, el 28 de julio de 2010 la ONU, mediante la resolución 64/292, ha declarado el derecho humano al agua y al saneamiento, a la fecha, se estima que 4.200 millones de personas no acceden integralmente al saneamiento.

En relación al punto anterior, podemos agregar que 1 de cada 3 personas viven sin agua potable. Y en pandemia, esta situación crítica se profundizó:

3000 millones de seres humanos no acceden a instalaciones de agua potable y jabón para lavarse las manos, es decir el 40 por ciento de la población mundial”, resaltó Aníbal Ignacio Faccendini, director Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en Télam.

Faccendini enfatiza que diariamente 4000 niñas y niños mueren por no acceder integralmente al agua sana y a un saneamiento seguro. Además, recuerda que, por año, 137 millones de seres humanos contraen enfermedades digestivas, de piel y visuales por aguas contaminas.

¿Cómo contrarrestar estos efectos de la desigualdad en la distribución y la falta de agua? Siguiendo a la ONU, por ejemplo, un sistema de saneamiento y un suministro de agua adaptados al cambio climático podrían salvar la vida de más de 360 000 bebés cada año.

El organismo internacional sostiene que si la humanidad limita el aumento del calentamiento global a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales, se podría disminuir la sequía causada por el clima hasta en un 50%.

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El acceso al agua es un derecho humano, no es una mera mercancía, en esa idea coincidimos con Enrique Viale, abogado con estudios de posgrado en Derecho Ambiental, fundador de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA).

Es necesario recordar que en 2020 el agua empezó a cotizar en Wall Street, al respecto, Viale escribió en Télam: “Como el oro, el petróleo o la soja, como un commodity más. Pero el agua no es (o no debiera) ser una mercancía”.

Ante esa noticia, en diciembre nos contactamos con Joaquin Deon; licenciado en Geografía, becario del Conicet e integrante de la coordinadora ambiental y de Derechos Humanos de las sierras chicas, quién nos dijo que esa noticia no era completamente nueva.

En realidad, desde el 31 de octubre de 2018 rige el índice de Nasdaq Veles California Water (NQH2O) para cotizar el precio de los futuros del agua en California.

Así, lo que sucedió en diciembre fue que este índice obtuvo su primera cotización, la cual llegó a los 486,23 dólares por acre-pie. Esta medida de volumen es equivalente a 1233 metros cúbicos y se usa principalmente en Estados Unidos. Durante el último año, el precio del agua en California de ha duplicado.

“Una de las cosas más perversas es que, como todo bono financiero, su precio crecerá (y las ganancias de sus tenedores) cuando mayor sea la crisis, en este caso del agua. Así, las crisis serán recurrentes para garantizar mayores ganancias. Sin crisis, esos bonos carecen de valor”.

Enrique Viale, abogado ambiental

El letrado sostiene que una de las maneras más efectivas de detener el proceso de mercantilización en la Argentina es reconocer, mediante una ley nacional, el acceso al agua como un derecho humano fundamental.

Con información de Télam; ONU

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