Trabajadores Unidos por la Tierra, una organización que lucha por el acceso a la tierra

La concentración de la población en las grandes urbes refleja un modelo de desarrollo poco sustentable, por eso, organizaciones comunitarias plantean nuevas formas de producir.

Fuente: Facebook Trabajadores Unidos por la Tierra

Por Emi Urouro

Trabajadores Unidos por la Tierra (TRAUT) es una organización de trabajadoras y trabajadores rurales del sur de Córdoba. Se encuentra en las localidades de Los Molinos, Villa San Isidro, José de la Quintana, Despeñaderos, San Agustín, Monte Ralo, Soconcho y Calmayo.

Quienes forman parte de este colectivo trabajan principalmente en unidades productivas como huertas comunitarias y gallineros (sin hormonas), pero también en producción vacuna, porcina, ovina, apicultura, cunicultura. Su bandera es la del modelo agroecológico.

Además, la integran cooperativas de trabajo textil y de reciclado, como la de San Isidro, que levanta el residuo solido urbano diferenciado de esa localidad y de José de la Quintana, en un convenio que se hizo con la Municipalidad,para después vender esos residuos.

Para profundizar en el tema, El Resaltador se comunicó con Sergio Fernando Job, de TRAUT, quien nos comentó que el proceso organizativo inició hace 4 años.

“Es un proyecto bastante integral de trabajo, de cultura, formación, capacitación, de tener una perspectiva de vida desde lo comunitario, de defensa y cuidado del medio ambiente, del bosque nativo, del río, todas esas cuestiones hacen a la cotidianidad de la organización”.

Sergio Fernando Job, TRAUT,

Esta iniciativa, que es una realidad, surgió por la necesidad de acceso a la tierra y de generación de trabajo en las zonas rurales, ya que consideran que sin la presencia de las organizaciones sociales en el campo profundo no se construyen soluciones.

Fuente: Facebook Trabajadores Unidos por la Tierra

El entrevistado indicó que el principal objetivo que persiguen es, por un lado, el de generar alimentos sanos para el autoabastecimiento, y por otro, a medida que tienen excedentes de esa producción, poder vender a los circuitos comerciales autónomos, y al respecto dijo: “Eso es la libertad para cada uno y una”

Job resaltó que el centro de todo este proceso es El Refugio Libertad, un campo comunitario a cargo de 60 familias, trabajadoras y trabajadores de distintas localidades como Los Molinos, Villa San Isidro y José de la Quintana. Un espacio donde funcionan unas 10 unidades productivas de distintos tipos: vacunas, porcinas, ovinas, agricultura, apicultura, cunicultura, de huerta.

Te puede interesar: ¿Tuve mi primera vez porque lo sentía o porque no quería ser rechazado?

Ese campo fue recuperado por la organización comunitaria para la soberanía alimentaria, pertenecía al ex-Grupo 141 de Artillería del Ejército, dependiente de la Dirección de Fabricaciones Militares (puntualmente de la Fábrica Militar de Río Tercero) del Ministerio de Defensa. Y se encuentra en una zona rural a 55km al sur de la ciudad de Córdoba.

Si bien, algunas familias trabajan directamente dentro del campo, TRAUT está conformada por 300 grupos familiares, que promueven un nuevo modelo de producción agroecológico y comunitario.

“El principal objetivo es poder construir un modelo de vida y de organización comunitaria de la producción, que sea un ejemplo de lo que creemos que se debe construir a nivel nacional, de construir una nueva patria, que pasa por una crítica fuerte a la concentración demográfica en las grandes ciudades de la población, a poder generar condiciones de acceso a la tierra y de vida digna en cualquier punto del país”

Sergio Fernando Job, TRAUT,

Te puede interesar: “Se aprobaron las modificaciones al Impuesto a las Ganancias: ¿cuáles son?”

El Refugio Libertad tiene 5 grandes ejes:

  • La producción agroecológica de alimentos sanos, en el marco de la economía popular, con objetivos de seguridad y soberanía alimentaria.
  • La reconstrucción de la memoria histórica, con el proyecto de crear un Sitio de Memoria.
  • La organización comunitaria, el desarrollo socio-cultural y la formación popular.
  • El cuidado del territorio y los bienes comunes.
  • El acompañamiento a personas con consumo problemático de sustancias.

Consideran que un nuevo modelo de país se puede lograr a través de una agricultura familiar fuerte, y es de alguna manera lo que proponen como modelo de producción y generación de trabajo, que implica cuidar el ambiente, democratizar el acceso a la tierra.

“No puede ser que la tierra este concentrada en tan pocas manos, somos 40 millones de habitantes, el 93% de la población vive en centros urbanos, el 7% estamos en zonas rurales. Un país así es inviable, tenemos que revertir esta situación hablar de la reforma agraria sin tapujos”

Sergio Fernando Job, TRAUT,
Fuente: Facebook Trabajadores Unidos por la Tierra

La organización sostiene que un nuevo modelo es posible, desde la calidad de alimento para quienes viven en la ciudad, hasta la posibilidad de vida sana y digna para quienes viven en la ruralidad, para eso es necesario cuestionar el modelo de producción agroindustrial y modificar el uso de tóxicos que envenenan ríos, alimentos y a quienes habitan en el campo.

Te puede interesar: La Ley de Educación Ambiental va camino al Senado

Siguiendo la idea anterior, la organización cuenta con el Plan de Desarrollo Humano Integral, en el marco de la defensa de los territorios indígenas, del desarrollo de la agricultura familiar y de los sectores populares, grupos castigados históricamente.

Ese plan, impulsado desde UTEP, apunta a la creación de Comunidades Rurales Organizadas (CRO) como una forma de resolver diversos problemas que está habiendo en las grandes ciudades que tienen que ver con el hambre, con la pobreza, con el desempleo y la violencia, con la falta de techo y vivienda. Ante ese panorama, proponen comenzar a desconcentrar un poco las grandes ciudades y generar territorios de vida que beneficien a las personas.

“Cuando parezca que estamos en una encerrona, que no tenemos para donde salir, entender que proponemos algo concreto, posible, viable, pero que implica cuestionar los fundamentos últimos que parecen incuestionables en este país: quién tiene la tierra, por qué la tiene, para qué la tiene. Barajar y dar de vuelta en ese sentido”

Sergio Fernando Job, TRAUT,

El apoyo Estatal es relativo, si bien, secretarías de agricultura familiar tanto nacional como provincial, acompañan con distintos financiamientos, a los que se acceder por programas puntuales, falta un compromiso profundo y una asistencia integral por parte de los diferentes niveles de Gobierno.

Para el entrevistado es necesario que los Estados asuman un proyecto distinto de país, desde la periferia hacia los centros, revertir las lógicas de concentración. Es decir, un rol más activo en termino de planificar a determinada cantidad de años cómo lograr un nuevo modelo productivo, que contemple a las organizaciones comunitarias que ahora apuestan a nuevas formas de habitar y trabajar el territorio.

Fernando Job resaltó la importancia de generar mercados de cercanía, con producciones locales, de promover condiciones para que quienes trabajen la tierra se vuelvan dueños de esa tierra, le parece absurdo que los productores tengan que alquilar campos a precios internacionales de la soja, cuando no tiene nada que ver con el tomate o la lechuga que producen.

Por último, reiteró que el Estado debe ayudar integralmente al campo que produce alimentos, no commodities, ni especulación financiera.

Compartí la nota