Porta Hnos: aval judicial por la eterna inacción

Una lucha que no cesa: resumen de los últimos años del camino judicial de Porta Hnos.

En 2012, año en el que la fábrica de la empresa Porta Hermanos, ubicada en el barrio San Antonio en Córdoba, dejó de fabricar sólo alcoholes, vinagres y licores para pasar a producir además bioetanol, se inició en Córdoba el proceso de organización por la erradicación de la fábrica.

Tras escucharse desde todo el barrio una serie de explosiones, los vecinos y vecinas salieron a la calle. Al comenzar a hablar entre ellos descubrieron la causa de muchos problemas de salud que tenían en común.

Desde allí se organizaron llegando a tocar las puertas de la propia fábrica, de la
Municipalidad de Córdoba, realizaron denuncias en la Provincia. Se organizaron en una asamblea de vecinos, vecinas y activistas por la causa ambiental, realizaron marchas. Finalmente hace 4 años apelaron a los Tribunales Federales exigiendo el cierre de la planta por su falta de habilitación en el Ministerio de Energía de la Nación.

Es que Porta Hnos es la única empresa en el mundo que produce bioetanol
en un barrio residencial y bajo ninguna órbita cuenta con licencia para desarrollar este tipo de actividad industrial. No cuenta con Estudio de Impacto Ambiental ni tuvo su correspondiente Audiencia Pública como prevé la Ley General de Ambiente N° 25.675.

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Además, estando en pleno incumplimiento de la Ley de Uso de Suelo de la Municipalidad de Córdoba, la fábrica ha sostenido e incrementado su producción de bioetanol las 24 horas del día protegida por el Estado provincial.
El juicio en manos de Vaca Narvaja contó con algunos episodios significativos en la lucha en defensa de la vida.

Además de la mencionada audiencia pública, que tuvo lugar por primera vez en Córdoba ante el amparo ambiental en abril de 2019, ingresaron a Tribunales las ejemplares declaraciones del ingeniero Marcos Tomasoni y el médico Medardo Ávila Vázquez. Le siguieron cuatro testimonios propuestos por la empresa que ponen en evidencia una peligrosa cadena de complicidades en diversas dependencias estatales.

Más adelante, en junio de ese mismo año, se realizó una inspección ocular a la
Planta donde el Juez pudo ingresar a la empresa y conocer la movilización del
barrio. Mientras tanto, las manifestaciones de apoyo popular crecieron a la par de la espera de la sentencia.

Múltiples y diversas acciones frente a Tribunales Federales, entre ellas la vigilia de 38 horas, movilizaciones por toda la provincia bajo la consigna por un “Cordobazo Ambiental”, la “Primavera Sin Porta”, ferias, ollas populares, recitales, talleres, muraleadas, mesas informativas, rituales, producción y proyección de documentales en distintos puntos de la nación, dan cuenta de un proceso de resistencia que supo abrir y tejer redes.

El fallo del juez Vaca Narvaja respecto al caso Porta se dio a conocer meses
después, el 24 de diciembre. El mismo consistió en no rechazar el amparo ambiental iniciado contra el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, como principal demandado, por el funcionamiento de la fábrica de etanol sin autorización de esa dependencia gubernamental.

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Y aunque reconoció que la planta no cuenta con Estudio de Impacto Ambiental de la Secretaría de Ambiente que exige la ley para la actividad que realiza la fábrica desde hace años, y que tampoco se convocó a Audiencia Pública, le otorgó 90 días hábiles a Porta Hnos. para presentar dicho estudio.

El fallo no abordó la contaminación ambiental provocada por Porta, aspecto incluido en la demanda. Sino solo si cumple con las autorizaciones para su funcionamiento y para las actividades que realiza según las leyes vigentes. Frente a esta sentencia, las vecinas apelaron y hasta el momento -habiendo pasado
casi un año del fallo- la causa está en la Cámara Federal de Apelaciones, en manos de los jueces Montessi, Ávalos y Vélez Funes.

La organización vecinal sostiene que “no puede seguir esperando” a que la Justicia se pronuncie en favor de la vida, la salud y los derechos de las personas. Además, otro miedo que está latente es porque la fábrica podría explotar, así como sucedió en el ACA.BIO de Villa María.

Si no se resuelve en esta segunda instancia, quedará como última opción apelar a la Corte Suprema de Justicia.