La violencia en Colombia lleva más de un mes y la presencia militar aumenta

El viernes pasado se cumplió un mes desde el inicio de las manifestaciones. Mientras Iván Duque pone más militares en las calles, se ignora que grupos campesinos están siendo asesinados paralelamente.

Créditos: Medios Libres Cali

Imponer “mano dura” parece ser la única manera que el presidente colombiano Iván Duque considera para calmar las aguas en el país que lidera. A más de un mes del comienzo de las protestas en distintas zonas de Colombia, las cifras sobre desapariciones y muertes dependen de quién las publique. Por un lado, el discurso oficial de la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo; por el otro, el de ONG’s como Temblores.

Desde las instituciones gubernamentales, quienes ya habían admitido y avalado una cifra total de 48 fallecidos, decidieron reducirla a 20. Esta decisión se justifica en que por lo menos 19 de esos decesos no estarían relacionados con las movilizaciones. Los nueve casos restantes continúan siendo investigados. Asimismo, el informe oficial recopiló 419 denuncias de desapariciones. Sin embargo, aclaró que 308 personas ya han sido localizadas y se sigue tratando de encontrar a 111.

De las 20 muertes oficiales, 14 ocurrieron en la región de Valle del Cauca. La mayoría tuvieron lugar en su capital, Cali, que es la tercera ciudad del país y el epicentro de las protestas. De la mano de las ONG’s, se difundió información sobre 2.000 casos de abuso policial, además de 60 muertes en total. Solo el viernes pasado, en Cali perecieron entre 7 y 14 personas tras nuevos disturbios. También resultaron heridas 98 personas, 54 de ellas por disparos. Aún así, la Fiscalía colombiana no relaciona estos hechos con las protestas que se dan a nivel nacional desde el 28 de abril.

“Es esencial que todas las personas que presuntamente causaron lesiones o muerte, incluidos funcionarios del Estado, estén sujetas a investigaciones rápidas, efectivas, independientes, imparciales y transparentes, y que los responsables respondan ante la ley”

Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

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Cali arde entre protestas, balas y mayor presencia militar

Las protestas en Cali continúan y aumentan, así como también la presencia militar en la zona. La negociación entre el Comité Nacional del Paro (CNP) y el Gobierno se basa en balaceras, represión y más protesta. En el caso de Cali, las fuerzas armadas acudieron para levantar los numerosos bloqueos de vías instalados por los piquetes.

Si bien ambas partes se reunieron el domingo pasado, el Ejecutivo exige “que cesen para siempre en Colombia todos los bloqueos”. Este pedido sería sin antes firmar un preacuerdo que establezca una instancia de diálogo. Mientras tanto, el CNP asegura que Duque tiene solo una “simulada voluntad de negociación”.

No debemos olvidar lo que sucedió en Cali la semana pasada: un investigador de la Fiscalía se enfureció por los bloqueos y comenzó a disparar, dejando sin vida a dos personas. Ante esto, fiscal general de Estado Francisco Barbosa admitió la responsabilidad de su subordinado. Sin embargo, alegó a que estaba “en descanso” y por ende no actuó en estado de servicio, aunque prometió una investigación.

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La violencia contra los campesinos no se menciona

A un contexto de violencia como el actual, se le suma la vulneración de derechos de los campesinos colombianos. Sin relación alguna con las protestas actuales, más de uno de ellos ha sido asesinado por las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares. En este sentido, el Comité Nacional del Paro reclama también por estas muertes.

Entre los casos que han ocurrido a lo largo y ancho del país, cabe mencionar dos que son recientes. Por un lado, el asesinato de nueve personas en Algeciras, localidad rural de la región de Huila. Todas ellas murieron en manos de un grupo paramilitar, en una finca propiedad del padre de un exguerrillero de las FARC. Asimismo, en mayo, la población de Restrepo, en Valle del Cauca, fue lugar de un hecho similar, cuando hombres armados mataron a seis personas en un bar.

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