La Poderosa: Una resistencia que no pueden callar, un grito de Feminismo popular

Actualizado: 26 marzo, 2021

La pandemia profundizó las desigualdades sociales. Educación, trabajo, vivienda y alimentación, derechos de todas las personas, se vieron más vulnerados en algunos sectores. Y ante la falta de Estado, la organización barrial fue faro y guía.

La Poderosa: Una resistencia que no pueden callar, un grito de Feminismo popular. Gentileza julito Pereyra, Garganta Poderosa.

Por Emi Urouro y Stefanía González

Marzo empezó frío, lluvioso y gris. Un clima que quizá a muchos y muchas les genera pocas ganas de salir de la cama, se piensa en tomar un café y dejar pasar las horas, pero en un barrio de Córdoba, mujeres y disidencias, llueva, truene o haga sol, trabajan para las vecinas y vecinos tengan una vida más digna.

Este medio quiso recopilar historias de quienes activan en La Poderosa en barrio Yapeyú, mostrar cómo se milita y se vive en esa parte de Córdoba, que parece no existir para las autoridades provinciales, pero que explota de solidaridad vecinal.

Un barrio que marcó y marca el ritmo de la lucha social

“El Yape” como se lo conoce en Córdoba, se ubica en la zona este de la ciudad, entre el Río Suquía y la histórica Barranca Yaco. Urbanísticamente abandonado, segregado por la falta de infraestructura básica y delimitado por proyectos mercantiles que avasallan  su territorio, es ejemplo de la resistencia autogestiva y hogar de la militancia comprometida. 

Y si hablamos de militancia hablamos de MUJERES y Disidencias, quienes alzan la voz ante cada injusticia y luchan desde abajo, con la fuerza del feminismo villero.

Dos proyectos que atraviesan al barrio merecen tintas de reconocimiento: la Casa de las Mujeres y Disidencias; y la Choza Poderosa. Espacios de contención y asistencia para las personas más vulneradas.

La Poderosa: Una resistencia que no pueden acabar, un grito de Feminismo popular

La Casa es un lugar de acompañamiento y contención para vecinas que sufren distintos tipos de violencia de género, sostenido por las propias mujeres y disidencias del barrio.

Desde esta iniciativa trabajan con seis ejes: Trabajo, Salud, Diversidad, Derechos Humanos,Recreación y Educación. Para cada eje, tienen como idea principal realizar talleres, formación y acompañamiento. Además, brindan contención cuando hay una situación de violencia en el barrio.

La Choza, ayuda a la comunidad de diferentes formas, quizá, la que más se notó durante estos meses de pandemia fue la del comedor, porque a la emergencia sanitaria, debemos sumar la económica. 

¿Quienes administran ese centro? vecinas y vecinos organizados, que diariamente garantizan el acceso a una comida de varias familias. Pero eso no es todo aunque ya es un montón, comparado a lo que no hace el Estado- también realizan actividades a través del cooperativismo y la educación popular, como el dictado talleres de apoyo escolar, fútbol, dibujo, periodismo y salud.

El trabajo de La Poderosa es clave, sobre todo, si tenemos en cuenta que en Argentina 8,3 millones de chicas y chicos están en situación de pobreza monetaria, es decir el 62,9% del total de población infantil y adolescente. Y 2,4 millones se encuentran en pobreza extrema.

La Poderosa: Una resistencia que no pueden callar, un grito de Feminismo popular. Gentileza julito Pereyra, Garganta Poderosa.

O si pensamos que entre el 1ro de enero de 2021 y el 8 de marzo hubo 78 muertes violentas de mujeres, travestis y trans y lesbianas en el país. Con esos datos y la palabra de quienes habitan los espacios barriales, se nota una ausencia clave: El Estado.

¿Cómo es militar el feminismo en Yape?

En 2020 la casita cumplió un año, pero el trabajo comenzó hace seis años cuando unas cuantas vecinas comenzaron a tejer redes de mujeres, se empoderaron y se acompañaron para salir de un montón de situaciones que las atravesaban, ya que siempre nos sentían solas y excluidas.

En esta oportunidad, hablamos con las referentes barriales Paula Córdoba, Sandra Ferreyra, Oriana Barreto y Beatriz Silvera, quienes resaltaron que la organización de sus espacios- La Choza y la Casa de Mujeres y Disidencias- es barrial y villera, al igual que el feminismo que las atraviesa y hermana.

El movimiento de mujeres es sumamente amplio, heterogéneo, formado por diferentes teorías y prácticas, pero si en algo coinciden las diferentes ramas del feminismo, es que la sororidad y la acción colectiva motorizan los cambios. 

La Poderosa: Una resistencia que no pueden acabar, un grito de Feminismo popular

Esa idea, la comparten las entrevistadas, quienes resaltaron que las luchas son compartidas, porque son las mismas violencias las que impactan sobre todas. Esa es la gran unidad, pero en este caso, destacan a su feminismo villero porque es el que aplican desde sus territorios, los que habitan cotidianamente.

En esa línea, señalan que las carencias del barrio son su agenda, tanto en la Choza como en la Casa de Mujeres, y en esas necesidades- alimentación, contención ante violencias por motivos de género, apoyo escolar- trabajan desde el feminismo.

“Donde no está el Estado estamos nosotras. Somos esenciales para combatir la pobreza” referentes de La Poderosa, barrio Yapeyú.

Te puede interesar: Actividades por el Día de la Memoria en Córdoba

Es muy difícil explicar en palabras lo que es militar el feminismo en el barrio, nos dice Paula. Lo vimos cuando nos acercamos para contar su realidad, es un nudo en la garganta que se convierte en poder, en poder que se refleja cuando una vecina agradece, en la mirada de niños y niñas del Yape, en el abrazo entre compañeras.

Dejar la vida en el barrio, ante la falta de respuesta gubernamental 

Las entrevistadas, con estas y otras palabras, nos dijeron que el hambre de sus vecinos y vecinas “no conoce de virus ni sabe de pandemias”, es decir, esta problemática es histórica en el barrio, pero como ya mencionamos, toda carencia se profundizó en este contexto de emergencia sanitaria. 

Según la CEPAL, la pobreza en la Argentina trepó en 2020 al 38,8% y el desempleo superó el 20% por la pandemia. Esa cifra impactó en los barrios donde La Poderosa tiene sus comedores y centros de contención, como el caso del Yape.

La Poderosa: Una resistencia que no pueden acabar, un grito de Feminismo popular

Otro dato para tener en cuenta, es que, según la ONG Acción contra el Hambre, América Latina triplicó su inseguridad alimentaria severa en 2020 respecto al año anterior y afectó a 10 millones de personas.

Como era de esperarse, las organizaciones barriales, sociales, de contención, tuvieron que redoblar esfuerzos para cubrir las necesidades básicas de los sectores más vulnerados por las consecuencia socio-económicas que trajo el coronavirus.

Te puede interesar: Los procesos judiciales de Memoria, Verdad y Justicia como “patrimonio histórico y cultural”

“Estamos cumpliendo el trabajo que tenía que cumplir el estado. Cuando vos empezás a militar el feminismo en el barrio te das cuenta, sobre todo en esta época de pandemia, que desnudó todas las carencias, no solamente en temas de alimentación, educación, salud, sino en algo que nos golpea tanto que es la violencia de género” Beatriz Silvera, de la Casa de las Mujeres y Disidencias.

La Poderosa: Una resistencia que no pueden acabar, un grito de Feminismo popular
La Poderosa: Una resistencia que no pueden acabar, un grito de Feminismo popular

En mis compañeras encontré mi lugar

En el barrio nos encontramos como heroínas, pero no las que salen en las películas con armas gigantes y capas, nos encontramos con las que realmente salvan, salvan a sus hermanas, amigas, vecinas, a niños, niñas y adolescentes, a personas que tienen hambre, a quienes perdieron el trabajo, a quienes luchan por seguir estudiando.

La organización barrial y el feminismo villero lograron contener al Yape, ese barrio a donde solo llegan las y los políticos por una foto, y después desaparecen. Son las mujeres y disidencias las que ponen el cuerpo y salen a calle a pesar de los riesgos de contraer coronavirus, porque alguien las necesita.

Estas referentes barriales, si bien entienden, comprenden y luchan contra las necesidades de sus vecinas y vecinos, consideran que necesitan un reconocimiento por parte del Estado a todo ese trabajo que realizan diariamente.

Por último, nos pareció adecuado cerrar esta nota con la palabra de una de las entrevistadas, ya que ellas nos enseñan que la salida es colectiva:

“En la contención de mis compañeras está la fuerza. En el cuidar desde lo colectivo encontré mi lugar (…)Todas juntas somos poderosas, ella es la poderosa, yo soy la  poderosa también y me siento orgullosa de ponerme esta remera”

Beatriz Silvera.
Compartí la nota