China sacudió a Europa y lo obliga a hacerse cargo del plástico

China sacudió a Europa y lo obliga a hacerse cargo del plástico

El gigante asiático dispuso desde enero de 2018 la prohibición de la importación de residuos, en especial los plásticos. En medio de lo que puede llamarse un enfrentamiento comercial entre China y Estados Unidos, este último, junto con la Unión Europea (UE), son las principales víctimas de una medida lapidaria.

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha revelado un informe en donde explica cómo afectó a Europa la decisión del Gobierno chino de prohibir la importación de residuos. Principalmente, porque la exportación de desechos plásticos de la UE a Asia es un medio para lidiar con capacidades de reciclaje insuficientes.

Otro factor que preocupa, suponiendo que existe dicha preocupación, a las autoridades de la UE es la incorporación de algunos tipos de desechos plásticos al Convenio de Basilea de las Naciones Unidas. Lo que obliga aún más a empresas, gobiernos y actores funcionales a la producción exagerada de plásticos a reducir sus prácticas y costumbres generando una economía más circular para el plástico en Europa.

La producción anual mundial de plástico ha aumentado de 2 a 380 millones de toneladas desde 1950 y se prevé que se duplique para 2035 y casi se cuadruplique para 2050”, sostiene el informe de AEMA. Los datos chocan de lleno con la incapacidad de los países europeos para gestionar cantidades crecientes de residuos plásticos de forma circular y sostenible.

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El dolor de cabeza se cuantifica cuando sabemos que a principios de 2019, la UE exportó alrededor de 150.000 toneladas de residuos plásticos por mes. Esta cifra fue prácticamente el doble en 2015 y 2016, hasta 300.000 toneladas mensuales. ¿Dónde fueron a parar esas miles de toneladas que antes recibía China y Hong Kong? Según la fuente consultada por El Resaltador, los desechos debieron ser re-ubicados a otros países asiáticos, como Vietnam.

Aunque varias personas puedan concluir con que Europa encontró un buen destino para su problema con los residuos plásticos, puede que no sea así. El principal inconveniente es que estos nuevos países no llevan a cabo un sistema normativo tan riguroso como China y al existir una falta de control de lo que se importa, muchos de los plásticos quedan obsoletos y terminan en vertederos o son incinerados. En otras palabras, lo mismo que haría la UE si esos plásticos quedaran en su territorio.

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“Una mala gestión de los desechos plásticos tiene efectos negativos sobre el medio ambiente y el clima, como los depósitos de plástico y microplásticos que aparecen en la tierra y en ríos y océanos de todo el mundo. El plástico contribuye al cambio climático a través de las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción y la gestión de residuos, y a los efectos nocivos del uso de productos químicos y agua”, explica el documento de AEMA.

Según ha podido saber El Confidencial a partir de datos de comercio del Ministerio de Economía, en los últimos años la exportación de residuos plásticos a China supuso para las empresas españolas una media de 31 millones de euros al año. El país asiático ha recibido desde 2010 alrededor del 35% de nuestros plásticos usados.

¿Por qué China restringió la importación de residuos?

Si bien China se beneficiaba con la compra de plástico debido a su demanda, muchos de los residuos llegaban en mal estado y requerían un tratamiento extra que era más costoso. La basura era redestinada a vertederos o incinerada generando más contaminación.

En el año 2013, el gigante asiático presentó la operación “Vall Verde” que busca mejorar la calidad de los desechos importados. En el mismo sentido, se esperan nuevas políticas en pro de la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. 

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Sin China, no es lo mismo

Si bien la UE paulatinamente resolvió su inconveniente, el golpe tanto económico como ambiental que significó la pérdida de un cliente como China, no tiene aún solución. Además, la legislación europea prohíbe la exportación de residuos plásticos de la UE a países no pertenecientes a la UE para su eliminación.

Los países deberán ocuparse, de una vez por todas, de una gestión responsable de los residuos y sobre todo de la producción. Recordamos que los desechos plásticos mal administrados han contaminado los ecosistemas terrestres, y se estima que el 80% del plástico oceánico proviene de recursos terrestres.

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La sociedad europea deberá reinventarse y seguir apostando a la conciencia colectiva de la administración de basura, las autoridades deberán actuar de una vez por todas y crear políticas más rigurosas y destinar un mayor presupuesto a la problemática que es propia y no de otros territorios. El control de los vertederos a corto plazo también será un asunto a responder por parte de los gobiernos.

Se debería ver este cambio en el paradigma del comercio de desechos plásticos como una oportunidad para readecuar la economía de consumo del plástico para que sea más circular. La Unión Europea, como así también el mundo, tienen que considerar al tratamiento de residuos como una posibilidad genuina de empleo, ingresos y sustentabilidad.

Sin plásticos de un sólo uso desde 2021

En el año 2018, la Directiva de Plásticos de Uso Único, prohibió y restringió el uso de varios tipos de plásticos: cuchillos, tenedores y pajitas. La medida regirá desde 2021 en adelante. Si bien se cree que marcará el comienzo de una transición para hacer que los plásticos sean más circulares, es una medida que parece llegar tarde.

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¿Cómo afecta el plástico al planeta?

El plástico es una familia de cientos de materiales diferentes, ya sea a base de combustibles fósiles o de base biológica, con una amplia variedad de propiedades y usos.

Cuando el plástico se filtra al medio ambiente, se estanca ahí durante mucho tiempo y puede demorar hasta cientos de años en descomponerse. Así, se perjudica a la biodiversidad y agota los servicios del ecosistema necesarios para mantener la vida. El plástico puede entrar en la naturaleza en forma de basura macroscópica o micro o nanoplásticos.

En casi 70 años y a nivel mundial, se recicló menos del 10% de aproximadamente 6.300 millones de toneladas de residuos plásticos (generados entre 1950 y 2015). Más del 60% del plástico fabricado (desde 1950) se encuentra en vertederos o en la naturaleza, incluidos los océanos. El resto ha sido incinerado o no se ha tenido en cuenta.

Por Juan Maldonado