Bioceres y Havanna producirán el primer alfajor transgénico

Se trata de un acuerdo “científico-productivo” entre las empresas para comerciar en Argentina y Brasil. El foco está puesto en el desarrollo de alimentos a partir del trigo HB4 tolerante a sequía.

La industria argentina se reinventa junto a sus mercados y termina en alianzas insólitas: Bioceres, una empresa de biotecnología que produce semillas para los mercados agrícolas globales, se une con Havanna, la emblemática marca de alfajores. ¿Qué saldrá de esto? El primer alfajor de trigo transgénico (HB4) para comercializar en Argentina y Brasil. Según indicaron, se trata de un acuerdo “científico-productivo” entre ambas empresas, aunque Bioceres también está negociando en la misma línea con otras empresas alimenticias.

Paradójicamente, tanto Havanna como Bioceres hablan de un acuerdo en favor de la sustentabilidad y el cuidado del ambiente. Asimismo, buscan producir alimentos de “alta calidad”: ¿De qué calidad hablamos cuando el producto que ofrecerán es a base de trigo transgénico? Según las partes de este acuerdo, se trata de “una alianza estratégica para la elaboración de productos sustentables”.

“Uno de los primeros objetivos del acuerdo es el desarrollo de alimentos a partir del trigo HB4 tolerante a sequía, un desarrollo de Bioceres, la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet que permite un uso más eficiente del agua y una mayor fijación de CO2 que un trigo convencional. Los productos contarán con el más alto grado de información al consumidor respecto de la zona de origen del trigo, la huella ambiental generada, y otros datos derivados del sistema de identidad preservada establecido para la producción de trigos HB4″

Havanna

Como si el trigo transgénico no hiciera nada

Si nos remitimos a la cita anterior, vemos cómo las empresas involucradas se refieren al trigo HB4 sin pensar en las consecuencias que este puede tener para la salud, prometiendo un mayor grado de información al consumidor. Así, nos ponen trigo transgénico sobre la mesa pero con un poquito más de información, un combo ciertamente desbalanceado en favor de la industria. La opinión de Bioceres sobre el trigo HB4 es convenientemente optimista. Según afirman, al ser una variante con mayor tolerancia al estrés hídrico, se podrá seguir produciendo en un contexto que cada vez tiene más propensión a la falta de agua.

Esta propuesta nos trae un producto cuyo componente principal es trigo transgénico resistente a un herbicida más tóxico que el glifosato: el glufosinato de amonio. Mientras los líderes de Havanna y Bioceres se alegran abiertamente por este nuevo acuerdo, preocupa entre la opinión pública una nueva introducción de este tipo de productos en el mercado argentino.

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Bioceres y Havanna se alían para producir el primer alfajor transgénico

¿Qué hay detrás de Havanna?

En este contexto, no es menor analizar el lugar que ocupa Guillermo Stanley dentro de Havanna y Banco Macro. Havanna es propiedad del fondo Inverlat, que es una compañía de inversión privada cuyos socios son Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli y Guillermo Stanley. A la vez, Stanley lleva adelante la dirección del banco. Pero al final, ¿qué tiene que ver Macro con todo esto?

Dentro de la web del banco existe una sección en donde el agro puede acceder a tarjetas de crédito, las cuales permiten financiar insumos, repuestos y servicios, y pagarlos “a cosecha”. Estos modos de financiación cuentan con “financiación inmediata en pesos, alianzas especiales, vencimientos que se adaptan al ciclo productivo y otras características especialmente pensadas para el campo”.

¿Qué dice el Banco Macro?

Entre las opciones de financiación que enuncia la mismísima web de Banco Macro, están las siguientes:

  • Pagá con granos.
  • Líneas para financiar los gastos de la siembra de la agricultura.
  • Préstamos en pesos.
  • Préstamos en dólares.
  • Tarjeta de Crédito Agro, convenios de bonificación de intereses.
  • Financiación de retención de granos / Warrants.
  • Prendarios y leasing para financiar maquinaria agrícola.
  • Proyecto de inversión: financiamos la compra de campos, silos, energías renovables, instalaciones.

En conclusión, resulta difícil no pensar en una suerte de red tejida entre Havanna, el agronegocio y el Banco Macro. Estamos frente a una futura producción de alfajores transgénicos, cuyo componente principal proviene de un agronegocio financiado por entidades como el Banco Macro. Así, este escenario cuenta con tres actores, de los cuales dos cuentan con un mismo personaje: Guillermo Stanley.

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