Somos el primer país del mundo en aprobar el trigo transgénico

A pesar de una creciente conciencia ambiental entorno a la pandemia, Argentina se configuró como el primer país en aprobar el cultivo de trigo transgénico. El mismo es resistente a la sequía y fue creado por la empresa biotecnológica Bioceres.

Este jueves, el Boletín Oficial autorizó el cultivo de la variedad transgénica de trigo HB4, creada por la empresa biotecnológica Bioceres. Advierten que este tipo de trigo sería resistente a la sequía, y Argentina se posicionaría como el primer país en autorizar el cultivo de trigo modificado genéticamente.

A pesar de esta disposición, Argentina deberá esperar la autorización de Brasil para comercializar este producto. Esto se debe a que el país gobernado por Bolsonaro es el principal comprador de cereales argentinos. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación destacó lo que considera como “beneficios” de esta semilla.

“La tecnología HB4 permite obtener semillas más tolerantes a la sequía, minimizando las pérdidas de producción, mejora la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones de estrés hídrico y da mayor previsibilidad a los rindes por hectárea”, explicó el Ministerio en un comunicado. Así, no solo tendríamos trigo transgénico, sino que el mismo trae consigo el uso de glufosinato de amonio.

Según el ente sanitario Senasa, “no se encontraron objeciones científicas para su aprobación desde el punto de vista de la aptitud alimentaria humana y animal”. Por su parte, la Cámara de Exportadores de Cereales argentina (CEC) manifestó su preocupación frente al posible rechazo de este productos por parte de los países compradores.

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Argentina aprueba el trigo transgénico: es el primer país del mundo que lo logra
Argentina, el primer país en aprobar el trigo transgénico

La aprobación de los consumidores está por verse

Además de Brasil, que no ha expresado su opinión al respecto todavía, otros destinos del trigo argentino son Indonesia, Chile y Kenia. “Ahora debemos salir al mundo y convencer que esto es súper bueno y poder ir generando mercados para estos trigos que representan un salto evolutivo”, opinó el titular de Bioceres, Federico Trucco.

Según algunos integrantes del Comité de Cereales de Invierno del Instituto Nacional de Semillas, nadie en el mundo aprobó el cultivo de trigo transgénico debido al fuerte rechazo local y extranjero. A la vez, se hace muy difícil mantener los cultivos genéticamente modificados lejos de los no modificados.

La aprobación de Brasil “no garantiza que los molinos, panificadoras y consumidores particulares acepten comprar nuestro trigo OGM. Y si lo hicieran no hay garantías que lo hagan sin descuento de precio”, aseguran desde el mismo Comité.

Este proyecto fue desarrollado por biólogos del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, en sociedad con la empresa Bioceres. “Las variedades de trigo HB4 son desarrolladas por TrigallGenetics, un joint-venture entre Bioceres y Florimond Desprez de Francia, una de las empresas líderes a nivel mundial en genética de trigo”, explicaron desde el Conicet.

Si es transgénico, no es una solución

El lanzamiento de esta variante de trigo transgénico resuena en nuestras cabezas. Estamos hablando de un producto altamente promocionado por sus creadores, quienes no tienen en cuenta el uso de agrotóxicos que llegarán a nuestras mesas en forma de panes, por ejemplo. Cabe recordar que en 2016 un cargamento de trigo argentino fue rechazado en Corea del Sur por contener trigo transgénico ilegal.

Estamos hablando de un cereal que es resistente a la sequía, el cuál contiene glufosinato de amonio. ¿Qué dudas quedan? Vamos a consumir, una vez más, productos cargados de químicos y componentes anti naturales. Así, el agronegocio se sirve del consumo masivo para hacer sus transacciones.

De los 51 transgénicos aprobados en Argentina, 37 son tolerantes a herbicidas como el glifosato, glufosinato de amonio, 2,4D, entre otros. Es preocupante cómo los avances tecnológicos y científicos siguen por el camino del dinero, sin pensar en las consecuencias que ya pueden verse en la salud de quienes consumen sus productos transgénicos.

De esta manera, el trigo transgénico se suma a la soja, el algodón y el maíz. A esta altura, ni siquiera se habla de un gobierno de turno, sino de años y años de ignorar la cuestión ambiental y de salud, por priorizar un agronegocio que crece a costa de nuestros suelos, nuestros cuerpos y nuestro trabajo.

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