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Aficionados detectan 99 especies de plantas no registradas en Córdoba

Publicado por:Anouk Rubini

La ciencia se nutre de voluntades ciudadanas: un estudio del CONICET y la UNC demuestra que el esfuerzo de la comunidad no científica ayuda a conocer la biodiversidad y a crear políticas de conservación, en un escenario de invasión de especies exóticas.

Aficionados a la naturaleza detectaron unas 99 especies de plantas que ningún científico había registrado antes en Córdoba. Las imágenes, cada una con su respectiva fecha y ubicación fueron registradas en ArgentiNat, nodo argentino de la plataforma global de ciencia ciudadana iNaturalist.

El dato surge de un estudio del CONICET y la UNC. En pocos años, la participación ciudadana en el registro de especies acumuló un volumen equivalente a la mitad de la información botánica registrada en un siglo de ciencia tradicional. En iNaturalist se registraron, hasta junio de 2025, más de 1.300 especies de plantas: aproximadamente la mitad de la flora conocida de la Provincia de Córdoba.

Relevamiento de especies en tiempo real y de libre acceso

El trabajo de investigación que permitió entender la relevancia del aporte comunitario en la construcción de conocimiento científico fue publicado en la revista científica Flora.

Los autores son Lucas Carbone y Julia Tavella, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, de Conicet y la UNC) y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC; Federico Actis Alesina, biólogo de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC, y Cesar Massi, de la plataforma iNaturalist – ArgentiNat.

Lucas Carbone es además curador de los registros subidos a iNaturalist. “Nuestro artículo relevó más de 25 mil observaciones de plantas en el territorio provincial. Estas observaciones las hicieron cerca de 1.300 personas, entre aficionados a las plantas, estudiantes, investigadores, etc. Es uno de los primeros artículos del Sur global en utilizar datos de ciencia ciudadana sobre plantas”, comentó Carbone, resaltando la importancia de la participación comunitaria y la producción de conocimiento local, con datos de libre acceso y disponibles en tiempo real.

Biodiversidad en crisis

La biodiversidad está en crisis global. Los factores son muchos, la mayoría consecuencia directa de actividades económicas sin control que explotan el suelo con monocultivo intensivo, talan y queman bosques y selvas, contaminan ríos, desertifican monte nativo, colocan especies exóticas e invasoras en ecosistemas locales y aceleran el cambio climático, elevando paulatinamente la temperatura de los cuerpos de agua y del ambiente.

Todas estas acciones, entre otras, se traducen directamente en la pérdida de ecosistemas y especies animales y vegetales a lo largo de todo el planeta, con consecuencias funestas no solo para esos seres vivos con los que compartimos la Tierra sino también para las personas, que al igual que cualquier otro organismo necesitan de esos ecosistemas y especies para vivir. Además, quienes primero sienten el cimbronazo de la crisis y las consecuencias de la contaminación son, como siempre, las personas más empobrecidas.

Córdoba tuvo una reducción drástica de su monte nativo, gracias al avance indiscriminado de la agricultura (especialmente el monocultivo de soja) y el negocio inmobiliario. En este escenario, la contribución de aficionados al registro de especies de flora y fauna cordobesa permite identificar cuáles de ellas existen y cuáles están en peligro, para diseñar estrategias de conservación.

Las plantas se reproducen y de ese modo, se trasladan: muchos de los nuevos registros de especies de flora existentes en Córdoba pertenecen a especias invasoras exóticas. Algunos cactus, como Cylindropuntia imbricata; suculentas muy cultivadas, como el grupo Kalanchoe; y dos leguminosas (Leucaena leucocephala y Spartium junceum) de las que ya se conocían alarmantes antecedentes de invasión en otros lugares del mundo.

“La aparición de estas especies exóticas nos hace abrir los ojos y preguntarnos qué plantas son las que estamos cultivando como ornamentales en nuestros parques, jardines y patios, porque muchas veces ese es el origen de la invasión”, señala Carbone.

También cambió la distribución en el territorio cordobés de especies autóctonas, ya sea por el cambio climático o el uso del suelo. Este es también un eje de investigación.

«Muchas de las especies nativas raras no fueron encontradas en la actualidad, lo que sugiere que estas ausencias podrían indicar que falta trabajo ciudadano para registrarlas o que son extinciones locales«, señala Carbone.

¿Qué es la ciencia ciudadana y por qué es tan importante?

La ciencia ciudadana funciona como un complemento de la ciencia tradicional que permite que cualquier persona contribuya al conocimiento científico. Sitios como iNaturalist y su nodo ArgentiNat permiten que usuarios suban fotos de plantas, animales y hongos para que una comunidad global ayude en su identificación, construyendo así bases de datos masivas, abiertas y en tiempo real.

En el mundo, más de 300 millones de observaciones ya están siendo utilizadas en investigaciones científicas y conservación, así como en políticas públicas.

“La ciencia ciudadana es importante porque conecta a las personas con la naturaleza. Eso nos permite conocer y experimentar cada rincón de nuestra tierra y también es vital para plantear estrategias de conservación en base a ese conocimiento”, señala Carbone.

La ciencia ciudadana, como la ciencia en sí, no está exenta de sesgos, por lo que los datos siempre están sujetos a la vigilancia epistemológica. Algunos de estos sesgos son:

– Sobrerrepresentación de especies llamativas o abundantes, más fáciles de fotografiar e identificar.
– Subrrepresentación de gramíneas o pastos y afines, menos carismáticas y difíciles de distinguir en imágenes.
– Concentración de registros en zonas accesibles, cercanas a  ciudades más pobladas y caminos.
– Mayor presencia de especies exóticas respecto de las nativas.
– Las especies raras (con abundancia baja) o conocidas solo por registros históricos son menos detectadas, lo que puede reflejar tanto falta de observaciones como posibles desapariciones locales.

Cómo participar de iNaturalist

Para sumar tus registros de especies de flora, fauna y hongos, podés entrar a la página web o descargar la App de celular. Se requiere crear un usuario para poder cargar datos de observaciones. Una observación puede ser una foto del organismo (o un audio, en el caso de aves u otros animales), que debe ir acompañada de una ubicación geográfica y la fecha de registro.

Nota con información de Redacción UNCiencia, de lxs autores: Lucas Carbone y Julia Tavella (IMBIV de Conicet y UNC), Federico Actis Alesina (FCEFyN, UNC) y Cesar Massi (ArgentiNat).

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