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Córdoba: científicas de la UNC patentan un detector portátil de arsénico en agua

Publicado por:Anouk Rubini

Marcela Rodríguez, Daiana Reartes y María Dolores Rubianes son las tres investigadoras del Departamento de Físicoquímica de la Facultad de Ciencias Químicas y del CONICET que desarrollaron un sensor para detectar aguas contaminadas con arsénico, un problema que afecta la calidad del agua para millones de personas.

En Argentina, cerca de 17 millones de personas están expuestas al consumo de agua contaminada con arsénico, según un análisis de la Universidad Nacional de Rosario que recopila información de 61 publicaciones científicas. Nuestro país tiene la mayor área afectada de aguas subterráneas contaminadas con este elemento en Latinoamérica: aproximadamente un millón de kilómetro cuadrados, en zonas de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco, Salta, Santa Fé y La Pampa.

Las aguas contaminadas con arsénico son un problema de salud a nivel global. Su consumo prolongado genera HACRE (hidroarsenicismo crónico regional endémico), una enfermedad que produce lesiones en la piel, problemas cardiovasculares, diabetes y cánceres, así como daños neurocognitivos en infancias. Poblaciones sin acceso al agua potable están expuestas a consumir arsénico en el agua en su forma más tóxica, el arsenito As(III).

Ante esa problemática, las investigadoras Marcela Rodríguez, Daiana Reartes y María Dolores Rubianes, científicas del Departamento de Fisicoquímica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del CONICET, desarrollaron un sensor electroquímico de bajo costo, portátil, fácil de usar y desechable, capaz de detectar la presencia de As(III) en el agua potable.

En diálogo con Canal 10, Marcela Rodríguez (UNC – CONICET) nombró las ventajas y la importancia vital de este desarrollo, que ya se incorporó al catálogo de UNC Innova: «Al ser portátil, pequeño, de fácil aplicación, el sensor puede medir el nivel de arsénico en territorio», afirmó.

El sensor tiene el tamaño de un pendrive. Su bajo costo y portabilidad facilita el trabajo en territorio de ONGs, municipios, escuelas rurales y otros actores territoriales. Además, no se requieren conocimientos técnicos específicos para aprender a usarlo.

Daiana Reartes, otra de las investigadoras que participó del proyecto, explicó que el sensor es una tira reactiva que permite medir la presencia de este elemento nocivo para la salud en tan solo tres minutos, con una alta sensibilidad.

El invento de las científicas de la UNC y el CONICET ya se probó con muestras de agua de General Levalle (Córdoba) y Recreo (Catamarca), dos localidades afectadas por altos niveles de As(III).

No solo las tiras funcionan y son muy veloces, sino que además tienen una sensibilidad que permite detectar valores de arsénico incluso por debajo del límite (10 partes por billón) recomendado por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Los resultados obtenidos fueron equiparables a análisis realizados en laboratorios del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos Córdoba (ICYTAC) de la UNC, con equipos costosos de mayor porte y técnicas más tradicionales para cuantificar metales en concentraciones muy bajas, como la espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente (ICP-MS).

Una solución que no existía en el mercado local

La innovación de las científicas aporta una solución que no estaba disponible en el mercado local ante un problema sanitario y social que no recibe atención gubernamental, explicó Rodríguez.

Las investigadoras utilizaron herramientas de bionanotecnología para producir nanoestructuras de oro de alta calidad, luego modificadas con un biopolímero natural y biodegradable derivado de la quitina, presente en los exoesqueletos de crustáceos e insectos.

El resultado del proceso es un bionanohíbrido que, mediante transducción electroquímica, interactúa con el arsénico, revelando las nanopartículas de oro y generando una señal eléctrica que, conectada a un dispositivo, informa el contenido de arsénico de la muestra con alta precisión.

A fines del año pasado, el equipo inició el proceso de patentamiento ante el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI). Las gestiones fueron conducidas por la Oficina de Propiedad Intelectual, dependiente de la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la UNC.

En esa línea, la científica advierte que si bien en Argentina hay un volumen exhaustivo de investigación interdisciplinaria sobre cómo se distribuye el arsénico en el territorio, sus efectos y qué laboratorios están en condiciones de medirlo, todavía no se han adoptado medidas sanitarias para la población afectada.

Rodríguez concluye la necesidad imperiosa de políticas públicas de salud que tomen medidas concretas para prevenir la contaminación de agua con arsénico y desplegar estrategias de mitigación ante poblaciones vulnerables.

Con información de Andrés Fernández para UNCiencia

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