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El Gobierno busca modificar el sistema de patentes científicas

Publicado por:Anouk Rubini

El Ministro Sturzenegger impulsa el ingreso de Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes. Científicos acuerdan que hacerlo en un contexto de desfinanciación de la ciencia y la educación local solo favorecerá a grandes laboratorios extranjeros.

Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, está impulsando el ingreso de Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés).

158 países forman parte de este tratado, que acuerda la protección de patentes a nivel global. Argentina es uno de los pocos que quedaron afuera, en los años ’90, por la insistencia de las industrias nacionales —especialmente farmacéuticas— en no ingresar, porque de lo contrario aumentaría la competencia.

Sin plata para investigar, no hay muchos inventos argentinos que patentar

Científicas y científicos locales pidieron durante años que nuestro país ingrese al PCT, porque no ser parte de esta organización dificulta el patentamiento de invenciones argentinas en términos de tiempos, costos y protección de la patente.

No obstante, alertan que decidir entrar en este momento político económico, en el que la ciencia y la educación en Argentina están desfinanciadas a un nivel que la revista Nature calificó de «cientificidio» solo favorecerá a grandes laboratorios y empresas extranjeras: la inversión inicial del Estado en ciencia y desarrollo, cuando los riesgos son elevados, no puede faltar, independientemente de que luego venga la inversión privada.

En el escenario libertario,no hay presupuesto para ciencia, investigaciones y desarrollo argentino. En ese contexto, el ingreso argentino al PCT facilitaría el patentamiento de los científicos del CONICET en el país, pero también el de científicos extranjeros: es por ello que el ingreso al PCT le abriría la puerta a, por ejemplo, grandes laboratorios estadounidenses, de patentar en la Argentina y extender sus negocios en nuestro territorio, mientras que nuestros desarrollos locales luchan por sobrevivir con un recorte de aproximadamente el 40% de su presupuesto. Sin plata para investigar, no hay mucho que patentar.

Para el Gobierno, que ya demostró no tener interés alguno en la ciencia soberana desguazando universidades públicas y al CONICET, entrar al PCT significa alinearse con el requisito de Estados Unidos explicitado en el acuerdo bilateral firmado entre el país del Norte y Argentina. Hasta hace poco tiempo, Estados Unidos incluía a la Argentina en una lista como “una de las naciones que no respeta la propiedad intelectual”.

Nuestra adhesión al PCT y el cambio en el sistema de patentamiento vigente, aprobado en los años ’90, será enviado como proyecto al Congreso.

Un sistema de patentes hecho a la medida de intereses del Norte Global

Darío Codner, físico y especialista en transferencia tecnológica, explicó en diálogo con Página/12: “De integrarse será más sencillo para los grupos extranjeros elegir a nuestro país como un territorio para patentar. Hoy es un desincentivo para una compañía extranjera que Argentina no esté en PCT, porque al no estar en el club solo tiene un año, en vez de 30 meses para tomar la decisión de patentar”.

Codner señala que está de acuerdo con el ingreso al PCT, en tanto reclamo histórico del sector científico argentino, pero que entrar en un momento como éste de desfinanciación de la ciencia y la investigación local, solo significa abrir el mercado, sin otro beneficio para un sistema científico ahogado.

Nicolás Rendtroff, secretario de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Plata e investigador del Conicet, observa: “Hay una trampa en que las patentes no representan el flujo de los resultados de investigación en todas las disciplinas. Solo en algunas, como el sector farmacéutico. Gracias a que Argentina no está alineada completamente al sistema PCT, ha podido mantener políticas más flexibles sobre patentes farmacéuticas, como la declaración de interés público para producir genéricos. Entrar al PCT sin reservas implicaría endurecer esas normas a favor de las farmacéuticas de EE.UU. como Pfizer y Moderna”.

“Adherir al PCT fortalece el sistema global de patentes diseñado por y para Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Ese sistema ha sido usado para encarecer medicamentos, bloquear tecnologías agrícolas a países del sur y erosionar el conocimiento libre. Ese costo es incalculable en términos de soberanía y derecho a la salud y la educación”, aclara Rendtroff.

El investigador concluye: “Los recursos que hoy se gastan en intentar patentar en EE.UU. (con o sin PCT) son recursos que no se destinan a investigación orientada a necesidades populares locales. El debate no debería ser ‘cómo patentar más barato en EE.UU.’, sino por qué tenemos que patentar en EE.UU. en lugar de desarrollar capacidades propias y colectivas”.

Qué es el PCT y por qué le interesa al gobierno

Sturzenegger defendió el ingreso de Argentina al PCT en la TV Pública. Allí, se refirió a la poca utilidad de patentar inventos en Argentina, considerando que al no ser parte del PCT, esas patentes no están protegidas en el resto del mundo.

No obstante, remarcar este hecho a la par que desbarata el sistema científico local es, cuando menos, una enorme contradicción. En ese sentido Diego Comerci, investigador del CONCIET y funcionario de la Universidad Nacional de San Martín en el área de innovación y desarrollo, explica: “Si el Estado no pone un peso en ciencia no tiene mucho sentido adherirse a ningún Tratado ni nada. Hay teoría incluso que lo respalda: el Estado no puede desatenderse de ciertas inversiones en ciencia y tecnología, sobre todo, en el primer tramo del proceso de investigación y desarrollo, que es el de mayor incertidumbre. Luego entran los privados, financian, escalan, realizan evaluaciones de mercado y demás, pero al comienzo necesitás al Estado”.

Y remata: “Si el Estado no está, el gobierno puede hacer la ley de patentes que quiera, pero no va a servir para nada. Vienen a romper todo y ni siquiera entienden lo que rompen. Es una macana porque se necesita el lineamiento del Estado para fijar prioridades y establecer una política”.

Con información de Página/12.

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