Fue por amplia mayoría: 58 votos a favor y 9 en contra. Milei tiene 10 días para vetar la ley, como ya dijo que hará, o promulgarla.

Se aprobó en el Senado la ley de Financiamiento Universitario, por amplia mayoría: 58 votos a favor y 10 en contra.
El proyecto tiene como objetivo actualizar las partidas presupuestarias dedicadas a sostener las universidades públicas nacionales, así como los deteriorados salarios de sus docentes.
Este proyecto, ahora ley, es similar en su propuesta al que Milei vetó el año pasado. La aprobación cae en un momento álgido en la crisis del sistema universitario, con paros y movilizaciones en defensa de las universidades públicas.
Cuando el proyecto fue aprobado en Diputados, Javier Milei anunció que lo vetaría: en su plan económico y político, casi todo el gasto público atenta contra el equilibrio fiscal. El presidente tiene 10 días para decidir agudizar la crisis del sector vetando la ley o promulgarla y calmar las aguas.
Cómo fue la votación
La votación en el Senado que convirtió en ley al financiamiento universitario contó con 58 votos positivos, 10 en contra y tres abstenciones: María Huala, Andrea Cristina y Juan Carlos Romero.
Los votos afirmativos pertenecieron a senadores peronistas y kirchneristas, radicales e incluso de otros sectores dialoguistas con el Gobierno nacional.
Los votos en contra fueron los seis senadores de La Libertad Avanza, tres del PRO: Martín Goerling (Misiones), Alfredo De Angeli (Entre Ríos) y Carmen Álvarez Rivero (Córdoba), y la radical santafesina Carolina Losada.
El proyecto necesitaba conseguir votos afirmativos de al menos dos tercios de la Cámara en el Senado, objetivo que superó con creces; lo que habilita cierta esperanza de que, en caso de que Milei vete la ley de financiamiento universitario y haya que volver a empezar, se pueda darle un último revés en las Cámaras a los libertarios en favor de la educación pública, ya definitivamente.
Eduardo “Wado” de Pedro, senador de Unión por la Patria, señaló que “los argentinos perdimos más de un año sin que se haya construido ni un aula. Los docentes y no docentes perdieron el 30% del poder adquisitivo de sus salarios”.
“La mayoría de los senadores saben que la educación universitaria es la llave para el desarrollo de la Argentina. Cuando se discutió en comisión, la mayoría defendió el rol de cada una de las universidades que tienen en sus provincias. Lo hicieron porque sus universidades nacionales tienen mucho que ver con el modelo productivo y el desarrollo que se da en sus regiones”, afirmó de Pedro.
En la misma línea agregó: “El 90% de los chicos y chicas que están en las escuelas secundarias quieren ir a la universidad. Miren si no tendremos ganas de crecer y trabajar”.
Su par de bancada, la mendocina Anabel Fernández Sagast, también habló: “Nos gobierna una derecha vulgar y rapaz. A la percepción de su realidad paralela le falta calle y empatía. En las universidades públicas, como la de Cuyo, ha crecido un 32% el pedido de beca. Defender la universidad pública es un síntoma de esperanza y progreso. La justicia social es la universidad pública”.
Con representación en universidades, el senador de Evolución Radical Martín Lousteau sostuvo: «No hay nada que te pueda dar el Estado que transforme tanto tu vida y la de tu descendencia, como la educación universitaria. Hoy los docentes buscan otra actividad para complementar. Dejan la docencia o se van a universidades privadas». “La universidad es el trampolín del ascenso de generaciones de familias argentinas”, agregó.
En la misma sintonía, el radical Flavio Fama afirmó: “No se conoce el sistema universitario en un recinto donde más del 50% son graduados de universidades públicas. La universidad no es una escuelita. Es un lugar a donde van argentinos de todas las clases sociales y de todas las extracciones políticas«.
Desde el sector libertario, el jefe de bloque, el jujeño Ezequiel Atauche, defendió las políticas de Milei: “Cuando nosotros llegamos a este gobierno nos encontramos con un sistema donde muchos niños no sabían leer. Uno de cada diez niños no sabe leer y uno de cada dos no puede comprender textos. Todos estos datos ponen en evidencia muchos años de malos manejos de la educación”.
Atauche insistió con argumentos que visibilizan que la inquina libertaria contra las universidades es ante todo una arista de la batalla cultural: “la educación se pervirtió durante décadas. Se utilizaron las aulas como lugares de lavado de cerebro y disputa ideológica. Muy triste. Este gobierno hizo un plan de alfabetización y sacamos ideologías que envenenaban la mente de nuestros niños y jóvenes”.
58 senadoras y senadores hicieron ley un financiamiento universitario digno. Ustedes no solo representan a sus provincias, también a nuestra nación.
— CIN (@CINoficial) August 22, 2025
Gracias por defender la universidad pública argentina. pic.twitter.com/9XmZwSNtVh
Qué establece la ley de Financiamiento Universitario
En el Senado se aprobó la Ley de Financiamiento Universitario redactada por los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). La misma busca elevar el presupuesto universitario progresivamente hasta alcanzar el al 1,5% del PBI en 2031.
También actualiza gastos de funcionamiento de las casas de altos estudios, destina una parte del presupuesto para la creación de carreras estratégicas y convoca a paritarias a docentes y no docentes.
La ley establece una recomposición presupuestaria de mayo a diciembre del 2024 y, a partir de enero de este año, una actualización bimestral de acuerdo a la inflación.
Los recursos obtenidos se utilizarán para el funcionamiento para establecimientos universitarios, hospitales universitarios, Ciencia y Técnica y actividades de Extensión Universitaria.
Otro de los puntos que plantea el texto aprobado es que en el 2025 debe completarse la incorporación al básico de convenio colectivo de todas las sumas no remunerativas y no bonificables percibidas.
A su vez, la Auditoría General de la Nación (AGN) realizará el control administrativo externo de las instituciones universitarias de gestión estatal y remitirá al Congreso los informes producidos y el plan de seguimiento y control.

