El juez de la Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca publicó una Carta Abierta argumentando contra la Reforma Penal Juvenil.

Rodrigo Morabito, juez de la Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, publicó una «Carta Abierta al Sr. Presidente» en donde expone numerosos argumentos en contra de la Reforma Penal Juvenil propuesta por el Gobierno Nacional.
El juez Morabito se expresó crítico de un proyecto que busca solo castigar sin preocuparse por prevenir el delito, tema especialmente relevante cuando se habla de menores de edad cuyos derechos el Estado vulnera cotidianamente.
“Señor Presidente: el derecho penal no repara lo que el Estado no supo cuidar a tiempo”, dice el juez en su carta, dirigida a Javier Milei y sintetiza en un potente mensaje: “Proteger a la sociedad no es solo sancionar, sino evitar que el daño ocurra”.
El Estado llega tarde y solo para castigar
El magistrado, quien se formó en la UNC y además de juez, es profesor de derecho penal en la Universidad Nacional de Catamarca y miembro de la mesa nacional de Asociación Pensamiento Penal, enfatiza en su texto el «abandono acumulado» que se revela en los casos de menores que incurren en la delincuencia. En esa línea, insiste en el rol del Estado presente para prevenir la criminalidad.
El juez Morabito ilustra su trabajo diario con chicos y chicas que “no aparecen en las estadísticas ni en los discursos”. “Rostros de adolescentes cansados, rotos, sin esperanza. Chicos y chicas que llegan tarde a la Justicia, después de haber sido violentados en sus hogares, expulsados de la escuela, abandonados en las calles, consumidos por las drogas y, muchas veces, utilizados por adultos inescrupulosos para delinquir”, es el panorama con el que lidia la administración de Justicia en el fuero penal juvenil.
Morabito le aclara a Milei que su postura no es la de justificar delitos ni negar el dolor de las víctimas y sus familias, que “merece respeto, escucha y respuestas serias del Estado”.
“Sí escribo para decirle algo que veo todos los días: cuando el Estado llega por primera vez a la vida de estos adolescentes, casi siempre lo hace a través del castigo. Y llega tarde”, advierte Morabito. “En los tribunales no vemos ‘enemigos’. Vemos historias de abandono acumulado. Vemos una cadena de violencias que comenzó mucho antes del hecho delictivo. Y vemos, con enorme preocupación, cómo frente a ese fracaso previo, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor”, explica.
“Señor Presidente: el derecho penal no repara lo que el Estado no supo cuidar a tiempo. La cárcel no devuelve lo que la infancia perdió. El castigo no sustituye a la presencia estatal que faltó cuando aún había margen para prevenir”, argumenta Morabito.
«Cuidar a nuestros niños, niñas y adolescentes es la única política seria de seguridad a largo plazo»
El juez Morabito continúa su carta a Milei, en rechazo a una Reforma Penal Juvenil que solo profundiza el castigo sin entender realmente cuáles son los enfoques que reducen el crimen y mejoran la seguridad.
Según el magistrado, trabajar en el fuero penal significa tomar “decisiones difíciles, humanas, incómodas. Implica escuchar a víctimas, pero también mirar a los ojos a adolescentes que nunca tuvieron una oportunidad real. Implica entender que proteger a la sociedad no es solo sancionar, sino evitar que el daño ocurra”.
Por otro lado, hay decisiones que no hacen nada por resolver los problemas de fondo, como la baja en la edad de imputabilidad: “Bajar la edad de punibilidad puede dar una sensación inmediata de respuesta, pero no construye futuro. No reduce la violencia. No honra a las víctimas. Solo amplía un sistema penal que llega siempre tarde y que ya ha demostrado su ineficacia”.
“Cuidar a nuestros niños, niñas y adolescentes no es ingenuidad. Es responsabilidad institucional. Es la única política seria de seguridad a largo plazo de una nación democrática. Es intervenir antes, acompañar antes, sostener antes. Es estar presentes cuando todavía hay algo para salvar”, argumenta Morabito.
El juez concluye su carta abierta remarcando que sus palabras nacen de la experiencia de quien lidia cotidianamente con la administración de justicia en contextos de dolor y ve las consecuencias del abandono estatal.
“Ojalá esta carta sirva para reflexionar. Porque cada adolescente que llega a un tribunal es, antes que nada, una pregunta que el Estado no supo responder a tiempo”, concluye al juez, y saluda “atentamente” al presidente.

