El INDEC presentó un nuevo informe en donde destaca que la pobreza llegó al 31,6% y bajó respecto al semestre anterior. El dato parece alejado de la realidad. La UCA cuestiona los métodos de medición.

El INDEC difundió datos correspondientes al primer semestre de 2025, pero desde la UCA señalan que hay una «sobrerrepresentación» en el índice de baja de la pobreza.
El informe apunta que el 31,6% de la población es pobre y el 6,9% se encuentra en la indigencia.
Se trata de una caída notable frente al 52,9% y 18,1% registrados un año atrás, luego de la devaluación aplicada inmediatamente a la asunción de Javier Milei como presidente.
La mejora se asocia a la estabilización macroeconómica de los últimos meses, con una fuerte desaceleración inflacionaria y un menor incremento de los precios de las canastas básicas respecto al índice general.
Sin embargo, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) que es referente en medir la pobreza hace años, advierte que las cifras deben leerse con cautela. En un comunicado difundido ayer, aseguran que en escenarios de alta volatilidad inflacionaria o de estabilización, la medición de la pobreza por ingresos puede sobrerrepresentar la magnitud del alivio social registrado.
«Ello se explica, en primer término, por una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC), derivada tanto de cambios en el cuestionario como de un mejor registro en un escenario de menor inflación» apuntan. Es decir, hay un cambio positivo metodológico que permite obtener más datos que en años anteriores que condiciona la comparabilidad con series previas y limita la precisión del indicador.
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El otro factor clave que señalan desde la UCA para indicar que hay una «sobrerrepresentación» en la baja de la pobreza es la persistencia de canastas de consumo construidas en 2004-2005, que no reflejan plenamente los cambios recientes en tarifas y precios regulados.
«Dicha desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación efectiva de los hogares» señalan.
El informe concluye que, aunque la reducción de la pobreza es real, su dimensión está sobreestimada y sugiere que el INDEC debería actualizar las canastas de referencia, con la intención de transparentar el impacto de los cambios metodológicos y así reflejar con mayor claridad tanto los avances como los problemas estructurales de inclusión social.

