Un informe de Zuban Córdoba arroja nuevos datos respecto al ahorro en dólares, la confianza en el sistema electoral y en la democracia.

El nuevo informe de Zuban Córdoba se realizó sobre la base de 1500 consultados mayores de 16 años, con un nivel de confianza del 95%.
El primer dato y el más contundente refiere a los dólares «en el colchón» que los argentinos supuestamente tendrían ahorrados, según el ministro de Economía Luis Caputo, quien contaba con que la gente los ponga a circular.
El 72% de los argentinos no tiene ahorros en dólares
Según el informe de Zuban Córdoba, solo el 19,9% de los argentinos declara tener dólares ahorrados «en el colchón». El 72,1% de los argentinos encuestados no tiene ahorros en dólares. «El fenómeno del “dólar colchón” es sin dudas algo reservado para las clases medias altas y altas«, observa el texto del informe.
Respecto a quienes respondieron afirmativamente tener dólares ahorrados, el 45,7% prefiere seguir guardándolos. Sólo el 12,2% está dispuesto a blanquearlos en el nuevo régimen que presentó el gobierno. Aún con incentivos, la mayoría no quiere desprenderse de sus ahorros.
Sobre este magro 12,2% que sí blanquearía sus dólares, la consultora cordobesa afirma que se trata de «un porcentaje escueto tomando en cuenta que el nuevo blanqueo es parte central del programa económico del gobierno para lo que queda del 2025″.
Un 9,5% de quienes tienen ahorros en dólares declaró usarlos para llegar a fin de mes. El 8,8% dijo guardarlos para vacaciones, y los porcentajes restantes son de personas que no sabe qué hacer con los ahorros o planea hacer otras cosas.
Credibilidad y confianza
El informe de Zuban Córdoba también preguntó el grado de acuerdo con la siguiente afirmación: «Cuando los ministros de Milei traigan sus dólares del exterior, voy a gastar los míos”. El 45,4% de los encuestados está de acuerdo con esta frase, mientras que el 41,2% está en desacuerdo.
La mayoría de los encuestados (un 57,8%) está de acuerdo con la frase: “Lo último que se me ocurre es gastar los dólares porque Milei y su gobierno me lo piden”. Solo un 36,6% está en desacuerdo.
«Incluso quienes quieren a la actual gestión no están dispuestos a poner las manos en el fuego por ella. Mucho menos sus ahorros», observó Zuban Córdoba. Refiriéndose al bolsillo como el «órgano más sensible» de los argentinos, la consultora asevera que el mismo «no entiende de ideologías» y no se va a comprometer ciegamente aunque apoye al actual proyecto político.
Apatía política
Respecto al voto, Zuban Córdoba preguntó por los factores que motivan a la gente a ir a votar: para el 43% de los encuestados lo que podría incentivarlos a votar es sentir que su voto genera cambios.
«La confianza en los candidatos o el cargo en juego son factores secundarios. El voto como herramienta de cambio sigue vigente, aunque cada vez más condicionado«, observó la consultora.
Por un amplio margen, le siguen la importancia del cargo a elegir (18,7%) y la confianza en los candidatos o partidos (17,5%).
En cuanto a los factores que desmotivan a la gente a participar con su voto del sistema democrático, un 25% dice que no confía en los candidatos, un 17,5% siente que su voto no cambia nada y un 17,7% desconfía del sistema electoral.
«La apatía política es multicausal, pero tiene un núcleo claro: la desconfianza«, reflexiona la consultora.
Es interesante considerar que, a pesar de la desconfianza y el desencanto respecto al clima político actual, los argentinos siguen apostando al voto obligatorio: un 65,1% seguiría con el sistema obligatorio, mientras que un 31,3% lo volvería voluntario. Si bien este último porcentaje no es menor, siguen siendo amplia mayoría quienes acuerdan con la obligatoriedad de participar en los comicios.
Sobre estos últimos datos, el análisis de Zuban Córdoba finaliza con la siguiente afirmación: «La democracia argentina atraviesa una etapa de fragilidad cultural. La revalorización del voto como herramienta transformadora exige no solo propuestas atractivas, sino también una nueva narrativa democrática que conecte con el malestar social sin caer en el cinismo o la antipolítica».

