Murió Sara Solarz, protagonista en la lucha por los Derechos Humanos

A los 85 años, Sara falleció. Pero dejó su testimonio sobre la última dictadura cívico militar, pieza clave sobre todo en materia de robo de bebés.

Sara Solarz junto a un documento clave sobre el robo de bebés y los vuelos de la muerte
Fuente: Página 12

Sara Solarz fue militante y querellante en juicios de lesa humanidad, tras ser la única sobreviviente de su familia luego de la dictadura del ’76 en Argentina. Ayer, Sara falleció a los 85 en Suiza, pero su testimonio fue un aporte clave, sobre todo en materia de robo de bebés.

Durante el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, Sara perdió a sus dos hijos adolescentes y a su marido. Desde entonces, su lucha por esclarecer lo sucedido no cesó. Solían llamarla “la partera”, ya que después de ser secuestrada y aprisionada en la ESMA, fue obligada a trabajar en la zona donde las cautivas embarazadas daban a luz y se les robaban sus bebés.

Durante su cautiverio en la Escuela de Mecánica de la Armada, Sara fue torturada y abusada sexualmente, razón por la cual años más tarde denunciaría al prefecto Héctor Febres. Paralelamente, participó como testigo en la causa por la apropiación de menores durante la dictadura, en 1998.

“Había mujeres que pedían que no les cortaran el cordón umbilical porque sabían que serían separadas de sus bebés y que las matarían”, relató Sara durante el juicio, al recordar sus días en la Esma.

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Sara como testigo clave en los juicios de la Esma

Tras ser liberada en 1979, Sara se embarcó hacia España, año en el cual participo del Testimonio de París. Allí, junto a otras dos mujeres sobrevivientes, habló sobre cómo funcionaba la Esma, qué eran los vuelos de la muerte y cómo funcionaba el robo de bebés a madres en cautiverio.

Durante aquel testimonio, Sara nombró a Gonzalo “Chispa” Sánchez, un oficial de Prefectura que también participó en el secuestro de Rodolfo Walsh. Por su parte, Sara lo conoció al llegar a la Esma, cuando le descubrieron la cara para fotografiarla. “Yo soy uno de los que la secuestró”, le dijo Sánchez antes de contarle cómo arrojaban los cuerpos al mar.

Años más tarde, con el retorno de la democracia, Sara fue testigo nuevamente, esta vez en el Juicio a las Juntas. Allí, relató como dos hombres que decían pertenecer al Tercer Cuerpo de Ejército y al campo de concentración La Perla le hablaron sobre sus hijos y su marido. Concretamente, los hombres mencionaron cómo habían matado a su hijo Mario de 18 años y a su marido. También celebraron frente a ella la desaparición de José, su hijo de 15 años.

Dos años atrás, Sara Solarz continuaba con su tarea como testigo, sin importarle su edad. En 2018, fue querellante en Córdoba en la causa Montiveros, que juzgó el secuestro y desaparición de José, su hijo menor. Actualmente, se encuentra en trámite el traslado de sus restos, para que descansen junto a los de su hijo Mario en Tucumán. La identificación de su hijo mayor fue gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense.