Mujeres trans accedieron a su primera casa en Neuquén

La ciudad de Neuquén se convirtió en la primera en el mundo en tener un “barrio” trans. Se trata de una iniciativa impulsada por Mónica Astorga Cremona, una monja que lucha por esta causa hace diez años. Hasta ahora, se entregaron 12 viviendas.

Mónica Astorga Cremona

Gracias al accionar de Mónica Astorga Cremona, madre superiora del Convento de Carmelitas Descalzas de Neuquén, 12 mujeres trans de esta ciudad accedieron a una vivienda digna. Se trata de un complejo de monoambientes de uso exclusivo para estas mujeres, que pudieron salir de la marginalidad con la ayuda de Mónica.

Hace diez años, la hermana Mónica decidió impulsar este proyecto, y fue tal su preseverancia que hasta logró el apoyo del gobierno provincial y la Iglesia. “Yo comencé a acompañar a las trans hace 14 años. Lo que a mí más me impactó es que cuando les pregunté qué sueño tenían me dijeron que lo que querían era una cama para morir. Para mí fue muy movilizante”, dijo a Astorga a la Agencia Presentes.

El complejo de 12 monoambientes está en el barrio Confluencia, y es administrado por el convento en donde está la hermana Mónica. Como mencionamos antes, este “barrio” esta pensado exclusivamente para mujeres trans adultas en situación de vulnerabilidad. Entre los participantes del proyecto, el gobierno provincial aportó a la construcción desde el Instituto de la Vivienda.

A la vez, la capital neuquina cedió el terreno al monasterio en 2017. “El monasterio administra pero no podemos hacer uso de ese lugar para otro fin. A ellas se les hizo un comodato. No pagan alquiler y allí pueden vivir hasta que se mueran, o si se quieren ir y dejar el lugar, lo va a ocupar otra trans”, explicó Mónica.

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12 mujeres trans que ya no son vulnerables

“Ella desde el primer momento nos empezó a ayudar en todo sentido. Yo estuve viviendo 15 años en una pensión. Obviamente que no estoy desagradecida, pero el lugar no era digno de vivir”, cuenta a Presentes Érica Díaz. Ella es trabajadora sexual y tiene 40 años, cuando la esperanza de vida de una persona trans es de 35 años.

Cuando vos vas a pedir un alquiler te dicen 10.000 pesos y cuando te vieron la cara te dijeron 25. Eso es lo primero que pasa, la discriminación está desde siempre”, lamenta Erica. Desde el 10 de agosto, ella es una de las mujeres que accedió a una de las viviendas del complejo habitacional Costa del Limay.

“La mayoría de las trans que yo acompaño fueron expulsadas entre los 8 y los 15 años de sus casas y algunas no tuvieron nunca más contacto con su familia. Se las sigue matando hasta el día de hoy en Argentina. De enero a la fecha tenemos 58 muertes, el promedio de edad de 35 años, la última que mataron fue en Tucumán (Vanesa Solórzano)”, explica Mónica a Presentes.

A la vez, aún perteneciendo a la institución, la hermana asegura que la Iglesia Católica también es una fuente de discriminación hacia las personas trans. “Sí, tuve diferencias con varios y varias, pero tengo el apoyo principal del Papa y él me acompaña”, continúa.

“Por eso yo desde la Iglesia dejo que digan lo que quieran decir los cerrados conservadores, los que salen a gritar haciendo alarde de que luchan por las dos vidas, pero están dejando morir a todo este otro grupo que merece vivir también”, finaliza Mónica.

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