Migrar en Argentina no es un delito, es un derecho

La xenofobia en Argentina se da a niveles estructurales y esto se manifiesta en las indignas condiciones a las que muchos migrantes tienen que someterse para poder sobrevivir.

Ilustración: Agu Bortolón.

Según la Encuesta Nacional Migrante de Argentina llevada a cabo por la Red de Derechos Humanos, el 65% de las personas encuestadas vivió situaciones de discriminación debido a su condición de migrante.

El racismo y la xenofobia, tanto en Argentina como en cualquier parte del mundo, causan problemas en la vida cotidiana de las personas que llegan al país y les impide el acceso a derechos civiles, culturales, políticos y socioeconómicos.

Sin embargo, ese juzgamiento no es para todos los migrantes igual: los resultados de la encuesta muestran cómo la discriminación cambia de acuerdo al país de origen. Para el dedito juzgador de ese vecino o vecina que odia al “que viene de afuera a quitarnos el trabajo”, no es lo mismo si el extranjero proviene de Europa o si proviene de Asia, de África, o de algún país de Sudamérica.

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Además, como mencionábamos al comienzo, la discriminación no se agota en el hecho de despreciar a la persona por su origen. También se manifiesta en las indignas condiciones a las que muchos migrantes tienen que someterse para acceder al mercado laboral, a una vivienda o a distintas prestaciones como la salud y la educación.

Tal cual indica el título de la nota, Migrar en Argentina y en cualquier país del mundo es un derecho humano, no un delito. El acceso a derechos civiles, culturales, políticos y socioeconómicos debe ser garantizado por todos los estados nacionales.

Te invitamos a ver el informe audiovisual que realizamos, con entrevistas a migrantes que nos cuentan experiencias personales y reflexionan sobre cómo es su vida en Argentina.

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