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Living la vida loca: ¿a la fiesta pospandémica entramos todos y todas?

Las nuevas flexibilizaciones marcan lo que podría considerarse el tramo final de la pandemia. Después del confinamiento sanitario ¿se vienen tiempos de vino y encuentro o de incertidumbre? Hablamos con Pablo Ezequiel Sachis, licenciado en Filosofía, sobre el tema. Con el último finde XXL como referencia, que contó con un movimiento turístico que superó todas […]

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Las nuevas flexibilizaciones marcan lo que podría considerarse el tramo final de la pandemia. Después del confinamiento sanitario ¿se vienen tiempos de vino y encuentro o de incertidumbre? Hablamos con Pablo Ezequiel Sachis, licenciado en Filosofía, sobre el tema.

Con el último finde XXL como referencia, que contó con un movimiento turístico que superó todas las expectativas, pero sin perder de vista las desigualdades que se profundizaron durante la pandemia, vale preguntarse: ¿se vienen tiempos de euforia colectiva?

Entre el 8 y 11 de octubre, se movilizaron más de 300 mil turistas en la provincia de Córdoba, generando un beneficio económico cercano a los 3.200 millones de pesos. Estas cifras sorprendieron, por el contexto sanitario que marcaba el ritmo de la sociedad meses atrás.

“Tú cierras los ojitos y te dejas arrastrar”, canta Ricky Martin, en livin’ la vida loca.

Nicholas Christakis, catedrático de Sociología y de Medicina en Yale, dijo en marzo: “La covid no desaparecerá. Pero llegan los locos años 20”. 

Históricamente se habla de los felices años 20 del siglo XX, un periodo de euforia social, luego de la gripe española. Tiempos previos al crack de la economía y las guerras mundiales.

No considero que se aproximen algo así como ‘los locos años 20’. En primer lugar, porque la expresión hace referencia a determinado contexto espacio-temporal y cultural del siglo XX. No es lo mismo hablar de ‘los locos años 20’ en Estados Unidos, momento de un crecimiento económico inédito, ‘esplendoroso’ (sobre todo para los sectores dominantes), que en Alemania, en plena crisis y reconstrucción, signada y condicionada por el Tratado de Versalles. Esto por citar solo dos ejemplos que se encuentran en las antípodas”, dijo Sachis.

Y agregó: “En segundo lugar, el contexto político, social y económico mundial es muy diferente en relación al siglo pasado. La denominada ‘globalización’ y las condiciones tecnológicas (cibernética, informática, bioingeniería), como también la distribución geopolítica, los modos de producción y la economía financiera (atravesados por la era digital), han evolucionado y mutado considerablemente”.

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Ahora bien, las calles están llenas de personas y los eventos culturales, al máximo de las capacidades permitidas por las normas vigentes. Las plazas repletas y la primavera marcan el ritmo de las últimas semanas.

¿Por qué tanto deseo de encuentro, de salir, de volver al espacio público? El licenciado comentó que luego de tanto tiempo de confinamiento, de aislamiento y soledad, de ver solo a los que teníamos cerca y estaban dentro de nuestras posibilidades, de no poder salir, aflora ese deseo que estaba adormecido.

De este modo, quienes tienen la mínima posibilidad de salir, de ir al encuentro con otros y otras, lo hacen, por ejemplo, al participar de la Noche de los Cementerios u al organizar para asistir a la Noche de las Peatonales. 

El licenciado aclaró que estas posibilidades y oportunidades están marcadas por limitaciones estructurales, económicas y sociales. Aún así, considera que la gran mayoría, de una u otra manera, quiere y desea salir, socializar, y lo hace en la medida de lo posible. 

“Por momentos hasta puede percibirse una sensación y un anhelo de ‘recuperar el tiempo perdido’. Aunque este móvil sea totalmente ilusorio y contrafáctico, pues no podemos recuperar lo que perdimos en sentido temporal, parece operar en las dinámicas humanas”, dijo Sachis. 

En algunos ámbitos hay una efervescencia de ese deseo tanto tiempo reprimido: las canchas de fútbol con público, los cines y teatros agotando los lugares disponibles, bares y restaurantes repletos, la reactivación del turismo interno, etc. 

“En los últimos tiempos, que las restricciones sanitarias han perdido el centro de gravedad que tenían, somos testigos de una explosión del deseo de salir y, sobre todo, del deseo de encuentro, disfrute y afecto”, expresó.

No todo es fiesta en un mundo tan desigual

La pandemia exhibió, y a la vez produjo una ampliación de las brechas estructurales, económicas y culturales: “Mostró el rostro humano y el de la miseria; exhibió como nunca la inequidad y la vulnerabilidad”

Para el entrevistado, en medio de la incertidumbre y de una especie de vértigo ante el abismo de lo desconocido, será tiempo de una gran variedad de oportunidades para algunos, de pocas para otros, de escasas para muchos. 

“Hay una especie de intensa circulación globalizada (lo que aceleró en su momento la transmisión del virus por todo el mundo en poco tiempo). Pero esta circulación consiste en viajes de turismo, por cuestiones de negocios o estratégico-políticas, como también migraciones masivas a causas de malestar social, por conflictos bélicos, discriminación violenta o por no poder soportar situaciones de miseria extrema. Tenemos en un extremo a los turistas y en el otro, a los refugiados”, profundizó el licenciado.

Ni vida loca, ni fin del mundo, hablemos de puntos medios

Los últimos datos del gobierno de Córdoba muestran que, desde hace más de 4 meses, hay descenso continuo en las cifras de contagios y muertes por covid-19, al mismo tiempo que avanza la campaña de inmunización.

Hay nuevas flexibilizaciones sociales pero, aún así, debemos seguir cuidándonos, mantener la distancia social y respetar el uso de barbijo. La pandemia no pasó, sino que estamos en su tramo final.

Sin caer en un ciego pesimismo y evitando ser víctimas de un ingenuo e inoperante optimismo, se trata de pensar y a la vez plantear la posibilidad concreta de un mundo mejor:

“Sin ánimos de profetizar, puede que se aproximen tiempos oscuros o, cuanto menos, inciertos. Estos tiempos desconocidos que se avecinan, abren espacios para la creatividad, la invención, la construcción de nuevos vínculos humanos y de otro trato con la naturaleza. Quizás no sea ‘el mejor de los mundos posibles’, como afirmaba Leibniz, reconocido pensador moderno, pero por el momento es el único que podemos habitar. De esta manera, aunque suene utópico, podemos –y es nuestro deber- intervenir colectivamente en la construcción del mejor de los mundos posibles”.

Pablo Ezequiel Sachis, licenciado en Filosofía.

Disfrutemos del encuentro, pero no perdamos de vista que el virus sigue, que hay problemáticas sociales y económicas que afectan a gran parte de la sociedad, y que, por lo tanto, debemos exigir políticas públicas que respondan a estas demandas.   

Emilia Urouro

Encargada de la redacción de las notas y de generar contenido para las diferentes plataformas del Resaltador. Feminista, popular y nacional.
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