Lesa humanidad: en el juicio Diedrichs-Herrera se habló de tortura de bebés

El juicio por delitos de lesa humanidad contra Diedrichs-Herrera tuvo su tercera jornada. En ella, se conoció un nuevo testimonio que daría cuenta de hechos de tortura hacia bebés durante la dictadura. El afectado en este caso es Sebastián Soulier, quien actualmente integra H.I.J.O.S

Fuente: Página 12

Durante la tercer jornada del juicio “Diedrichs-Herrera”, implicados en la última dictadura cívico-militar que vivió el país, se reveló algo que muchos suponían en su mente. En el marco del “Proceso de Reorganización Nacional”, se sabe que no solo desaparecieron jóvenes y adultos, sino también bebés.

Hasta ahora, ninguna novedad. Pero lo que sorprendió durante el juicio que se está llevando a cabo en Córdoba fue un testimonio clave. A través de distintos relatos, se supo por primera vez de un caso de tortura de bebés durante la dictadura. Su protagonista fue Sebastián Soulier, quien actualmente integra H.I.J.O.S.

Desde 2004, cuando Luciano Benjamín Menéndez fue condenado a prisión perpetua en cárcel común, esta es la primera vez que se registra un testimonio que de cuenta de hechos de tortura a bebés. Para reconstruir lo sucedido, confluyeron los testimonios de Sebastián y su tía, Norma Julia Soulier. A ellos se le sumaron Jorge Arias y María Lidia Cuello, quienes también contaron su historia.

En agosto del 76, la policía irrumpió en la casa de los padres de Sebastián Soulier, dos jóvenes de 22 años, militantes de las FAL. Después de golpearlos, se los llevaron descalzos, con Sebastián en los brazos de Adriana María Díaz Ríos su madre. Tras lo sucedido, una vecina luego le contó a la mamá de Juan Carlos Soulier (papá de Sebastián) que Adriana “llevaba en brazos envuelto en una colchita al bebé” cuando se los llevaron.

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Sebastián pudo volver, sus papás no

Julia Soulier, hermana de un desaparecido y tía de Sebastián, dirige el Espacio de la Memoria La Perla. Al recordar los hechos de violencia y persecución de aquella época, relata que inicialmente al que buscaban era a su hermano mayor Luis, de 23 años. Luis estudiaba Ciencias Médicas además de militar en las FAL, “y trabajaba como preceptor en la escuela Nuestra Señora de Loretto, en la que representaba gremialmente a sus compañeros”.

Antes del secuestro de Sebastián y sus padres, Julia tuvo un encuentro con un hombre en la puerta del colegio donde asistía y su hermano trabajaba. Años después supo su nombre: Emilio César Anadón. El hombre fue un represor que llegó a coronel, muy cercano a Menéndez. Finalmente se suicidó de un tiro en la cabeza en septiembre de 2004, mientras cumplía prisión domiciliaria.

Según relata Julia, el mismo hombre se acercó reiteradas veces a su casa en búsqueda de su hermano mayor Luis. En sus “visitas”, al no hallarlo, se desquitó con quien hoy da su testimonio en pleno juicio: Julia. Así, con sólo 15 años, fue reiteradamente agredida por Anadón. Días después, su hermano Juan Carlos desapareció junto a su esposa y su bebé, quien ahora tiene 44 años y cuenta su historia.

Continuando con su relato, Julia llega hasta el hecho clave del testimonio: el momento en el que le devuelven a Sebastián. Ella se encontraba viviendo en lo de su tía, ya que su padre había salido en busca de sus hermanos y tampoco había vuelto. Una noche, dos militares llegaron a su puerta y le entregaron a Sebastián, allí es donde se encontraron con los hechos de tortura.

Lo torturaron psicológica y físicamente durante 24 horas

Al recibir al bebé, Julia y su tía notaron su lamentable estado. “Lo torturaron psicológica y físicamente durante 24 horas. No cerraba los ojos. Tenía las pupilas muy dilatadas. Tenía un estado de rigidez total en el cuerpo”, contó Julia en el juicio. Con el niño, recibió su colchita y una carta de Adriana, diciendo que se iban de viaje junto al papá de Sebastián.

“Los piecitos estaban morados. Pensé que era por frío y que lloraría si lo bañaba. Pero Sebastián no emitía ningún sonido. No quiso la mamadera. Cuando le sacamos los escarpines apenas se le veían tres dedos del pie por la inflamación. Había sido golpeado fuertemente en los pies”, continúa Julia.

Hasta el día de hoy, Sebastián Soulier Ríos recuerda a sus padres y a su tío Luis, que nunca volvieron. Actualmente, conserva esa colchita de cuando era un niño, con la cuál suele arropar a su hija. “Nosotros jamás buscamos venganza. Jamás. A ninguno jamás se le ocurrió”, asegura Sebastián, miembro de H.I.J.O.S.

“A nosotros el tiempo no se nos acaba porque la lucha se transmite de generación en generación. A nosotros el tiempo no se nos acaba. Los vamos a seguir buscando. A nosotros el tiempo no se nos acaba porque los 30 mil se multiplican”, aseguró Julia dirigiéndose a los juzgados.

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